Sur de la Florida

Padres de joven venezolano caído en Parkland tornan la adversidad en propósito de vida

Durante los dos últimos meses, Patricia y Manuel Oliver creen haber descifrado la tarea que les encomendó su hijo Joaquín póstumamente.

“Guac” —como apodaban a Joaquín— estaría hoy al frente del movimiento estudiantil que desencadenó la histórica Marcha por Nuestras Vidas, exigiendo que las vidas y seguridad de los jóvenes se conviertan en prioridades de la clase política, aseguran sus padres. Ellos han emprendido una gesta cívica contra las armas en Estados Unidos con el objetivo de revindicar las vidas de su hijo y otras 16 víctimas de la masacre en la secundaria Marjory Stoneman Douglas el pasado 14 de febrero en la localidad de Parkland.

“Mi hijo no dejó de estar aquí por un accidente, sino porque hay un sistema que permite que los tiroteos sucedan”, explica el padre de 50 años. “Hemos decidido luchar contra esa injusticia. Es lo más lógico para sentir que, por lo menos, hay chance de que esto, uno, no vuelva a suceder; y dos, tenga sentido de alguna forma, así sea un poquito, lo que le sucedió a Joaquín”.

Un pequeño altar rinde tributo a Joaquín Oliver en la vivienda de sus padres en Coral Springs, Florida.
Un pequeño altar rinde tributo a Joaquín Oliver en la vivienda de sus padres en Coral Springs, Florida. Daniel Shoer Roth el Nuevo Herald

A fin de respaldar a los ex compañeros de su hijo, la pareja fundó Change the Ref (Cambien al Réferi), una organización sin fines de lucro cuya agenda “no es otra cosa que empoderar la agenda de ellos”, mediante instrumentos didácticos, apoyo logístico y activismo, dice la madre de 51 años.

La meta más inmediata, subraya, es frenar, en las elecciones legislativas de noviembre, la llegada al Congreso de políticos con vínculos a la National Rifle Association (NRA). En virtud de ello, iniciaron una campaña para incentivar a los jóvenes a votar y divulgarán entre sus seguidores los nombres de algunos candidatos con dichos nexos.

“Queremos que utilicen sus propias armas, que es el voto”, afirma Patricia Oliver.

Una semana antes del tercer tiroteo escolar más letal en la historia de EEUU, Joaquín, fan de los deportes, fue expulsado de un partido de baloncesto por faltas que su padre, coach del equipo, consideró arbitrarias. Tras una acalorada discusión con el réferi, a ambos los echaron de la cancha. En casa, especularon sobre una conexión entre el árbitro y el otro equipo. De ser cierta —dijo Joaquín— no era un juego limpio.

Fue recordando esa conversación que su padre ideó el nombre de la organización.

Arte contra el olvido

Los padres de Joaquín se han propuesto evitar que la matanza de Parkland sea archivada como otro capítulo más dentro de la epidemia de violencia con armas en Estados Unidos.

“Es muy fácil darse la vuelta y ver la próxima noticia”, reconoce Patricia.

Un componente central de la iniciativa son los “Muros de demanda”, una serie de murales pintados por Manuel con una intención social durante performances en los que miembros del público se suman a la manifestación visual estampando sus firmas.

A mediados de marzo, fueron invitados a la exhibición “Parkland 17” auspiciada por Dwyane Wade, uno de los héroes de Joaquín, en una galería de Wynwood. Manuel dibujó el rostro de su hijo y escribió, en tinta negra, “We demand a change” (Exigimos un cambio). Seguidamente, martilló la obra 17 veces para evocar el sonido de los disparos. Más de 2,500 personas la firmaron.

El video del performance se hizo viral y los motivó a pintar dos murales en Nueva York y Los Ángeles. Serán en total 17, uno por cada víctima, y cada uno canalizará una demanda distinta.

“Ya no se trata de los padres tristes que quieren pintar un mensaje; ahora es Joaquín, que tiene voz mediante el arte”, señala Manuel Oliver, director creativo de una compañía de entretenimiento, quien define este ejercicio como “activismo gráfico”.

Manuel y Patricia Oliver junto a su hija Andrea, el estudiante de Marjory Stoneman Douglas David Hogg (izq.) y Edna Lizbeth Chávez (der.), la adolescente hispana que pronunció un conmovedor discurso en Washington durante la Marcha por Nuestras Vidas.  Posan delante del mural en  Los Ángeles.
Manuel y Patricia Oliver junto a su hija Andrea, el estudiante de Marjory Stoneman Douglas David Hogg (izq.) y Edna Lizbeth Chávez (der.), la adolescente hispana que pronunció un conmovedor discurso en Washington durante la Marcha por Nuestras Vidas. Posan delante del mural en Los Ángeles. Cortesía Manuel Oliver

Los Oliver también han participado en mítines organizados por los estudiantes de Marjory Stoneman Douglas, en eventos conmemorativos y en simposios comunitarios acerca del control de las armas. Su mensaje: “La violencia no escoge, es absolutamente impredecible”.

Terrible coincidencia

El matrimonio Oliver emigró de Venezuela al sur de Florida junto a sus dos hijos, Andrea, la mayor, y Joaquín, en agosto del 2003, un día antes de que el varón cumpliera 3 años. De ascendencia española por parte de Manuel, y libanesa por parte de Patricia, la familia se dedicaba al rubro de la restauración en Caracas, con especialidad en la gastronomía japonesa.

