Maestras de Miami-Dade luchan por el derecho a alimentar a sus bebés
El primer día que regresó al trabajo después de una licencia por maternidad, la maestra de secundaria Monica Howell fue a ver a la asistenta de la directora para pedirle algo: un sitio privado y 20 minutos al día para usar un extractor de materna y alimentar a su recién nacido.
La respuesta de la directora fue: “Desafortunadamente, no podemos acomodar a las madres que amamantan a sus hijos”, recuerda Howell.
“Me sentí devastada”, dijo.
La respuesta de la directora hizo que la joven mamá comenzara una campaña ante la Junta Escolar y a través de leyes federales, sólo para llegar a una conclusión poco feliz: los maestras de Miami-Dade –de los cuales el 80 por ciento son mujeres– no tienen derecho a alimentar a sus hijos mientras están trabajando.
El Sindicato de Maestros de Miami-Dade recientemente le pidió a la junta que aprobara un reglamento que le dé a todas las empleadas del distrito el derecho a usar un sacaleche para alimentar a sus hijos en el trabajo.
“Esta es una fuerza laboral femenina. Cuidamos a los hijos de otras personas, de ahí que deberíamos tener el tiempo de cuidar a nuestros propios hijos”, dijo said Karla Hernandez-Mats, presidenta del sindicato, y que en la actualidad tiene un bebé que alimenta con leche materna.
La Junta Escolar aprobó un capítulo “para alentar a los directores de escuelas” a que tengan cierta flexibilidad con las madres que amamantan, pero dijo que el asunto tiene que discutirse de forma colectiva. Hasta el momento, no se ha programado ninguna sesión para negociar el tema.
Howell regresó a trabajar pensando que estaba protegida por la Ley de Cuidado Asequible. Una cláusula de la ley les exige a las empresas, agencias y compañías que se ajusten a las madres que amamantan. Las compañías con más de 50 empleados se supone que permitan descansos y un lugar privado, que no sea una sala de baño, a las mujeres que necesitan alimentar a sus hijos.
Sin embargo, hay un problema: las protecciones se aplican únicamente a las empleadas que trabajan por hora, lo que deja fuera a unas 12 millones empleados por salario, entre los que se hallan las maestras.
Según diversos estudios, los bebés que se alimentan con leche materna son más sanos y crecen más inteligentes que los que son alimentados con leche a base de una fórmula láctea. Por otra parte, las madres que les dan el pecho a sus hijos tienen tasas más reducidas de cáncer de ovario y de seno.
El Departamento del Trabajo también ha dicho que está estudiando la forma en que las madres que dan de lactar a sus bebés vuelvan al trabajo. Los costos de cuidado de salud y el ausentismo son menores, ya que las mamás y los niños pasan menos tiempo en el médico. La compañía de seguros Cigna reportó un ahorro anual de $240,000 entre las mujeres que le dan de mamar a sus recién nacidos.
Para muchas mujeres profesionales, resulta fácil buscar una corta pausa en su horario de trabajo o simplemente cerrar la puerta de su oficina y alimentar al niño. Las maestras, en cambio, no pueden dejar las aulas ni siquiera para ir al baño sin antes encontrar a alguien que vigile a los estudiantes.
“Si trabajara como administradora, habría una puerta que puedo cerrar. Si trabajara en una cafetería, estaría protegida porque es un empleo por hora”, dijo Howell. “Enseñar es difícil. A veces se compara con el negocio del espectáculo porque después que suena la campana, hay que estar listo”.
El “problema principal” que le impide a las madres darle de lactar a sus hijos tras regresar a trabajar es tener el tiempo para hacerlo, dijo la Dra. Lourdes Forster, profesora asociada de Pediatría de la Universidad de Miami (UM).
Cuando la maestra de secundaria La-Shanda West regresó a trabajar luego de haber dado a luz a su hijo, amamantarlo no fue siquiera una opción. West tenía un horario repleto de clases, lo que significaba que no tenía ningún descanso salvo 30 minutos para almorzar.
“Era simplemente imposible”, dijo.
West de nuevo está embarazada y quiere darle el pecho a su bebé después de la licencia por maternidad. No obstante, no está muy entusiasmada con la idea tras escuchar el testimonio de otras maestras que no han podido hacerlo tras volver a trabajar.
“Todas las maestras que he conocido en los dos últimos años dejaron de hacerlo porque es muy estresante”, dijo.
Howell dijo que tuvo suerte. Con la ayuda de otros maestros —y el respaldo tácito de administradores— ha podido seguir dándole leche materna a su hija.
De cualquier modo, la experiencia de las maestras varía según cual sea la disposición de sus jefes y el apoyo de sus colegas.
“Este es el problema que existe por no tener un reglamento, y entonces es algo que depende de la escuela en que cada cual trabaje”, dijo Howell. “No debe importar dónde trabaja uno. Todas deberíamos poder hacerlo y debería haber una regla que lo permita”.
Funcionarios del Distrito Escolar dijeron que la mayoría de las madres deberían poder llegar a un acuerdo con los directores de escuelas. Además, cuando las maestras regresan a trabajar, muchas ya han dejado de darle el pecho a sus bebés. En las escuelas de Miami-Dade el promedio de licencia por maternidad es de siete meses.
Gloria Arazoza, directora administrativa de la oficina de relaciones laborales del distrito, dijo que solamente recuerda un caso en que el distrito tuvo que verse envuelto para resolver la petición de una madre que quería alimentar a su recién nacido en el trabajo.
“No es nada que haya tenido gran importancia, sino algo que, si ocurre, tratamos de solucionarlo, del mismo modo que hacemos con cualquier otra necesidad”, dijo Arazoza.
Sin embargo, las maestras en Miami-Dade admiten que le dan el pecho a sus hijos sin pedir permiso antes por temor a una negativa. Lo hacen en armarios, automóviles calientes y cualquier otro lugar donde puedan hallar cierta privacidad.
Sus deberes en el sindicato ha sacado de las aulas a Hernandez-Mats. Pero cuando nació su primer hijo, buscó la ayuda de un maestro del aula de al lado para que la sustituyera mientras alimentaba a su bebé.
“Me ocupé yo misma del problema”, dijo. “Sabía que era algo que quería hacer y que era algo que iba a hacer de todos modos”.
Grupos defensores de las madres como la Coalición de Madres Que dan el Pecho de la Florida están haciendo campaña para ante el gobierno federal para proteger a todas las madres, independientemente del tipo de empleo que tengan. Hay varios proyectos de ley presentados en el Congreso para lograrlo.
“Esto no es un problema de Miami-Dade, sino un problema nacional”, dijo Pat Lindsey presidenta de la coalición.
Nadege Green, reportera de WLRN, asociado noticioso del Miami Herald, contribuyó a este artículo.
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Esta historia fue publicada originalmente el 21 de septiembre de 2014, 8:06 a. m. with the headline "Maestras de Miami-Dade luchan por el derecho a alimentar a sus bebés."