Autopsia confirma que mujer murió por cirugía de aumento de glúteos realizada en Miami
Maribel Cardona, la mujer de 51 años que falleció poco después de someterse a una operación de aumento de glúteos en la clínica Vanidades de Miami el pasado julio, murió a causa de complicaciones de la operación, según su autopsia, hecha pública hace unos días.
Maribel Cardona, también conocida como Hernández, viajó desde Naples, donde residía, a la clínica Vanity Cosmetic Center (conocida como Vanidades en español), situada en el 8506 de la Calle Ocho para realizarse un brazilian butt lift, que consiste en extraer grasa del cuerpo del paciente, generalmente abdomen, tratarla e inyectarla de nuevo en los glúteos para aumentar su tamaño.
Una vecina de Cardona, Amy Spinelli, afirmó que según uno de los cinco hijos de la mujer, Cardona supo de la clínica por una amiga y acudió allí porque era barata.
Spinelli cuenta que según el hijo, Cardona, de origen puertorriqueño, quiso cancelar el procedimiento después que su familia le insistiera sobre los riesgos.
Sin embargo, el hijo de Cardona le explicó a Spinelli que en la clínica le dijeron a su madre que no le iban a devolver los $4,000 que ella ya había adelantado, por lo que decidió seguir adelante con el proceso.
“Ella [Cardona] les dijo, ‘No tengo $4,000 que perder’ ”, señaló Spinelli, quien afirmó que Cardona era cajera en un Walmart de Naples.
Cardona, quien acudió con su novio al centro, empezó a tener dificultades para respirar poco después de que la llevaran al área de recuperación tras la operación, según el informe de la investigadora del departamento forense.
Anthony Hasan, el médico que la operó, afirmó en julio que unos cinco minutos después de la operación, el anestesista que asistió en el procedimiento le dijo que la paciente estaba consciente y hablaba, pero que el nivel de oxígeno y la presión sanguínea de Cardona estaban muy bajos.
Hasan no contestó en esta ocasión a los mensajes que el Nuevo Herald le dejó a través de la clínica Vanidades, donde sigue trabajando, según la página web del centro y una operadora de la clínica.
Cardona no respondió a los medicamentos que se le suministraron, y unos 10 minutos después, en torno a las 10:30 de la mañana la clínica llamó al 911.
La paciente fue trasladada al Hospital Kendall Regional, donde murió unas horas más tarde por un embolismo pulmonar de grasa.
Este embolismo se produce cuando la cánula con la que se inyecta la grasa en el glúteo perfora vasos sanguíneos gruesos que hay en la parte más profunda del glúteo, inyectando partículas de grasa en el torrente sanguíneo, afirmó el cirujano plástico Onelio García.
Después, las partículas de grasa llegan al pulmón, donde las venas se estrechan y pueden bloquearlas, provocando la embolia.
La autopsia de Cardona encontró equimosis —lesión en la que se ha derramado sangre—, en la zona de los vasos sanguíneos del glúteo profundo derecho de la mujer. También encontró células de grasa en varios vasos sanguíneos pulmonares.
“Eso no le debe pasar [a un cirujano]”, dijo García, cirujano certificado por la Junta Americana de Cirugía Plástica con casi 30 años de experiencia y profesor en la división de cirugía plástica de la Universidad de Miami.
García explicó que un cirujano debe tener conocimientos de anatomía para no inyectar grasa con la cánula cerca de las venas más gruesas. Es común que se rompan venas mucho más delgadas durante la operación, pero en éstas no hay peligro de inyectar grasa en el torrente sanguíneo, afirmó el cirujano.
Además el médico que practique la operación debe inyectar la grasa solo mientras saca la cánula, nunca mientras se introduce, añadió García. Una vez que se ha introducido la cánula en el glúteo, señaló el médico, es necesario aspirar un poco para comprobar que no hay sangre, que no se ha perforado ninguna vena.
Después de confirmar que no hay sangre, se puede inyectar la grasa mientras la cánula se va sacando del glúteo.
Hasan, un dermátologo que no está certificado como cirujano plástico por la Junta Americana de Cirugía Plástica, fue becario durante un año en cirugía general y fellow durante tres años en cirugía plástica en Culver City.
“Eso [las becas] no les sirven para nada”, dijo García, quien afirmó que Culver City no tiene un programa oficial de cirugía plástica.
El cirujano señaló que las becas suelen realizarse para poder acceder a programas de residencia. Afirmó que para poder tomar el examen de la Junta Americana de Cirugía Plástica, los doctores tienen que hacer durante años una residencia en un programa oficial de cirugía general.
