Sur de la Florida

Conducía el negocio familiar de tráfico humano y prostitución, ahora está preso

Miguel Ángel Álvarez Maradiaga
Miguel Ángel Álvarez Maradiaga Palm Beach Sheriff’s Office

Miguel Ángel Álvarez Maradiaga asumió el negocio de su familia cuando su hermano fue deportado a Honduras y durante cuatro años operó varios prostíbulos en Florida con mujeres de República Dominicana, Colombia, Costa Rica y otros países de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe.

El negocio familiar fue desmantelado por las autoridades del condado Palm Beach, en el sur del estado, y ahora Álvarez Maradiaga está tras las rejas con una fianza de $600,000 que le impuso un juez el lunes durante su primera comparecencia ante un tribunal.

Las autoridades lo acusan de tráfico humano y prostitución.

El hombre también tiene una orden de detención emitida por la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE), agencia gubernamental que arguye que Álvarez Maradiaga es un hondureño que está de manera ilegal en Estados Unidos, informó el diario Palm Beach Post.

Según las autoridades, el acusado, de 32 años, administraba burdeles y casas de prostitución en los suburbios de Lake Worth, en Palm Beach, y en el condado Martin.

Con varios hombres bajo su mando, Álvarez Maradiaga vendió los servicios sexuales de mujeres traídas al sur de la Florida desde el Caribe y Latinoamérica y de Puerto Rico, dijo el Departamento de Policía del condado Palm Beach al arrestar a otros dos individuos en mayo pasado.

En ese momento, los investigadores arrestaron a Byron Estrada, de 29 años, alegando que operaba uno de los burdeles administrados por Álvarez Maradiaga, y a Joel Gómez-Chilel, de 36, diciendo que había proporcionado seguridad y recaudado dinero de hombres que buscaban servicios sexuales en burdeles en Lake Worth .

Los investigadores dijeron que muchas mujeres eran obligadas a tener relaciones sexuales con más de 100 hombres a la semana.

Una mujer dijo a los investigadores que las mujeres eran trasladadas en avión a Fort Lauderdale desde Puerto Rico y recogidas en una estación de tren en Lake Worth, bajo el paso a desnivel de la carretera Interestatal 95.

Otra informó que la obligaron a trabajar en burdeles administrados por Álvarez Maradiaga y su familia hasta que quedó embarazada. No se le permitió que recibiera atención médica y se le obligó a trabajar recaudando dinero y obligando a otras mujeres a seguir trabajando.

Durante la investigación, otra mujer dijo que las casas generalmente tenían una o dos mujeres disponibles a la vez, y los hombres pagaban por sesiones de 15 minutos.

Para atraer a sus clientes, Álvarez Maradiaga distribuía tarjetas de presentación a individuos de comunidades hispanas en las que promocionaba ropa para hombres de todas las tallas, pero en el reverso de la tarjeta incluía la dirección de al menos uno de los burdeles, dijo la policía.

Siga a Sonia Osorio en Twitter: @soniaosoriog.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de abril de 2018, 0:35 p. m. with the headline "Conducía el negocio familiar de tráfico humano y prostitución, ahora está preso."

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