Sur de la Florida

¿Qué pasa con el cubano de Miami que su español se percibe como el peor? Sorprenden resultados de estudio, dice autor

Un grupo de personas asiste a un concierto en Bayfront Park en el downtown de Miami, en mayo del 2017.
Un grupo de personas asiste a un concierto en Bayfront Park en el downtown de Miami, en mayo del 2017. For the Miami Herald

Dime cómo hablas y te diré quién eres podría ser la interpretación de un reciente estudio de la Universidad Internacional de la Florida (FIU). Quedarse en esta primera lectura simplifica la repercusión que puede tener una investigación que para muchos es controversial en un momento en que el clima antiinmigrante en Estados Unidos es tan marcado.

Los resultados del experimento sociolingüístico, publicado en la revista digital Latino Studies con el título de The Social Meaning of Spanish in Miami: Dialect Perceptions and Implications for Socioeconomic Class, Income, and Employment, arrojaron que la manera de hablar el español en Miami puede determinar cómo se percibe el salario, la profesión y el patrimonio familiar de una persona.

Más de 300 estudiantes de FIU y la Universidad de Miami escucharon la grabación de un mismo texto leído por un colombiano de Bogotá, un español de Barcelona y un cubano nacido en La Habana. Los tres sujetos tienen entre 30 y 34 años de edad, son graduados universitarios y viven y trabajan en Miami desde hace por lo menos un año.

Después de escuchar la lectura, los estudiantes respondieron preguntas sobre cuánto dinero creían que ganaban estos, si era probable que ejercieran como abogados o trabajaran en una tienda de celulares y los recursos monetarios de la familia, entre otros cuestionamientos.

El sociolingüista Phillip M. Carter, uno de los autores del estudio, niega que este tenga un carácter racista, pero reconoce que sus hallazgos fundamentales prueban que los estereotipos se disparan con solo oír la voz de una persona.

“Los estereotipos nacionales y sobre grupos étnicos viven con nosotros, están en nuestras cabezas”, dijo el profesor de FIU a el Nuevo Herald.

La voz con acento cubano fue la que recibió peores resultados en varias categorías. Con relación a la posibilidad de que el cubano fuera abogado, recibió la puntuación de 2.7 mientras que el barcelonés tuvo un promedio de 3.4 y el colombiano de 2.8. Ante la posibilidad de que trabajara en una tienda de celulares, hubo un empate en la percepción de que este podría ser el empleo del cubano y el colombiano (3.1), con una muy remota de que fuera el del europeo (2.6).

Con relación a que provenga de una familia pobre, el cubano fue señalado con mayores posibilidades, con un puntaje de 3.4, por detrás del colombiano (3.3) y el europeo (2.9). En la posición contraria, el cubano quedó en primer lugar con menos posibilidades de que su familia tuviera medios económicos para ayudarlo a avanzar (3.4), mientras que el colombiano promedió 3.3 y el europeo 2.9.

Ante la especulación sobre el salario anual, el cubano quedó en una posición intermedia, devengando $12,625 menos que el europeo, cuyos ingresos serían de $62,300. El colombiano devengaría el salario más bajo, con $13,125 menos que el europeo.

Los participantes en el estudio tuvieron solo unos 10 segundos para escuchar las voces y responder a las preguntas, por lo que las asociaciones negativas con las que se cargan los dialectos fueron hechas a un nivel inconsciente. En este sentido son más valiosas desde el punto de vista investigativo, afirmó Carter.

“Sabemos que si vamos al grano hay un elemento racial en el fondo porque asociamos todo lo bueno con lo europeo y lo malo con lo latino”, señalo el profesor, quien apuntó que los datos del estudio deben analizarse con relación a la comunidad en la que viven los participantes.

En ese sentido, la percepción tan negativa que resultó del estudio sobre la manera de hablar de los cubanos sorprendió al académico. Los cubanos en Miami ocupan posiciones de liderazgo tanto en la política como en las universidades y en la vida social, señaló.

“El cubanoamericano ha obtenido más éxitos que cualquier otro grupo de inmigrantes en Estados Unidos con respecto al nivel de estudios, de ingresos, como propietarios de casas, por eso sorprende que en Miami se vean estos resultados”, añadió Carter.

Asimismo reconoció que los datos del estudio en el contexto de Miami también deben confrontarse con las opiniones que circulan en la comunidad sobre las diferentes generaciones de cubanos.

“Sabemos que las actitudes negativas sobre la manera de hablar del cubano tienen que ver con cuándo llegó [a Estados Unidos]”, dice Carter.

“Se dice que los que están llegando ahora no tienen el mismo nivel de formación, el mismo nivel cultural, que son castristas. Detrás de estas percepciones hay mucha motivación política”, dijo, respondiendo al señalamiento de que el cubano que había leído el texto era un recién llegado.

El académico enfatiza que la percepción negativa sobre el español de Miami, que se deriva de un estudio en que la mayoría de los participantes hablan ese idioma, confirma un nivel de racismo y eurocentrismo que describe como “problemático”.

“La idea es que no todos hablemos como españoles, sino que valoremos más lo nuestro”, dice Carter, quien como lingüista defiende que todas las variantes de un idioma son de igual valor.

“La idea de un español bueno y otro malo no tiene sentido. Todos son buenos porque son capaces de expresar lo que quiere el hablante”.

Carter, graduado de Duke University y autor de un libro que aborda cómo la historia, la política y la cultura influyen en el idioma, apoya una enseñanza bilingüe en el condado.

“El español es un idioma importante en la comunidad, que merece ser incluido en nuestra educación formal. Tenemos que decir que no voy a aceptar que ningún político me diga que no lo hable”, dijo.

En su opinión, en las escuelas de Miami-Dade se enseña el español como si estuviéramos en Iowa o en Kansas, con énfasis en el español peninsular.

“La mayoría de nuestros estudiantes hablan un español latinoamericano. Estamos utilizando los mismo libros que en esos estados. Y todavía ponemos un mapa de España en la pared”.

El español es el más estudiado como segunda lengua en Estados Unidos, pero a la vez los latinos lo están perdiendo generación tras generación.

“Si hay un lugar de Estados Unidos donde el español puede sobrevivir es en Miami, pero hay que hablarlo, y luego insistir a los políticos para que ofrezcan y desarrollen un sistema de educación bilingüe en las escuelas. Sin ello se perderá”, concluyó.

Siga a Sarah Moreno en Twitter: @SarahMorenoENH.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de marzo de 2018, 8:00 a. m. with the headline "¿Qué pasa con el cubano de Miami que su español se percibe como el peor? Sorprenden resultados de estudio, dice autor."

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