Posteriormente deben completar otra residencia en cirugía plástica antes de tomar el examen para ser acreditados como cirujanos plásticos por la organización, reconocida por la Junta Americana de Especialidades Médicas.
En el estado de la Florida es legal que cualquier médico, independientemente de su especialidad, realice operaciones de cirugía plástica.
En el perfil de Hasan publicado en la página web de Vanidades, figura que está especializado en operaciones de aumento de senos y que también realiza liposucciones y tummy tucks (abdominoplastia). Sin embargo, no se menciona que tenga ninguna experiencia en operaciones de aumento de glúteos.
Hasan dijo en julio que lleva desde 1999 realizando cirugías cosméticas, y que la de Cardona fue su primer incidente serio con un paciente.
En 2007, Hasan fue demandado por mala práctica profesional en Miami-Dade. El cirujano llegó a un acuerdo con la demandante, por lo que no se llegó a determinar si hubo negligencia.
Además, en julio del año pasado, Hasan estaba en período de prueba y bajo la supervisión indirecta de un médico, tras declararse culpable de conspirar y cooperar con otros para cometer fraude y dispensar un medicamento que requiere prescripción (Viagra) con etiquetas que mostraban información falsa.
“Esos cargos no tienen nada que ver con la práctica de cirugía”, dijo Hasan en julio. “Presté mi nombre a alguien en quien confiaba y él abusó de ello”.
Hasan no tiene seguro que cubra la negligencia médica, debido a su costo, dijo. “Como el 95 por ciento de los cirujanos plásticos”, señaló.
“Comprobé todo lo que había que comprobar y, honestamente, no creo que hubiera podido hacer algo diferente”, dijo el médico en julio acerca de la operación de Cardona.
García señaló que es importante que los pacientes que quieran hacerse una cirugía cosmética se informen sobre el doctor que lo va a hacer, conversen sobre su nivel de experiencia, averigüen si está certificado por la Junta Americana de Cirugía Plástica y sepan cuántas operaciones ha realizado del tipo de procedimiento que le interesa al paciente.
“La familia [de Cardona] apoya los esfuerzos que se tomen para advertir a otros sobre los riesgos asociados con estos procedimientos, la importancia de investigar el historial de quienes promueven y realizan estos procedimientos y los pasos que se pueden tomar para evitar que esta tragedia le ocurra a otra familia”, afirmó Lee Teichner, abogado de la familia, quien, sin embargo, señaló en un correo electrónico que los parientes de Cardona no quieren hablar sobre lo ocurrido o sobre su madre.
Spinelli recuerda a Cardona como una mujer de apariencia y espíritu joven, a quien le gustaba escuchar música latina y salir a bailar con sus hijos.
“Todo el mundo la quería”, afirmó Spinelli. “Siempre estaba sonriendo”.
La muerte de Maribel Cardona no es el único incidente con un paciente ocurrido en Vanidades.
El pasado noviembre, otra paciente, Linda Escanaverino tuvo que ser ingresada durante cuatro días y recibir una transfusión de sangre tras someterse a una operación de aumento de glúteos con transferencia de grasa en la misma clínica.
Ismael Labrador, propietario de la clínica, dijo en noviembre que no podía entrar en detalles sobre el caso de Escanaverino si ella no le daba permiso, pero afirmó que el personal de la clínica actuó correctamente.
Labrador no respondió a los mensajes y las llamadas de este periódico en esta ocasión.
El propietario de Vanidades fue arrestado en el 2007 por permitir que sus empleados realizaran procedimientos médicos sin tener licencia en dos clínicas que le pertenecían, Picasso y Juventus.
Empleados sin licencia reconocieron, diagnosticaron y prescribieron tratamientos invasivos a las oficiales encubiertos, según una petición del Condado Miami-Dade para incautar los bienes de Labrador y Picasso Clinics, entre otros.
La oficina en la que todo ocurrió tenía la misma dirección que la actual clínica Vanidades.
“La información [dada por un informante] indicaba que Labrador contrata a cirujanos sin certificación o sin licencia para pagarles una tarifa mucho menor que lo que un profesional con licencia requeriría”, indica la demanda del Condado Miami-Dade.
Labrador aceptó participar en un programa alternativo a recibir una condena y la fiscalía aceptó suspender la acusación. El Departamento de Salud le impuso una multa administrativa de $30,000, el pago de los costos del proceso administrativo y 36 meses de ejercicio condicionado de su profesión.
Labrador afirmó que a raíz de esto cambió sus prácticas en la clínica.
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de marzo de 2014, 5:10 a. m. with the headline "Autopsia confirma que mujer murió por cirugía de aumento de glúteos realizada en Miami."