Sur de la Florida

Banderas para los caídos en el Cementerio Nacional del Sur de la Florida


Dara Ryan, de North Lauderhill, coloca banderas americanas en las tumbas de los veteranos en el Cementerio Nacional del Sur de la Florida, en Lake Worth, Palm Beach, este domingo.
Dara Ryan, de North Lauderhill, coloca banderas americanas en las tumbas de los veteranos en el Cementerio Nacional del Sur de la Florida, en Lake Worth, Palm Beach, este domingo. Miami Herald

El Cementerio Nacional del Sur de la Florida, un noble sitio donde se venera el esfuerzo y el sacrificio, es el destino final de miles de veteranos que pelearon en guerras que se remontan a la Segunda Guerra Mundial, y de veteranos enterrados tan recientemente como el pasado viernes. Sus vidas y muertes están marcadas por lápidas de márbol, con los queridos detalles grabados en la piedra.

El domingo, el día antes del Día de Recordación (Memorial Day), bajo un soleado cielo azul, más de 550 voluntarios comunitarios de todo el sur de la Florida pasaron la mañana colocando banderas norteamericanas frente a cada una de las lápidas. Más de 15,500 banderas se levantan como centinela junto a los que lucharon por este país, lo que se hace por primera vez desde que el cementerio en el Condado Palm Beach se inauguró hace ocho años.

“Así es como queremos que luzcan nuestros cementerios nacionales el Día de Recordación”, dijo Bob Fussner, fundador de Flags for Fallen Vets (Banderas para los Veteranos Caídos), una organización sin fines de lucro que trabaja para colocar banderas en todos los cementerios nacionales durante el fin de semana feriado. “Es algo bello”.

Antes, el cementerio del sur de la Florida, con unos 18,300 veteranos y familiares elegibles desde Key West a Vero Beach, era uno de los siete cementerios nacionales —de un total original de 131— donde no se colocaban banderas en las lápidas durante el fin de semana feriado. Desde que el cementerio de 316 hectáreas se inauguró en el 2007, marcaba el Día de Recordación haciendo una “avenida de banderas” a lo largo de la calle de entrada y salida al panteón.

“Generalmente, esto era algo que hacían las organizaciones de veteranos pero a medida que estos grupos envejecían, algunos de estos actividades terminaron”, dijo Kirk Leopard, director del lugar. “Aunque es algo que respaldamos y en lo que creemos, no es algo que hacen los cementerios, salvo el de Arlington porque tiene más fondos, horas y personal. Una de las ideeas equivocadas más grandes es que somos nosotros quienes colocamos las banderas. Pero la colocación de las banderas es un reflejo de la comunidad”.

El esfuerzo pasó entonces a manos de la comunidad. Se corrió la voz de que el grupo de Fussner, con sede en Texas, esperaba ampliar el programa de banderas para Día de Recordación de este año a cementerios nacionales del sur de la Florida y Sarasota. El año pasado, se agregó el cementerio national en Bushnell.

“Cuando descubrí que no teníamos banderas, me puse a trabajar junto con mi amigo Benito Avendano para que se corriera la voz”, dijo José Arteiro, ex miembro de la Marina de Guerra que vive en el Condado Palm Beach. “Para mí se trata de algo personal. Si yo fuera uno de los caídos, no quisiera que me olvidaran. Quisiera que me recordaran por el sacrificio que hice por mi país”.

En apenas cuatro días, todos los voluntarios que hacían falta se habían comprometido a participar, y cientos más acudieron el domingo. En un mes, el grupo recaudó unos $13,000 pero no bastaba para comprar las banderas ni otros artículos. A medida que se acercaba la fecha límite, Fussner esperaba sentado en un banco en Cleburne, Texas, con una solicitud de préstamos cuando sonó su teléfono.

“La mujer me preguntó qué cantidad de dinero me hacía falta. Me dijo que sus dos padres estaban enterrados en el Cementerio Nacional del Sur de la Florida’’, dijo. “Y entonces nos dio los $4,000 que necesitábamos”.

El domingo, dos horas antes de la salida del sol, los grupos comenzaron a reunirse. Se les asignaron secciones específicas y se le dio a cada individuo 24 banderas para colocar. Este es un ritual construido sobre los detalles y la uniformidad de lo militar. La bandera -de 12 por 8 pulgadas, hecha de poliéster y algodón, y cosida en Pennsylvania- se introdujo unas cuatro pulgadas en la tierra, lo suficientemente profundo para que se mantuviera firme, pero no tanto para que no toque el suelo.

El capítulo de Fort Lauderdale de Dogs 4 Warriors, encabezado por Patricia Rizzo, también respondió al llamado. Su grupo, que incluía a la veterana combatiente Rebecca Healy y a su perro de servicio, Ruger, hicieron su viaje al occidental Lake Worth. Ellos fueron responsables de la Sección 37, cerca de la entrada, repleta con 660 veteranos y miembros de sus familias.

Con una sola bandera estadounidense en la mano, la voluntaria Dara Ryan se acercó a la séptima fila de la Sección 37. Se arrodilló en la primera lápida mortuoria al final, que era de un veterano del ejército de EEUU que sirvió en la Guerra de Vietnam. Ryan colocó la bandera a un pie de la lápida y pronunció en voz alta su nombre, Richard Wilson, para él, su familia, su país.

“Hay tanta emoción cuando lees los nombres”, dijo Ryan, un agente de policía en el condado Broward. “Piensas en sus vidas y lo que dieron para protegernos”.

Antes que los voluntarios comenzaran a colocar las banderas a las 9 a.m., Erin y Dave Young, ambos agentes de la policía de Margate, visitaron la Sección 35, donde se encuentra enterrado un querido amigo, un infante de la Marina de EEUU que sirvió en el Golfo Pérsico. Solemnemente, Dave introdujo una bandera en el piso hasta que quedó firme. Entonces dijo en voz alta el nombre de su amigo: Michael T. McQuade.

“Mi padre estaba en la Marina. El padre de mi esposo estaba en la Marina. Desde que era muy pequeño, me enseñaron a respetar a los veteranos y lo que hicieron por nosotros”, dijo Erin, quien hizo una donación para el programa de las banderas. “Aquí hay varios veteranos de los que éramos cercanos, así que es importante para nosotros estar aquí en el año inaugural”.

El veterano del ejército de EEUU Zachary Kruzan, un voluntario de Dogs 4 Warriors, le dio voz a la vida de Leland Bergandi, luego de colocar una bandera cerca de su lápida.

Leland Bergandi. Ejército de EEUU, Marina de EEUU, Segunda Guerra Mundial, Corea. Vietnam. Julio 8, 1927. Mayo 16, 2008. Esposo amante, gran padre.

“Puede descansar en paz, señor”, dijo Kruzan, elevándose desde el suelo. “Ellos dieron sus vidas. Nosotros podemos dar un poco de tiempo para honrarlos”.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de mayo de 2015, 8:16 p. m. with the headline "Banderas para los caídos en el Cementerio Nacional del Sur de la Florida."

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