Sur de la Florida

Por todas partes de Miami se ven carritos de supermercado: ¿Cómo logran llevárselos?

El miamense Keith Jenkins, conocido como “Ebony”, usa un carrito para almacenar y transportar sus pertenencias.
El miamense Keith Jenkins, conocido como “Ebony”, usa un carrito para almacenar y transportar sus pertenencias. Linda Robertson

Al carrito de supermercado hay que tenerle mucha pena. Lo empujan, lo chocan contra muros y contenes y después los encajan en la parte trasera de sus colegas para estacionarlos.

Pero lo más triste de todo para el trabajador carrito es el abandono.

Mire a su alrededor, ya sea en el centro de la ciudad o los suburbios, y los verá en todas partes: abandonados en terrenos baldíos, ahogados en el fondo de canales, solitarios junto a las líneas del tren, martirizados en lo último de enormes estacionamientos, secuestrados en patios y edificios de apartamentos, y dejados por muertos en cualquier parte, inmóviles y desolados.

Están los rojos, de Winn-Dixie, Trader Joe’s y Target, los anaranjados de Home Depot, los azules de Presidente, los verde oscuro del Milam,’s los verde claro de Publix (donde comprar es un placer, excepto para los carritos, que no tienen otro remedio que cargar con los mandados y además niños malcriados).

¿Se ha preguntado usted alguna vez cómo llegan los carritos a todos estos lugares? Porque aparecen en todas partes, como uno de Sedano’s en Coral Gables, donde las casas valen una fortuna. El Sedano’s más cercano está a una milla y media de distancia. Allí hay otro, sumergido, lanzado por el malecón del Hospital Mercy a las aguas de la Bahía de Biscayne. Y en el Cementerio Municipal de Miami hay otro, lleno de Legos y ropa de niños.

Por lo general los han separado de sus hermanos. De vez en cuando se les ve en pareja, como dos en una esquina de South Beach, uno verde y el otro marrón claro, los dos con las estrictas advertencias a los clientes de que las ruedas delanteras se trancan automáticamente si se sacan de su zona de trabajo.

El robo de los carritos es un problema constante para los supermercados, a quienes cada uno les cuenta $150 nuevos. Pero estos dos, conducidos por clientes listos, habían escapado. ¿Estarían felices de haber conseguido la liberta o quisieran estar de regreso en el aire acondicionado, cargados de melones espectaculares?

Los carritos errantes, como las bolsas plásticas abandonadas, se han convertido en los desechos ubicuos de una sociedad consumista.

“Esta es mi casa”, dijo Carlos Benítez, señalando su maltratado carrito de Home Depot, al que una ruedita delantera no le funciona bien. “Esta es mi casa”.

“Esta es mi casa”, dice Carlos Benítez, de Miami, sobre su carrito.
“Esta es mi casa”, dice Carlos Benítez, de Miami, sobre su carrito. Linda Robertson lrobertson@miamiherald.com

Benítez vive en la NW 17 Street, debajo de la I-95. Su vecino Keith Jenkins, conocido como “Ebony”, tiene sus pertenencias escrupulosamente organizadas en su carrito con zapatos talla 13, frazadas, artículos de higiene personal, velas, un almanaque y comida para gatos. Sus abrigos y vestidos buenos cuelgan de una cerca de alambre junto a un letrero que dice ‘No pasar”.

“Los policías nos hicieron mudarnos de la 14 Street y me demoré tres horas en organizarme”, dijo Jenkins, quien sueña con diseñar una línea de modas Tinker Bell para Disney. “Mi vida está aquí. Esto no es basura. Usted se sorprendería de lo que puede encontrar en la calle. Un extraño me dio 20 libras de ropa en una bolsa para basura y no quería dejarla”.

Will, un amigo de Jenkins —“Él me salvó cuando trataron de internarme a la fuerza”, dijo Jenkins— tiene sus pertenencias en una bolsa y no tiene carrito, pero ayudar a cuidar los carritos de sus amigos.

“La gente del gobierno municipal viene con una furgoneta y se lo lleva todo si uno no está aquí, razón por la que nos rotamos para cuidar nuestras cosas”, dijo Will. “Se llevan los carritos, pero vuelven a aparecer por ahí. No los robamos”.

Julian Montague, artista de Buffalo, Nueva York, decidió no ignorar más los carritos en nuestra visión periférica y se centró en un estudio antropológico de su existencia. Su proyecto se convirtió en una clasificación de los carritos y una instalación que recorrió el mundo, incluso en Art Basel Miami; la Margulies Collection en Wynwood tiene 17 piezas de una de sus presentaciones. Montague compiló 200 fotos en el libro titular The Stray Shopping Carts of Eastern North America: A Guide to Field Identification.

