Comunidad judía celebra el inicio de un año nuevo
Los judíos de todo el mundo guiándose por los Días Sagrados que comienzan con el Rosh Hashaná tras la puesta de sol del miércoles, se reunieron con sus seres queridos para escuchar el sonido del shofar y compartir las antiguas costumbres en torno a mesas llenas de dulces y golosinas. En ningún lugar la tradición es más importante que con las familias que llevan compartiendo una creencia religiosa durante generaciones.
Al igual que con otras profesiones que practican padres e hijos, madres e hijas, no es extraño encontrar a los rabinos y los cantores de sinagoga haciendo el trabajo espiritual que antes hicieron sus ancestros. A medida que el judaísmo ha evolucionado, en la actualidad algunas mujeres son los líderes espirituales de sus congregaciones, siguiendo las tradiciones de sus padres y abuelos.
El comienzo de los Días Sagrados convierte a la conexión familiar en algo aun más especial. Rosh Hashaná, el año nuevo judío, es el inicio de un período solemne de 10 días conocido como los Días de Reflexión, que culmina con el Yom Kippur, el Día del Perdón, el 4 de octubre.
“En Rosh Hashaná, cuando estoy parado ante los fieles”, dijo el rabino Mark Kula de la congregación Conservative Temple Bet Shira en Pinecrest. “De veras siento la conexión que une a todas las generaciones”.
En esos 10 días las familias se unen de una forma que mezcla lo nuevo con lo viejo, lo moderno con lo tradicional.
“Pasamos la tradición de una generación a otra’’, explica por su parte Zalman Lipskar. Él y su padre Sholom trabajan como rabinos en el templo The Shul en Surfside, una congregación Chabad que el padre Lipskar fundó hace más de 30 años. “Es justamente de esto que se trata la vida judía’’.
La nieta de un judío ortodoxo
Desde muy temprana edad, Rachel Greengrass sabía que quería ser ingeniera. Parecía la elección natural para una jovencita que sobresalía en Matemáticas y Ciencias. Aunque venía de una larga línea de rabinos, Rachel no tenía ninguna atracción particular por la vida religiosa.
Sin embargo, en la Universidad Washington en St. Louis, Missouri, todo cambió cuando tomó un curso introductorio en la historia judía.
“Aprendí cómo el judaísmo evolucionó radicalmente con el tiempo aunque nos mantengamos apegados a los mismos principios. La religión siempre ha cambiado para convertirse en relevante según cada época’’, dijo Greengrass, la nieta de de un judío ortodoxo.
Greengrass no se hizo ingeniera. Por el contrario, después de obtener una licenciatura en Mercadotecnia, solicitó entrar en Hebrew Union College, y a la larga se convirtió en la sexta rabina en siete generaciones. Sin embargo, su ordenación tuvo un giro diferente. Los otros rabinos Greengrass eran ortodoxos, una rama del judaísmo que no ordena a rabinos femeninos.
Y aunque su visión del mundo es “completamente diferente’’ del hombre que era mayor que ella 68 años, Rachel experimenta un sentimiento especial cuando hojea los libros de su abuelo, de los cuales algunos están en su oficina del Temple Beth Am, una sinagoga de reforma en Pinecrest.
“Ha sido algo maravilloso leer sus notas’’, dijo Greengrass, de 34 años. “Es como si él estuviera a mi lado y yo estudiara junto a él’’.
Greengrass, que trabajó durante seis años en Beth Am, dice sentirse afortunada de que su abuelo estuviera vivo cuado ella fue ordenada en 2008. Y de hecho, recibió la smicha, o la imposición de manos, de parte de él, que entonces tenía 95 años.
“Estuve llorando todo el tiempo’’, recuerda.
Sobreviviente del Holocausto, Isidore Greengrass no expresaba fácilmente sus emociones. Sin embargo, Rachel ahora entiende cómo la vida de este polaco influyó sin él quererlo en su propia carrera. Por ejemplo, en ocasiones él la llevaba consigo para orar en su pequeña sinagoga ortodoxa. (En la fe ortodoxa, las mujeres y los hombres están separados en el templo).
“Eso no se podía hacer, pero nadie lo cuestionó’’, dijo Rachel. “Creo que estaba sembrando una semilla en mí’’.
Si bien su abuelo consideraba la reforma del judaísmo demasiado liberal, le pidió a Rachel que conservara su apellido. Sus dos hijos, de cuatro y dos años, mantienen el mismo apellido, ya que no hay hombres Greengrass en su generación.
¿Continuará la tradición Greengrass? “Miro a Henry’’, dice al hablar del hijo mayor, ‘‘y me pregunto eso mismo. Sé que será lo que es. Si se convertirá o no en rabino, eso lo decidirá él’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de septiembre de 2014, 10:52 a. m. with the headline "Comunidad judía celebra el inicio de un año nuevo."