Sur de la Florida

Demandan $5 millones de la Guardia Costera por la muerte de un joven colombiano


La foto de la Guardia Costera de EEUU muestra el bote de motor interceptado frente a las costas de Nicaragua en el 2012.
La foto de la Guardia Costera de EEUU muestra el bote de motor interceptado frente a las costas de Nicaragua en el 2012. Cortesía

Durante la noche del 22 de agosto del 2012, una embarcación, identificada por la Guardia Costera de Estados Unidos como una lancha rápida, fue avistada en aguas internacionales, a unas 32 millas al noreste de Cayos Miskitos, frente a la costa oriental nicaragüense.

La Guardia Costera, que habitualmente patrulla la zona, sospechaba que la embarcación transportaba drogas, porque estaba en un área normalmente utilizada por los traficantes como ruta de trasiego.

Cuando la lancha rápida ignoró órdenes de detenerse, un miembro de la tripulación a bordo de un helicóptero de la Guardia Costera disparó tiros de advertencia. El tripulante también tiró a los motores para desactivarlos y obligar a la embarcación a detenerse.

Cuando finalmente se detuvo la lancha, quedó claro que el operativo de la Guardia Costera de interceptar un cargamento de drogas había salido mal. Uno de los tres miembros de la tripulación de la lancha estaba herido de muerte y otro había quedado ligeramente herido. Por otra parte, los tripulantes de la Guardia Costera no encontraron ninguna droga en el barco, tal vez porque los tripulantes tiraron los fardos de narcóticos al agua antes de los disparos.

Ahora, un abogado en Miami, que representa a la familia del tripulante colombiano muerto, ha presentado un reclamo por $5 millones contra la Guardia Costera como compensación por la muerte en alta mar.

El viernes, la portavoz de la Guardia Costera, Marilyn Fajardo, emitió esta declaración sobre el caso:

“El 17 de junio del 2014, la Guardia Costera recibió una reclamación de $5 millones por un caso de muerte injusta. Esta afirmación surge de la interceptación de una embarcación sospechosa de narcotráfico. El operador del bote no cumplió con una orden legal para detenerse el 22 de agosto del 2012. Como resultado, un helicóptero de la Guardia Costera empleó disparos de advertencia y fuego discapacitante para detener el bote. El equipo de abordaje de la Guardia Costera llegó a la escena y descubrió que uno de los miembros de la tripulación del bote había fallecido. El asunto está bajo revisión interna de la agencia, y la Guardia Costera tiene una política general de no hacer comentarios sobre los méritos de reclamaciones individuales”.

Mientras que el caso parece ser similar a cientos de otras interceptaciones antinarcóticos en el Caribe, el Atlántico y el Pacífico en los últimos años, en realidad el episodio se aparta de la norma en varios aspectos. La Guardia Costera no entregó a los tripulantes que sobrevivieron a investigadores y fiscales federales en Miami como ha ocurrido en muchos otros incidentes. Decenas de estos casos ahora están activos en los expedientes del tribunal federal de Miami.

Según la Guardia Costera, el Departamento de Justicia es que el determina a donde deben ser transportados los detenidos, que bien podría ser también Tampa o San Juan, Puerto Rico.

El procedimiento usual de la Guardia Costera es que, después de una interceptación, transportan y descargan la droga incautada frente a las cámaras de televisión en su base de Miami Beach. Al mismo tiempo, los sospechosos detenidos son luego entregados a los investigadores y a los pocos días o semanas más tarde los fiscales presentan un caso en la corte federal de Miami.

De acuerdo con documentos obtenidos de la Guardia Costera por el abogado de Miami, Louis A. Vucci, el fatídico suceso se desarrolló cuando el miembro de la tripulación del helicóptero disparó para deshabilitar el barco.

“Los disparos de advertencia y para deshabilitar el bote se llevaron a cabo”, dice un cable desde el sitio de la acción a un centro de comando de la Guardia Costera en Miami. “Antes de hacer los disparos, 8-10 paquetes individuales se observaron que estaban siendo tirados por la borda”.

Personal de la Guardia Costera que rastrearon el área no pudieron encontrar los objetos supuestamente arrojados al agua, según el informe. La Guardia Costera también envió un bote con tripulantes para abordar la lancha rápida.

“El equipo de abordaje descubrió que uno de los tripulantes [de la lancha rápida] se encontraba herido”, dice el cable a Miami. A continuación, el tripulante herido fue trasladado al escampavías Thetis del Guardacostas donde fue “declarado muerto”, dice el cable.

Fue identificado como Milford McKeller de Alba, de 24 años, residente de San Andrés, una isla colombiana frente a la costa de Nicaragua. Personal de la Guardia Costera también se enteró de que la lancha rápida, que inicialmente se pensaba era apátrida, en realidad estaba registrada como embarcación colombiana. En última instancia, los dos tripulantes sobrevivientes de la embarcación colombiana y el cadáver del tercero fueron trasladados a la base naval de Guantánamo, en Cuba, dijo Vucci.

Uno de los sobrevivientes también resultó herido levemente durante el incidente, agregó Vucci. Resultó herido en el brazo, dijo.

A principios de septiembre del 2012, los sobrevivientes –Rafael Britton, de 27 años, y Anival Grinard Henry, De 37– fueron repatriados a Colombia. También en septiembre del 2012, el cadáver de McKeller de Alba fue devuelto a San Andrés a bordo de un avión de la Guardia Costera, dijo Vucci.

La familia sepultó a McKeller de Alba el 9 de septiembre en San Andrés.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de septiembre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "Demandan $5 millones de la Guardia Costera por la muerte de un joven colombiano."

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