Proyectan en Miami documental sobre industria petrolera venezolana
Llamado alguna vez por el máximo experto del país como “el Excremento del Diablo”, el petróleo cubre la historia moderna de Venezuela como una pesada manta, que reconforta y que sofoca a la vez, jugando el doble papel de bendición y maldición para una sociedad que terminó acostumbrándose a disfrutar de una enorme riqueza sin tener que trabajar por ella.
Son pocos los acontecimientos que han repercutido más en Venezuela que el descubrimiento del petróleo. Y sin embargo, son pocos los que realmente conocen su historia, el funcionamiento de la industria que aún sostiene la economía del país, y el impacto que el viscoso líquido ha tenido en la formación del carácter del venezolano de hoy.
Ese desconocimiento es la motivación detrás de los documentales El Reventón I, El Reventón II y el Reventón III, obras del cineasta venezolano Carlos Oteyza, quien esta semana estuvo mostrando el último de estos tres filmes en eventos separados realizados en el Sur de Florida.
Se trata de una serie sobre la industria petrolera de Venezuela que comenzó a ser filmada en el 2001, ante la interrogante: “¿Por qué los venezolanos no sabemos nada de petróleo?”, dijo Oteyza en una entrevista.
La serie son documentales históricos. No recogen lo que está pasando hoy en día en la industria petrolera venezolana, sino el período que va desde el hallazgo de crudo a finales del siglo IXX, hasta la industria moderna que existía para cuando el fallecido presidente Hugo Chávez llegó al poder en el 2000.
El Reventón III, relata el último período, entre la nacionalización del crudo en 1976 hasta el momento en que Chávez irrumpió en la escena política. Es precisamente en ese período en que los venezolanos asumen realmente las riendas de la industria, la desarrollan, y terminan haciéndolo hábilmente, lo que es un gran reconocimiento al personal altamente entrenado que operaba a PDVSA en esa época.
Pero las películas no recuentan exclusivamente lo que ha sido la evolución de la industria petrolera venezolana.
“Las películas también ilustran la relación de los venezolanos con la industria, una relación que en ocasiones ha sido de amor-odio”, causada por el tradicional desconocimiento sobre el funcionamiento de la industria, los ciclos de auge y contracción que el petróleo periódicamente registra, y el impacto que eso ha tenido sobre la economía venezolana, explicó Oteyza.
La película también ilustra el extenso impacto que el petróleo ha tenido en la cultura del venezolano y su papel en el forjamiento del ordenamiento político en el país.
En cierta manera, el petróleo ha sido una maldición para los venezolanos, dijo Oteyza, coincidiendo con las palabras de quien fuera una de las máximas autoridades de la industria, Juan Pablo Pérez Alfonso.
El experto, uno de los fundadores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), ya venía advirtiendo desde los años setenta, en su libro “Hundiéndonos en el Excremento del Diablo, que el despilfarro y el carácter parasitario de la economía venezolana estaban siendo provocados por la “inundación de divisas” producto del “salto de precios” del petróleo.
La maldición, conocida en el mundo académico como la Enfermedad Holandesa, ha tenido un largo rastro en la economía de Venezuela. Pero el impacto del petróleo también es cultural.
“Los venezolanos nunca aprendimos a exigir, porque nos acostumbramos a la cultura de que ‘yo no pago impuesto’, el ‘Estado es rico’”, y la riqueza petrolera es un fenómeno mágico que el ciudadano no entiende ni maneja, dijo Oteyza.
“El venezolano vive del petróleo pero nunca llegó a entender qué era y cómo funcionaba”, señaló el cineasta. “Eso es lo que tratan de hacer estas películas, los reventones, acercar a los venezolanos a su propia historia”.
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Esta historia fue publicada originalmente el 23 de mayo de 2015, 6:56 p. m. with the headline "Proyectan en Miami documental sobre industria petrolera venezolana."