Encausado por operación que pagó $500 millones en cheques fraudulentos en Hialeah
Evelio Suárez aprendió los trucos de la banca ilegal durante el auge de los bienes raíces de la década pasada, cuando trabajaba para La Bamba, una cadena de tiendas de cambio de cheques que en un momento llegó a patrocinar al Miami Heat.
Pero en vez de retirarse del negocio cuando su jefe y otros empleados de La Bamba fueron encarcelados, Suárez lanzó su propia cadena de tiendas de cambio de cheques en Hialeah, dirigida a personas que no podían cobrar cheques en los bancos tradicionales.
Ahora Suárez, de 53 años, pudiera enfrentar una larga condena de prisión.
Suárez dirigía tres tiendas que cambiaron al menos $500 millones en cheques fraudulentos en el 2013 y el 2014, dicen fiscales federales. Arrestado a finales de junio, Suárez enfrenta cargos de confabulación para lavar dinero, sobornar a un empleado bancario y manipular a un testigo de un jurado de instrucción federal.
Suárez, cuya audiencia de encausamiento está programada para el 12 de julio, cayó en una ofensiva nacional reciente contra 600 personas acusadas de fraude y estafa a los seguros médicos y de otro tipo, dirigida por el Departamento de Justicia y la Fiscalía Federal de Miami. Entre los arrestados está Enrique Iglesias, de 44 años y de Homestead, quien fue acusado de confabulación para lavar dinero por el cobro de $150 millones en cheques fraudulentos para negocios ilegales en Miami-Dade.
Pero la operación de Iglesias no era nada en comparación con la de Suárez en Hialeah, dicen las autoridades.
El lunes, una magistrada federal ordenó que Suárez, un ciudadano cubano que llegó al sur de la Florida en 1995 y quien tiene un par de condenas en casos estatales y federales, quedara detenido sin derecho a fianza ante el riesgo de que huya a Cuba. Suárez enfrenta un máximo de 30 años de prisión. El abogado defensor de Suárez dijo que su cliente, tras ser declarado culpable en el 2012 por estafa en un caso de compensación por accidente laboral en un tribunal de Miami-Dade, fue sentenciado a probatoria y había comenzado a trabajar como informante para un equipo estatal que se dedicaba a combatir el cobro ilegal de cheques.
La jueza lo rechazó tajantemente.
"Usted ha participado en fraudes a un nivel extraordinario", le dijo la magistrada Chris McAliley a Suárez, quien vive en Miramar.
La magistrada señaló que mientras operaba su propio negocio de cobro de cheques, Suárez echó mano a parte de las ganancias para comprar artículos de lujo Louis Vuitton por valor de $150,000, citando pruebas presentadas por los fiscales. Suárez también compró tres casas en Miramar.
El modelo de negocios de Suárez, como el de La Bamba, era pagar cheques —muchos de entre $150,000 y $400,000— a malhechores en los sectores de los servicios médicos y la construcción en el robusto mercado negro de Miami-Dade, según el fiscal Michael Berger.
El antiguo jefe de Suárez en La Bamba, Juan René Caro, fue sentenciado a 18 años de prisión en el 2009 por organizar lo que un juez dijo era una "industria bancaria ilegal" que "perjudicó grandemente" al contribuyente al ayudar a constructoras locales a cobrar cheques sin revelar su identidad real durante el auge inmobiliario del decenio pasado. Las actividades de La Bamba permitían que esas compañías no pagaran impuestos de nómina ni empresariales.
Otros malhechores parecidos acudían a Suárez porque operaban farmacias a nombre de terceros, a la vez que facturaban ilegalmente al Medicare o pagaban a trabajadores indocumentados de la construcción en efectivo para evitar el pago de los impuestos federales y el seguro de compensación por accidentes laborales, dijo el fiscal Berger. Otros usaban identidades, números del Seguro Social y fechas de nacimiento falsas para presentar declaraciones de impuestos fraudulentas ante el Servicio de Rentas Internas (IRS), que emitía cheques por un máximo de $150,000.
Berger dijo que Suárez pagaba a personas para que se hicieran pasar como los dueños de sus tres tiendas de pago de cheques —Minimalist Solutions, Don Koky Enterprises y Doger Group— porque él tenía antecedentes penales y no podía poner negocios a su nombre.
Los clientes de Suárez, como él mismo, tenían pasados dudosos, de manera que pagaban decenas de miles de dólares a "fantasmas" que permitían el uso de sus nombres como dueños de los negocios, dijo el fiscal Berger. Después de cumplir su cometido y que les pagaran, muchos regresaban a su natal Cuba, agregó el fiscal.
Las tres tiendas de pago de cheques de Suárez cobraban tarifas exorbitantes, de entre 10 y 30 por ciento, en dependencia del tipo de actividad ilícita, que "permitían a los malhechores ocultar su participación y recibir las ganancias del fraude", según una declaración jurada del FBI.
"El acusado logró atraer esas actividades a sus tiendas porque tenía muchas relaciones en la comunidad", dijo Berger el lunes, señalando que se embolsilló la mitad de la tasa cobrada por procesar los cheques, aunque su nombre no aparecía en los documentos empresariales. "[Suárez] genera mucho volumen de operaciones y le pagan por eso".
Cuando el abogado defensor de Suárez, Gustavo Jesús García-Montes, trató de sugerir que su cliente participaba en las tiendas de pago de cheques como parte de su trabajo para un equipo estatal especial de combate al fraude, Berger le dijo a la jueza que el acusado "no estaba autorizado" por nadie en ninguna entidad policial a participar en ese tipo de "fraude masivo".
Berger agregó que Suárez pagó sobornos a un cajero del People's Credit Union en Pembroke Pines a cambio de "acreditar" grandes cantidades de dinero en efectivo a sus tiendas de pago de cheques. Suárez también le dio al cajero miles de dólares para que los entregara a otros cajeros en la cooperativa de crédito, dijo Berger.
Suárez, quien sabía que el FBI lo estaba investigando, dijo a los cajeros de sus tiendas de cobro de pago de cheques que "no podían testificar que [él] operaba las tiendas", según la declaración jurada. Una testigo que coopera con las autoridades —uno de nueve mencionados en la declaración jurada del FBI— dijo que Suárez coordinó una reunión en un restaurante de Miami a mediados del 2017 y dijo a los cajeros que "él iba a a solucionar todo el asunto".
La testigo en cuestión, quien había venido de Cuba, dijo a los investigadores que temía perder su empleo si no testificaba lo que Suárez le indicó, expresa la declaración jurada. La testigo reconoció que "ella no había descrito con exactitud la participación [de Suárez] durante sus declaraciones al jurado de instrucción".
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de julio de 2018, 1:26 p. m. with the headline "Encausado por operación que pagó $500 millones en cheques fraudulentos en Hialeah."