Sur de la Florida

Burócrata de Miami-Dade se declara culpable


Jesús Pons
Jesús Pons

Jesús Pons, el burócrata del Condado que usó el nombre del gánster Meyer Lansky para cubrirse durante su estratagema para estafar millones a los contribuyentes, se declaró culpable el viernes y acordó pasar más de cuatro años en la cárcel.

Pons, quien fuera un funcionario de alto rango de la Administración de Servicios Generales de Miami-Dade (GSA), deberá pagar además $1 millón a modo de restitución.

Sus problemas legales no han terminado: Pons espera asimismo sentencia en un caso federal de evasión de impuestos con relación al dinero robado a los contribuyentes de Miami-Dade.

Al residente de Coral Gables, de 52 años, se le permitirá permanecer en libertad durante los próximos cinco meses hasta que sea sentenciado en el caso federal.

Pons, quien fuera arrestado en junio del 2013, se declaró culpable de ocho de los cargos de robo en mayor cuantía que se le imputan; y otro por compensación ilícita. En total, Pons deberá cumplir 54 meses de cárcel.

El era miembro de la junta directiva del Centro Adrienne Arsht de Artes Escénicas, y un veterano empleado condal que en general mantuvo siempre un perfil discreto.

Pero la fiscalía de Miami-Dade afirma que él permitió que contratos del Condado fueran inflados a cantidades inverosímiles de dinero, mientras aceptaba bolsas de papel repletas de efectivo de manos de una empresa tecnológica de Nueva York.

Pons arregló una estratagema para que Data Industries Inc. facturara de más por trabajos que nunca entregó, y recibió sobornos de entre el 10 y el 50 por ciento de las ganancias, de acuerdo con la fiscalía. Todo esto mientras continuaba recibiendo el sueldo del Condado.

Fuera del Ayuntamiento condal, según los investigadores, él exudaba audacia.

El conducía un Porsche Cayenne, arreglaba negocios fraudulentos por correo electrónico usando el nombre de su gánster preferido, “Meyer Lansky”, se acostaba con la prometida del presidente de la compañía, se jactaba de tener cuentas de banco en ultramar y una casa en el Caribe, y además insinuaba que tenía ciertas vagas conexiones con la Mafia.

Durante ese tiempo, el presidente de Data Industries se firmaba como “Beth Goldberg” en los correos electrónicos en que arreglaba los pagos ilícitos.

También fue arrestada el año pasado su esposa Diana Pons, contable que, según la fiscalía, participaba en sus planes, y Bruno Díaz, cuñado de Pons que también trabajaba para el Condado.

Como parte del acuerdo extrajudicial, la fiscalía acordó retirar los cargos en contra de Diana Pons y su hermano.

Los arrestos fueron un golpe vergonzoso para el GSA de Miami-Dade, que se llama ahora Departamento de Servicios Internos. El enorme departamento se dedica a la gestión de edificios y propiedades condales, se ocupa de la facturación y coordina las compras de bienes raíces.

En el 2006, GSA contrató a Data Industries para que se ocupara de sus servicios de informática. El contrato original fue de $760,000, pero gracias a las manipulaciones de Pons se infló a la asombrosa cantidad de $10.7 millones pagados a la compañía.

En total, los investigadores afirman que por lo menos se robaron $6 millones, de los cuales la mitad fue a parar a manos de Pons.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de septiembre de 2014, 10:34 p. m. with the headline "Burócrata de Miami-Dade se declara culpable."

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