“No se parece a ningún otro objeto urbano”, dijo Montague. “Tiene vida y puede llegar muy lejos. Una vez encontré uno en una tienda que llevaba cerrada 10 años. Es útil en todos los niveles de la sociedad, no solamente para los desamparados”.

Este par escapó para dar un paseo por el Upper East Side de Miami.
Este par escapó para dar un paseo por el Upper East Side de Miami. Linda Robertson lrobertson@miamiherald.com

Montague creó 33 categorías, en dependencia del lugar donde encontró los carritos: Los Verdaderamente Callejeros, los Nevados (carritos ocultos bajo la nieve y destrozados por los quitanieves, los Receptáculos de Desechos, los de Propiedad Personal (que se usan en lavanderías, edificios de apartamentos y estacionamientos), además de las categorías de Naturalización, Impostor Temporal, Vandalismo Simple (encontró uno colgando de un letrero en una calle) y Vandalismo Complejo (lo encontró en un canal junto al Palacio Real de Estocolmo).

“Los carritos invitan a las travesuras”, dijo. “En las Cataratas del Niágara, la gente lanza carritos desde lo alto desde hace años, tanto que hay una zona llena de carritos y colchones”.

Hasta el gran Christo se inspiró con el nunca apreciado carrito. Una pieza de 1963 llamada “Packed Supermarket Cart”, un carrito de metal envuelto en plástico, se vende en $1.02 millones en la galería Annely Juda Fine Art en Londres. El conocido artista conceptual Christo envolvió el Reichstag en Berlín, el Pont Neuf en París y varias islas en la Bahía de Biscayne. El carrito de supermercado, que inicialmente se exhibió en Dusseldorf, fue parte de una serie que incluía una carretilla, una bicicleta, una motoneta Vespa y un Volkswagen Beetle.

‘Packed Supermarket Cart’, del famoso artista Christo.
‘Packed Supermarket Cart’, del famoso artista Christo. Annely Juda Fine Art Gallery

“Eran esculturas que podían moverse”, dijo Christo desde Nueva York. “No es propaganda ni para que la gente sea feliz y sonría. Es algo real y único”. La exhibición documental “Surrounded Islands”, sobre la obra de Christo, que se presenta hasta este lunes en el Perez Art Museum Miami, regresará para una actividad de recaudación de fondos en el museo en marzo.

Los usos del carrito están limitados solamente por la imaginación, El inglés Matt McKeown le colocó a un carrito un motor de helicóptero, se puso un caso y un traje de piloto, y lo montó en una pista a 100 millas por hora. Sí, hay un récord mundial para todo.

El carrito revolucionó los hábitos de los clientes de las tiendas. Lo inventó en 1936 Sylvan Goldman, dueño de las cadenas Piggly Wiggly y Humpty Dumpty, quien generó una innovación brillante con la que los clientes pudieran gastar más dinero, empujando un carrito con el triple de capacidad de las cestas de mano, que pronto se volvían demasiado pesadas.



Linda Robertson lrobertson@miamiherald.com

“Con la excepción del automóvil, el carrito de compras es el ‘vehículo’ de uso más común en el mundo: unos 25 millones de carritos se usan en tiendas de alimentos en todo Estados Unidos”, según un artículo en Priceonomics. “El carrito ha jugado un papel importante en enriquecer las fuerzas del capitalismo y transformar la naturaleza del supermercado, y por su papel ha sido considerado el ‘principal desarrollo en la historia de la comercialización’.



Linda Robertson lrobertson@miamiherald.com

“Para las tiendas de alimentos, el carrito es una parte integral de su operación: varios estudios han mostrado que los carritos más grandes llevan a un aumento de compras de hasta 40 por ciento. Como resultado, los carritos en muchos minoristas —como Whole Foods, Safeway y Walmart— son ahora dos veces más grandes que hace 20 años, para llegar a una capacidad de 8.6 pies cúbicos”.

Goldman, quien también inventó el carrito para llevar el equipaje en los aeropuertos, se hizo multimillonario y fue objeto de la biografía “The Cart That Changed the World”.

Hoy, el carrito de compras es un ícono de las compras en Internet. Puede seguir comprando y llenarlo hasta donde guste.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de febrero de 2019, 8:00 a. m. with the headline "Por todas partes de Miami se ven carritos de supermercado: ¿Cómo logran llevárselos?."

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