Policías de Miami Beach vuelven a trabajar en los clubes nocturnos
Los agentes de la policía de Miami Beach que deseen trabajar fuera de su horario en clubes nocturnos deben recibir ahora el entrenamiento adecuado, cambiar sus turnos cada dos o tres horas y quedarse afuera del local a menos que se necesite una acción del cumplimiento de la ley.
Las nuevas reglas, que puso en vigor la semana pasada el jefe policial Daniel Oates, ocurren luego de la suspensión en julio del sargento Mike Muley quien pareció estar ebrio a los observadores cuando trabajaba fuera de su horario en Mango’s Tropical Cafe en Ocean Drive.
Oates detuvo entonces de inmediato que los agentes trabajaran en los lucrativos turnos en cualquiera de los populares clubes nocturnos de Miami Beach.
“Si eso resuelve el tema de percepción, entonces estamos de acuerdo con ello”, dijo Alex Bello, presidente de la Orden Fraterna de la Policía.
Las nuevas reglas, que están de acuerdo con cómo trabaja la policía de Miami los turnos fuera de su trabajo en horas altas de la noche en el distrito de entretenimiento, también piden que los negocios que desean contratar a agentes paguen a un fondo coordinado por la Asociación de Empresas de Ocean Drive. El grupo empresarial pagaría entonces a la ciudad, que pagaría al agente.
El Departamento de Policía del Condado Miami-Dade ya no permite que sus agentes hagan trabajo fuera de su turno en cualquier lugar en que se sirva alcohol.
Cualquiera que trabaje fuera de turno en Miami Beach debe informar ahora por radio por qué entra en un club, debe responder a un supervisor y un vehículo marcado como de la policía debe estar visible afuera. Al final de cada turno, se debe escribir un reporte completo sobre las actividades nocturnas. La policía ya no puede comer o beber en un club cuando está trabajando.
Los policías que trabajan en turnos fuera de su horario en Miami Beach tienen principalmente trabajos en los clubes de Ocean Drive, como Wet Willie’s, Mango’s y el Clevelander. Los clubes mayores en Washington Avenue tienen su propia seguridad privada.
Michael Slyder, jefe financiero del club de baile de Miami llamado Mekka, dijo el mes pasado que la separación de los dueños de los clubes nocturnos y los agentes de la policía crea un mejor ambiente para los que asisten a los clubes.
“La principal tarea [de los agentes de policía] es ayudar a los clubes nocturnos en sus problemas”, comentó Sllyder.
La decisión original de Oates de poner fin al trabajo fuera de turno trajo la condena de algunas entidades, especialmente del sindicato de policía de la ciudad, que alegó que esto podría ser costoso para la ciudad y reduciría la cantidad de agentes de policía en los vecindarios, pues se verían forzados a responder a miles de llamadas anuales de los clubes.
La decisión ocurrió luego que una auditoria externa del departamento recomendó que la ciudad cambiara la forma en que manejaba el trabajo policial fuera de turno, porque los agentes podrían desarrollar lealtad a un segundo patrón, “y elegir ignorar su deber jurado para proteger a una fuente constante de ingreso suplementario”.
El informe dijo que los agentes de Miami Beach trabajaban hasta 85,000 horas al año en su empleo secundario y ganaban, en promedio unos $45 la hora. Aunque parte del ingreso va a futuras pensiones y $10 del salario de cada hora va a los cofres de la ciudad.
Las acciones con respecto al trabajo fuera de turno son también parte de un esfuerzo de Oastes para limpiar su atribulado departamento, que ha sufrido una serie de embarazosas situaciones durante los últimos años.
La licencia pagada de Muley marca al menos la cuarta ocasión en tres años en que se acusa a un agente de Miami Beach de estar ebrio mientras se encontraba en el cumplimiento de su deber. La ciudad también hace frente a la muerte a tiros sin resolver de Raymond Herisse en el Día de Recordación del 2011. Herisse recibió 16 balazos cuando estaba sentado en su auto en la Avenida Collins. Días después, un policía reclamó que ellos encontraron un arma envuelta en una toalla escondida en el auto.
Ese verano más tarde, un agente que llevaba a una futura novia en un paseo en un cuatriciclo por la playa en medio de la noche - cuando se encontraba trabajando - arrolló accidentalmente a dos turistas, dejándolos gravemente lesionados. El agente Derek Kulian fue sentenciado a 18 meses de prisión. Muley, un sargento que trabajaba esa noche, resultó suspendido, pero posteriormente recuperó sus galones.
Muley se mantiene suspendido con sueldo después del último incidente. La policía se negó a comentar sobre su posible reintegro.