Sur de la Florida

Comedor de ancianos en Miami renace de sus cenizas


Vincent Delgado (izq.) le entrega a Lola Harvey unas flores y un certificado después del Show de Modas para la Tercera Edad en De Hostos Senior Center en Hialeah.
Vincent Delgado (izq.) le entrega a Lola Harvey unas flores y un certificado después del Show de Modas para la Tercera Edad en De Hostos Senior Center en Hialeah. el Nuevo Herald

Una mañana reciente el salón de almuerzos del De Hostos Senior Center, en Wynwood, estaba lleno de participantes. Mientras un grupo de señoras modelaba en una pasarela improvisada, otros las aplaudían desde las mesas donde un rato antes habían compartido comida caliente. En el fondo una banda tocaba boleros.

El show de modas organizado por personal del Centro y algunos asistentes fue uno de la serie de eventos semanales celebrados en De Hostos en mayo, el mes dedicado a las personas de la tercera edad en Estados Unidos.

Hace apenas cuatro meses, estos eventos no habrían sido posibles en el Centro, localizado sobre la avenida 2 del noroeste, que estaba a punto de cerrar sus puertas por falta de dinero debido a problemas administrativos. Pero mucho ha cambiado desde que Vincent Delgado tomó las riendas del lugar en el medio de la crisis, junto a un limitado personal que incluye participantes del centro que se ofrecieron como voluntarios.

“Esto ha sido un cambio del día a la noche, todo el mundo está muy contento, los participantes que antes se habían alejado han vuelto, es como un milagro”, dijo Rosa Rey, de 83 años, y quien ha asistido a De Hostos por más de 15 años.

Hace un par de meses Rey, quien es asistente bancaria retirada, se convirtió en secretaria del Centro, tras ofrecer sus servicios de manera voluntaria. Otros participantes fungen como recepcionistas, y algunos ayudan en las tareas de reparaciones.

Durante una entrevista la semana pasada, Rey dijo que se animó a ayudar luego de escuchar un discurso de Delgado a los participantes.

“Cuando llegué fui honesto con ellos. Les dije a todos que las cosas estaban mal y que había mucho trabajo por hacer”, recordó Delgado, de 59 años y quien cuenta con más de 20 años de experiencia trabajando con la comunidad envejeciente. “Les dije que necesitaba que todos pusieran de su parte y que trabajáramos en equipo. Creo que lo que les gustó fue sentirse incluidos”.

De Hostos Senior Center, que es supervisado por una organización sin fines de lucro, ha sido una institución en el área de Wynwood por 37 años. La mayoría de sus asistentes son ciudadanos de la tercera edad de origen puertorriqueño o cubano. A través de los años el lugar ha sido visitado por políticos que buscan conquistar el voto de los mayores.

Sin embargo el año pasado, el Centro experimentó su peor época. De Hostos debía miles de dólares a la compañía que provee los alimentos, la renta no se había liquidado por casi un año y el pago de los sueldos a los empleados era irregular. En enero el Departamento de Subsidios del Condado Miami-Dade, que realiza un monitoreo anual, encontró más de 50 fallas en el manejo del lugar y dio un ultimato a la administración: U organizan las cuentas o no recibirán fondos para los servicios. De Hostos recibe unos $194,000 anuales del Condado y otros $76,000 de la Ciudad de Miami.

El Centro funciona bajo un sistema de reembolso, mediante el cual la Ciudad y el Condado pagan por los gastos reportados detalladamente. Pero los antiguos administradores no reportaron los gastos de manera adecuada por varios meses, y no recibieron los reembolsos necesarios.

Entre enero y febrero, Delgado se dedicó a poner al día los reportes y corregir las fallas señaladas en el monitoreo del Condado. Ahora De Hostos ha empezado a recibir los reembolsos, lo que les ha permitido actualizar algunas deudas. Además, varias organizaciones han mostrado interés en volver a trabajar con el lugar.

“Todavía falta mucho por hacer pero por lo menos estamos encaminados. De verdad todos estamos comprometidos con sacar este lugar adelante, porque para mucha de esta gente este comedor es mucho más que un lugar donde reciben comida. Es su actividad diaria y la única familia que tienen”, dijo Delgado, cuyos padres asistieron a De Hostos unos años después de que la familia inmigrara de Cuba.

A través del condado Miami-Dade los comedores para personas envejecientes y deshabilitados, además de un plato de comida caliente, brindan a los asistentes ayuda con procesos legales o asuntos médicos, y son frecuentados por un alto porcentaje de ciudadanos de la tercera edad, muchos de ellos de bajos ingresos.

Pero incidentes como la crisis de administración de De Hostos y otros comedores, ponen en evidencia la falta de supervisión de los fondos públicos otorgados a estas organizaciones.

Como parte de la reestructuración de De Hostos, Delgado consiguió nuevos miembros para la junta directiva, incluyendo a activistas del vecindario y participantes del Centro. Además, José M. Vega, miembro de la antigua junta directiva y cuya firma contable llevó de manera voluntaria las cuentas del Centro por meses, permaneció como miembro.

Además, Delgado ayudó a crear una junta de consejeros cuyos miembros son 10 asistentes al comedor, que harán recomendaciones a la Junta Directiva, sobre las necesidades de los participantes.

“Yo creo que la mejor forma de manejar cualquier institución es tomando en cuenta las necesidades de las personas a las que le estás dando servicios”, dijo Delgado, quien en semanas recientes ha organizado talleres de salud, para aquellos interesados en dejar de fumar o mejorar el balance al caminar.

Siga a Brenda Medina en Twitter: @BrendaMedinar

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de mayo de 2015, 7:44 p. m. with the headline "Comedor de ancianos en Miami renace de sus cenizas."

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