La gestión del negocio se complicó tras el paro petrolero de 2002-2003 que agudizó la polarización política y la inseguridad, y propulsó el primer éxodo de los venezolanos.

Joaquín, fan de los deportes,  solía vestir la camiseta de la selección venezolana de fútbol y los colores de la bandera de su tierra natal.
Joaquín, fan de los deportes, solía vestir la camiseta de la selección venezolana de fútbol y los colores de la bandera de su tierra natal. Cortesía Manuel Oliver

En Estados Unidos, se integraron a la cultura autóctona y eventualmente obtuvieron la nacionalidad estadounidense, conservando en el hogar el castellano y las raíces venezolanas. Joaquín era devoto de la Vinotinto, la selección nacional de fútbol, y se preocupaba por el deterioro de su país natal, donde aún residen familiares.

Días atrás, los padres acudieron a limpiar la cruz blanca de tributo a su hijo en el memorial provisional que se levantó en Parkland para conmemorar a las víctimas. Una mujer se acercó y les dijo cordialmente: “Qué lastima que se mudaron a este país”.

Es un comentario que no quisieran escuchar más. “Es un análisis incompleto asociar que nos vinimos por la inseguridad”, explica Manuel. “El problema de la inseguridad en Venezuela es terrible a diario, pero el problema [de la violencia] de aquí, es de aquí”.

“Es una terrible coincidencia que seamos una de las víctimas, pero cuando te vas a un país y decides hacerte ciudadano, asumes lo bueno y lo malo. No estamos arrepentidos de habernos mudado”.

La más dolorosa ausencia

La víspera de San Valentín Joaquín Oliver salió de un juego de baloncesto a un supermercado Publix para comprar una tarjeta a su novia, un ramo de flores amarillas —su color favorito— y un elefante de peluche. Recién había cobrado su primer salario en una heladería, un sobre con $120 en efectivo.

Esa noche, el joven de 17 años pidió a su padre ayudarlo para hacer lucir el ramo más refinado, limpiando las flores de espinas y pétalos dañados, mientras él dedicaba la tarjeta en la sala de su hogar en Coral Springs. Al día siguiente, bebieron juntos un café mañanero y el padre lo llevó al colegio.

“Me llamas a contarme cómo te fue con las flores”, le dijo Manuel al despedirlo con un “te amo, hijo”.

La llamada nunca llegó.

Desde entonces, cargan un dolor constante, que tiene sus momentos de estallido, describe la madre. “De repente, puedo estar viendo algo o leyendo cualquier cosa y me aflijo”.

Patricia y Manuel Oliver en la habitación de Joaquín el miércoles 11 de abril de 2018, rodeados de fotografías y hermosos recuerdos de su hijo. “Pudiéramos ser padres de una víctima del tiroteo y eso está bien”, dice Manuel. “Pero nosotros decidimos que somos padres de uno de los muchachos que está liderando el movimiento”.
Patricia y Manuel Oliver en la habitación de Joaquín el miércoles 11 de abril de 2018, rodeados de fotografías y hermosos recuerdos de su hijo. “Pudiéramos ser padres de una víctima del tiroteo y eso está bien”, dice Manuel. “Pero nosotros decidimos que somos padres de uno de los muchachos que está liderando el movimiento”. Daniel Shoer Roth el Nuevo Herald

Todos los 22 de diciembre, Joaquín y Manuel escribían en tarjetas de cartulina sus deseos para el año venidero, las ataban a globos de helio y los soltaban para que llegaran “a manos” de Santa.

Era una de varias tradiciones entre padre e hijo. “Siempre busqué momentos mágicos para que cuando yo muriera, se acordara de un papá cool y le contara a sus hijos”, relata . “Que injusto es que esas memorias elaboradas para que él me recordara, sirvan ahora para que yo lo recuerde a él”.

Esta caja de cereal fue creación de Joaquín, con la ayuda de su padre, para un proyecto escolar de mercadotecnia.
Esta caja de cereal fue creación de Joaquín, con la ayuda de su padre, para un proyecto escolar de mercadotecnia. Daniel Shoer Roth el Nuevo Herald

Especialmente la ausencia física les hiere, al punto que todavía esperan escucharlo decir “buenas noches” y verlo salir de su habitación, decorada con fotografías del joven e innumerables recuerdos como una caja de cereal con su imagen creada para un proyecto de mercadotecnia en la escuela.

“Busca adentro para tu oportunidad de un viaje gratis a Venezuela”, anuncia, en inglés, la parte posterior de la caja.

Al viaje de la familia Oliver le faltará siempre un pasajero, un hijo marchado prematuramente, dejándoles un vacío imposible de llenar.

“Nunca nos vamos a sentir bien en ese aspecto”, concluyen, al enfatizar que solo el activismo en honor a Joaquín amainará sus penas. Pero, a lo mejor, algún día, ­auguran esperanzados, “conseguiremos la serenidad”.

A veces, en momentos tranquilos, sienten que pueden oír a su hijo motivándolos a continuar su lucha: "Yo me sacrifico, pero el trabajo hay que hacerlo allá abajo. Tomen esta antorcha, llévenla y resuélvanlo’ ”.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de abril de 2018, 7:55 p. m. with the headline "Padres de joven venezolano caído en Parkland tornan la adversidad en propósito de vida."

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