Tenía ganas de beber un refresco y eso lo mandó a la cárcel
Los deseos de un hombre de la Florida de beber un refresco en medio de la madrugada terminaron por mandarlo a la cárcel, y ahora podría pasar un tiempo antes de que tome una Coca-Cola y sonría en libertad.
Según la policía del Condado Indian River, el agente Cameron White patrullaba las calles a las 4:23 a.m. del domingo cuando vio a una camioneta Chevrolet de color rojo sin el espejo retrovisor del lado del conductor.
White trató de que el vehículo se detuviera, pero el chofer siguió su camino en dirección sur por la avenida 8 del SW, incluso después de que activó las luces y la sirena.
Tras hacer un giro al oeste, la camioneta continuó y solo vino a detenerse a una cuadra de la dirección del conductor, Erick Roberts. Aunque se negó a detenerse, Roberts obedeció todas las leyes de tráfico, dijo White.
Luego de pedir refuerzo, White permaneció a una distancia prudencial de la camioneta cuando, con mucho cuidado, le ordenó a Roberts que se bajara.
Roberts le explicó a White que lo había desobedecido porque estaba bajo libertad provisional y estaba violando los términos del horario límite de 10 p.m. a 6 a.m. en que no puede estar en la calle.
En el 2017, Roberts fue condenado a tres años de libertad provisional luego de haber sido hallado culpable de estar en posesión de una sustancia controlada (metanfetamina) y posesión de marihuana, un delito menor.
"El acusado declaró que solo quería tomarse un refresco y regresar cuanto antes a la casa de su primo, donde vive", escribió White.
Sin embargo, Roberts está de regreso a la cárcel del Condado Indian River sin derecho a fianza y con un nuevo cargo de no haber obedecido a un agente del orden público y de violación de libertad provisional.
Este último cargo podría equivaler a un año o más de prisión.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de junio de 2018, 10:33 a. m. with the headline "Tenía ganas de beber un refresco y eso lo mandó a la cárcel."