Sur de la Florida

‘Se volteó la cachapa’: La esperanza une a centenares de venezolanos en Doral

Centenares de venezolanos se reunieron en Doral Central Park este sábado por la tarde para respaldar desde Miami a los miles de compatriotas que se manifestaron simultáneamente en varias ciudades de Venezuela en apoyo al presidente interino Juan Guaidó.

Desde tan solo meses de edad hasta la tercera edad, los venezolanos se vistieron con el espíritu de cambio, levantaron pancartas y mostraron con muchos ánimos durante cuatro horas su rechazo al gobernante Nicolás Maduro y respaldo a Guaidó. Algunos incluso llevaron a sus perros engalanados con la bandera tricolor.

Simultáneamente, bajo un toldo rojo se recolectaba ayuda humanitaria. Los productos, principalmente medicinas y ropas, tienen como destino el país sudamericano, que atraviesa una aguda crisis sociopolítica, económica y migratoria bajo el régimen de Nicolás Maduro.

Uno de los organizadores agradeció al exilio cubano y al pueblo nicaragüense por sumarse a la lucha venezolana y la multitud aplaudió en concordancia. Muchos manifestantes llevaban sombreros y banderas de esas dos naciones.

Políticos locales asistieron al evento en Doral para brindarle apoyo a los venezolanos, muchos de los cuales también son sus constituyentes.

Francis Suárez, alcalde de la Ciudad de Miami, dijo que cree que la parte fácil le toca a los funcionarios públicos con los discursos. La difícil, a los manifestantes que batallan en las calles, y en el caso del sábado, bajo el ardiente sol de la Florida.

Suarez, sin embargo, dejó claro que está en contra del chavismo.

“No va a ganar Maduro”, aseguró Suarez. “No lo vamos a dejar ganar. Va a ganar la libertad, la democracia y va a ganar Juan Guaidó”.

Maduro “tiene que irse”

Donna Shalala, congresista demócrata del distrito 27, dijo que asistió a la movilización para dejar claro que este es un tema bipartidista y que, tanto los demócratas como los republicanos, están de acuerdo en que Maduro “tiene que irse”.

Junto a Shalala asistió Debbie Murcarsel-Powell, del distrito 26; Debbie Wasserman-Schultz, del distrito 23, y José Javier Rodríguez, senador estatal del distrito 37.

“Maduro es colibra”, dijo Shalala desde la tarima cuando le dieron el micrófono.

Inmediatamente, la ecuatoriana Murcarsel-Powell se acercó y la corrigió: “Maduro es una culebra”.

“¡Que bella!” gritó una venezolana del público.

Shalala dijo que los militares venezolanos serán clave para definir el futuro de Venezuela en las próximas dos semanas. Su apoyo –o falta de él– a Guaidó será decisivo.

Raquel Blanco, una ingeniera de profesión y originaria del estado venezolano de Zulia, dijo que el siguiente paso para Guaidó es nombrar un nuevo Consejo Supremo Electoral, para que se organicen elecciones válidas lo más pronto posible.

Desde una silla de playa y bajo una sombrilla, Blanco observaba a sus compatriotas manifestarse en Doral. Su parte favorita de la protesta, según ella, fue que muchos bebés y niños asistieron, lo que significa que los adultos les están enseñando desde pequeños a valorar la libertad.

“Me alegra mucho”, dijo Blanco, mientras señalaba a un pequeño con un traje tricolor gateando cerca de ella.

Blanco, de 78 años, emigró a Estados Unidos hace poco menos de un año. La gota que colmó el vaso y la impulsó a mudarse fue el enterarse que la vecina de su hermana necesitaba una diálisis pero le era imposible conseguir el tratamiento en Venezuela.

“Hay mucha hambre y mucha necesidad”, dijo Blanco. “En Venezuela cada vez es más difícil vivir.”

Poco después de que los manifestantes terminaron de cantar los himnos nacionales de Estados Unidos y Venezuela, las lágrimas empezaron a salir de los ojos de Sebastián Padilla, un niño de 10 años.

Padilla se volteó a abrazar a su tía, Nancy Madera, de 53 años, ambos llorando de la emoción.

“Estamos felices porque esta tiranía ya cae”, manifestó Madera, quien proviene de la Ciudad Guayana. “Ya estamos respirando prosperidad”.

Madera y su familia emigraron a Florida hace cerca de año y medio por la falta de recursos en su patria. Dijo que uno de sus hijos se fue a Chile y la otra se quedó en Venezuela. Su hija es uno de los motivos más grandes por los que extraña su tierra, dijo.

Muchos venezolanos están ansiosos por volver a su país. Madera es una de ellos. Piensa tanto en esa oportunidad que ya sabe lo que hará en el momento preciso que pueda volver a su casa.

“Le voy a dar un abrazo a mi gente y me voy a poner a la orden para recuperar el país”, dijo Madera, mientras su voz se quebraba.

Para algunos como Diana Rivas, de 53 años y que emigró con tan solo 19, la idea de volver no es tan apetecible. Sin embargo, expresó su interés en visitar a sus hijos y nietos.

Rivas se enteró de la movilización por medio de las redes sociales e inmediatamente lo decidió: “Tengo que dejar todo y ver cómo hago para estar ahí”.

El sábado expresó sentimientos encontrados: tristeza por lo mal que está la situación en Venezuela, pero felicidad de ver el rumbo de Guaidó.

También siente esperanza, esperanza de que su pueblo se levantará de las cenizas muy pronto.

“Gracias a Dios se volteó la cachapa ya y pronto se irá Maduro”, aseguró Rivas. “Este juego de ajedrez está llegando a su final. El jaque mate se va a dar”.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de febrero de 2019, 5:51 p. m. with the headline "‘Se volteó la cachapa’: La esperanza une a centenares de venezolanos en Doral."

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