Agentes del Servicio Secreto chocaron su auto en Cayo Hueso
Un nuevo escándalo sobre borracheras o comportamiento de mal gusto entre agentes del Servicio Secreto que viajan con el presidente Barack Obama se basa en parte en un accidente de tránsito en los Cayos de la Florida a principios de mes en el cual estuvieron involucrados dos de los hombres de la agencia.
Los agentes del Servicio Secreto, ambos especializados en la protección contra francotiradores, desbarataron su auto de alquiler cuando al salir del estacionamiento de un mercado en Islamorada se atravesaron en el camino de un camión de carga de Publix a eso de las 2 a.m. del 7 de marzo, según un informe de choque de la Patrulla de Carreteras de la Florida (FHP).
Un patrullero de la FHP detectó “un ligero olor a alcohol” al agente que conducía el auto, según el informe. Pero luego de que “no se detectó conducta discapacitada de ningún tipo” durante una prueba de sobriedad, el patrullero decidió no darle una prueba de alcoholímetro ni un análisis de sangre, sólo una multa por no respetar el derecho de vía. El informe del accidente no dice si los agentes del Servicio Secreto se identificaron como tales al patrullero.
El accidente tuvo lugar unas 12 horas antes de la llegada de Obama al sur de la Florida para dar un discurso en la secundaria Coral Reef Senior High de Miami y una visita al Ocean Reef Yacht Club en Cayo Largo, a unas 35 millas al norte del sitio del accidente.
La noticia del accidente —y la tensión creada por el mismo dentro del Servicio Secreto, el cual estaba todavía agitado después de que una serie de incidentes en el 2012 con prostitutas y bebidas en Cartagena, Colombia, provocaron el despido de 10 agentes — no se filtró en el momento.
Pero la misma salió a relucir el jueves en una historia del Washington Post tras revelaciones de que tres agentes del Servicio Secreto fueron devueltos a EEUU de un viaje presidencial por los Países Bajos el pasado fin de semana, luego de que uno de ellos fuera encontrado tirado en el suelo de un pasillo de hotel tras una noche de juerga.
Los nuevos reportes sobre percances del Servicio Secreto han provocado crecientes preocupaciones entre los supervisores congresuales de la agencia, sobre todo porque han tenido lugar luego que la directora del Servicio Secreto, Julia Pierson, declarara una política de “no tolerancia” con las juergas.
El portavoz del Servicio Secreto Brian Leary no quiso dar detalles del incidente ocurrido en Amsterdam, aparte de que “tres empleados fueron devueltos a EEUU por razones disciplinarias”. En cuanto al choque de Islamorada, dijo que dos “empleados del Servicio Secreto federal” habían estado involucrados.
“Ellos no estaban de servicio en ese momento”, dijo. “Debido a que es mejor pecar por exceso de precaución, fueron devueltos a [Washington] D.C. debido a su contacto con la policía, en lo que las investigaciones policiales y de tránsito están pendientes”.
El informe de FHP identifica a los dos agentes como Matthew Kyle Reyes, de 27 años, de Woodbridge, Virginia, quien estaba al timón, y Kevin Sedlak, de 51, de Elkridge, Maryland. El conductor de Publix era Nicolás Quintana Llarena, de Miami. No se pudo contactar a ninguno de ellos para que comentara al respecto.
Durante los últimos dos años ha habido una constante lluvia de quejas sobre comportamiento inapropiado por parte del Servicio Secreto:
Pierson, quien fuera designada al mando del Servicio Secreto hace un año, ha tomado una posición de no tolerancia con respecto a la mala conducta, especialmente entre los 3,300 agentes de campo de la agencia. Al parecer está funcionando: un informe de 144 páginas del Departamento de Seguridad Nacional, el cual examinó a la agencia de protección presidencial en busca de problemas sistémicos o de su cultura interna, dijo que su inspector general “no encontró evidencia de que la mala conducta esté generalizada” en el Servicio Secreto.
“Asimismo, no encontramos evidencia alguna de que la dirección [del Servicio Secreto] haya creado un ambiente que tolere la conducta inapropiada”, afirmó el informe.
No obstante, casi 1,000 de los 2,575 empleados del Servicio Secreto que fueron encuestados para el informe dijeron que no creían la declaración de que la dirección de la agencia no toleraba la conducta impropia.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de marzo de 2014 a las 11:37 p. m..