Sur de la Florida

Un accidentado –y feliz– parto de mellizos en Miami

Jessica Stanley y su prometido, Antavian Milton, esperaban que sus jimaguas recién nacidos crecieran como “hombres fuertes”, para convertirse en maestros o tal vez abogados.

Pero las esperanzas de los jóvenes padres estuvieron a punto de tener un final súbito a no ser por la reacción rápida de una técnica en gastroenterología del Hospital Baptist que auxilió el parto de uno de los jimaguas en plena calle.

El viernes temprano por la mañana Stanley rompió la fuente y la familia se puso en marcha hacia el Jackson South Community Hospital. Mientras manejaban hacia el este por la calle 152 del suroeste, un chofer se les atravesó por delante y los hizo embaestir su auto.

“Lo pude ver incluso antes de que sucediera”, dijo Stanley, de 26 años, cuya cabeza le pegó al parabrisas y su vientre impactó la pizarra. “después de eso ya no recuerdo mucho”.

Betty Horne, la técnica del Baptist, manejaba detrás de ellos cuando escuchó a Milton gritar: “¡Está dando a luz!”

Horne arrimó su auto, agarró una toalla y corrió para ayudar a la madre a traer al mundo a Antavian II.

“El niño no lloraba”, dijo Horne a NBC Miami. “Así que con mi dedo índice limpié la boca de la criatura y este empezó a llorar, y me dije: ‘Llora baby, llora’ ”.

“esa enfermera fue una bendición”, dijo Milton, de 31 años, que salió del carro para atender a sus otras tres hijas en el asiento trasero, pero estaba demasiado asustado como para tocar a su prometida, temiendo que podría complicar el parto. “En verdad no sabía qué hacer”.

Los bomberos llevaron a Stanley y a Antavian II al Jackson South en 9333 SW 152nd St., donde los médicos y las enfermeras le hicieron una operación cesárea para traer al mundo a un nuevo niño, Antavian III, quien pesó siete libras y siete onzas y nació a las 7:22 de la mañana del viernes.

“El cordón umbilical había prolapsado y eso le reducía el flujo de sangre y de oxígeno al bebé”, dijo Martha Peroldo, enfermera de Community Health of South Florida. “El riesgo de perder la criatura era muy alto”.

El Dr. Gerald Pierre, ginecoobstetra de Community Health of South Florida, hizo la cesárea mientras Peroldo movía la cabeza del niño para aliviar la presión sobre el cordón umbilical.

“Creo que dios la estaba mirando”, dijo Pierre de Stanley, cuyo parto se produjo en la semana 38 del embarazo. “Es casi un milagro, verdaderamente, la forma en que le salieron las cosas”.

“Estaba asustada”, dijo Shatavia, de nueve años, quien iba sentada detrás con sus hermanas menores, Kyimariah, de tres años y Patricia, de un año. “Me di un golpe con el asiento delantero y no podía ver muy bien”.

En una conferencia de prensa el lunes en la mañana, Stanley y Milton relataron su historia mientras Kyimariah besaba a Antavian II en la mejilla derecha.

“Kyimariah ya lo quiere”, dice Stanley. “Continuamente me pregunta: ‘Mami, cuando van los niños para la casa’. Tendré una pequeña ayudante en casa”.

Junto a Stanley, Milton sostenía a Antavian III.

“Ahora mismo he estado trabajando tanto que quisiera tenerlos en casa a todos para poder juntarnos”, dijo Milton, quien es cocinero en Bulldog Barbecue and Burger de North Miami.

El lunes por la tarde, Stanley y Antavian III recibieron el alta hospitalaria, pero Antavian II permanecerá ingresado para recibir antibióticos y prevenir complicaciones de su nacimiento en plena vía pública.

“Tengo que estar con ellos”, dijo Stanley. “Y quizás hacerme algunas fotos familiares”.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de septiembre de 2013, 2:59 a. m..

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