Sur de la Florida

Mujer sorda demanda al Baptist Hospital para tener un intérprete durante el parto

En algún momento de este mes o del que viene, Cheylla Silva será ingresada en el Baptist Hospital de Miami para dar a luz a su segundo hijo. El parto será de alto riesgo: Silva sufre de hipertensión sanguínea y otras complicaciones.

Silva tiene la esperanza de que el parto suceda sin complicaciones, porque si las hubiera ella tendría problemas para comunicarse con sus médicos y enfermeros. Silva es completamente sorda, y durante meses los administradores del Baptist se han negado a suministrarle un intérprete de lengua de signos estadounidense, afirma ella.

En la mañana del viernes, Silva presentó una moción de emergencia en el tribunal federal, solicitando a la jueza de distrito federal Kathleen M. Williams que ordene al Baptist suministrarle el intérprete, alegando que la negativa del hospital a hacerlo viola la Ley de Estadounidenses con Discapacidades, una ley histórica de derechos civiles aprobada por el entonces presidente George Bush en 1990.

La obligación del Baptist, afirma la demanda, “es asegurar que se brinde a los pacientes sordos igualdad de oportunidades de participar en su atención y tratamiento”.

“Uno de los elementos esenciales de la dignidad personal”, agrega la petición, “es la posibilidad de obtener la información necesaria para tomar decisiones adecuadas e informadas sobnre el tratamiento médico propio. El tratamiento médico y el parto están entre las experiencias más intensas e importantes de una persona”.

A través de un intérprete telefónico, Silva afirmó que sus experiencias en el Baptist, el cuale s´ta cerca de donde ella vive, han sido con frecuencia frustrantes. “¿Pueden imaginarse ir a la consulta de un médico y no poder entender de qué se está hablando? Y se trata de tu tratamiento médico. ¿Cómo te sentirías?”

“Ellos escriben y escriben con pluma y papel”, agregó. “Yo no entiendo las palabras escritas. Yo no entiendo la estructura de las oraciones. El inglés no es mi idioma primario, sino el lenguaje de signos estadounidense”.

Representantes del Baptist Hospital se negaron el viernes a discutir la moción de emergencia de Silva con el Herald.

En un comunicado, la vicepresidenta adjunta Christine Kotler dijo que la confidencialidad de los pacientes impedía al hospital comentar el caso. Ella agregó: “Brindar una experiencia segura y positiva a nuestros pacientes y huéspedes es una de nuestras principales prioridades, y hacemos lo mejor posible para brindarles un ambiente de atención médica cómodo y acogedor. Con ese fin, brindamos acomodaciones a nuestros pacientes y visitantes con discapacidades, las cuales incluyen asistencia auxiliar y servicios de interpretación para los sordos”.

Una demanda federal presentada a nombre de Silva sostiene que a otro paciente, John Paul Jebian, quien es completamente sordo, también se le negó repetidas veces un intérprete del lenguaje de signos, a pesar del acuerdo extrajudicial a que llegó una demanda federal anterior presentada por Jebian en la cual los administradores del Baptist acordaron suministrarle intérpretes en el futuro a los pacientes sordos o con con problemas de audición. El personal del hospital no pudo operar un servicio de interpretación de video en julio del 2012 cuando Jebian sufrió dolores de pecho, y se negaron a suministrarle un intérprete en vivo, según la demanda.

“En lugar de eso”, alegó la demanda, presentada por el abogado de derechos civiles de Miami Matthew Dietz, “el personal del Baptist se comunicó con Jebian por medio de notas escritas”.

Silva, de 31 años, nació totalmente sorda y el lenguaje de signos estadounidense fue su primer idioma. La mujer de Miami puede leer y escribir en inglés, pero ella piensa en lenguaje de signos estadounidense, del mismo modo que muchos hispanos bilingües piensan en español, no en inglés, dijo ella. Y el lenguaje de signos tiene una estructura diferente a la del inglés.

Una demanda alega que Silva ha estado en el Baptist unas 20 veces desde el 2009, y la mayoría de las veces le han negado un intérprete. Cuando Silva es atendida en el Baptist — ya sea en la sala de emergencias o en una consulta médica — a menudo se le hace difícil explicar sus síntomas o expresar sus sentimientos.

Desde que Silva supo que estaba embarazada, alrededor de febrero, ella “tuvo que hacer preguntas sobre su embarazo por escrito y tratar de leer las respuestas”, afirma su demanda.

En los meses recientes, Silva se ha comunicado con los médicos por toda una variedad de formas. A veces se intercambian mensajes por escrito. A veces familiares suyos explicaban sus síntomas a los médicos, y cuando la madre o el hermano de Silva le servían de intérprete, Silva dependía de alguien cuyo idioma primario es el español para traducir del inglés al lenguaje de signos estadounidense. El hospital ha brindado además un sistema de traducción por video que se supone permitiría a Silva comunicarse con un intérprete a distancia. El intérprete habla entonces con el médico.

Pero Silva dijo que, con mucha frecuencia, el sistema de Interpretación por Video a Distancia (VRI), simplemente no funciona.

“Cuando ellos preparan la pantalla de VRI en el hospital, se enciende y entonces la señal se desconecta, o se congela”, dijo Silva al Herald a través de un intérprete por teléfono. “Hay partes enteras que yo no entiendo. Es terrible, Sólo entiendo una parte aquí y otra allá de lo que dice el intérprete en pantalla. La señal es tan mala que no funciona”.

Los expedientes médicos de Silva documentan las dificultades de comunicación, según documentos judiciales. Durante una consulta en noviembre del 2009, un médico del Baptist escribió que Silva “no podía describir sus síntomas” ni “explciar su historial médico”. En enero y mayo del 2011, su cuadro médico dijo que Silva era “sordomuda [con] muy poca capacidad para leer labios”. Durante dos horas, antes de que llegaran sus familiares, el personal se comunicó con ella por medio de notas escritas.

Durante una consulta en junio del 2013, según documentos judiciales, “el servicio telefónico de interpretación se encontraba inoperable” when Silva sought treatment for chest pains. In February of this year, the VRI machine’s image “was fuzzy, making it difficult for Silva to see the remote intérprete.”

Silva, who receives federal disability payments because she is unable to work, said she does not understand why others with disabilities receive assistance, while she is asked to do without.

“It’s not fair,” she told the Herald. “They build ramps for people who have to use wheelchairs to get in. They don’t tell them they have to bring a ramp with them every time they come.”

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de agosto de 2014, 0:00 a. m..

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