Policías despedidos en Sweetwater dan su testimonio
Como policías de Sweetwater, Ihosvany Gárciga y Ernesto Barquín mantuvieron un historial limpio en un Departamento en el que varios agentes se han visto involucrados en escándalos y presuntas irregularidades.
Por eso ambos dijeron en una entrevista con el Nuevo Herald el viernes que se sintieron sorprendidos e insultados cuando fueron despedidos de sus empleos el sábado 16 de mayo.
“Yo lo que quiero saber es ¿Por qué me eligieron a mi?”, preguntó Gárciga, de 40 años y quien llevaba seis trabajando en Sweetwater, y dos semanas como policía a tiempo completo. “Me pregunto quien tomó la decisión, si el jefe [de policía] es nuevo”.
Los despidos –que se dieron apenas un día después de que Orlando López juramentara como alcalde– desataron nuevos conflictos en la ya atribulada ciudad. Hasta ahora no se sabe quién escogió a los agentes despedidos y qué criterios se usaron.
Varios comisionados calificaron la medida como irregular y el pasado lunes, seis de los siete miembros de la Comisión votaron a favor de que los policías fueran regresados a sus puestos –aunque el abogado municipal insistió en que los funcionarios no tenían jurisprudencia para tomar esa decisión. Sin embargo, hasta ahora solo siete de los agentes han sido contratados nuevamente – Barquín y Gárciga, los únicos empleados a tiempo completo que fueron separados de sus funciones, no han sido reintegrados. Ambos fueron contratados a tiempo completo por la pasada administración y cobraban unos $60,000 cada uno en salario y beneficios.
López, quien alcanzó la alcaldía bajo promesas de transparencia gubernamental, dijo recientemente a los medios que no era su obligación dar explicaciones a los despedidos, ya que eran agentes de reserva, a tiempo parcial o en periodo de probatoria. Pero en una ciudad plagada de escándalos la medida ha sido calificada de una arbitrariedad, incluso por personas dentro del círculo político de López (que prefirieron no ser nombradas). El nuevo alcalde declaró que siguió las recomendaciones de los miembros de una junta transitoria, quienes identificaron a los policías “que no sirven”.
“Si alguien me dice a mi que estos empleados no sirven y hay que despedirlos, yo los voy a despedir”, aseguró López el lunes 18 de mayo, durante la juramentación del nuevo jefe de policía interino Plácido Díaz.
Ahora, Barquín y Gárciga dijeron que están buscando ser reincorporados a sus empleos, y limpiar sus nombres.
“Estoy defendiendo mi nombre y mi honor, porque lo peor que se le puede hacer a un hombre es pisotear su dignidad”, aseguró Barquín, de 31 años de edad, quien tiene dos hijas menores y cuya esposa tiene tres meses de embarazo.
“Yo he sido un policía profesional. Y de repente sale mi nombre en la televisión y el alcalde diciendo que me despidió porque yo no sirvo. Esto es un abuso y una humillación que me afecta mi récord”, añadió Barquín, que ha trabajado en Sweetwater por dos años y llevaba casi medio año como empleado a tiempo completo. “Me he quedado sin trabajo, sin seguro de salud para mi esposa que ahora es cuando mas lo necesita, y hasta mi abuela me ha pedido explicaciones porque ve mi nombre en la televisión y piensa que hice algo malo”.
El Nuevo Herald ha realizado varios pedidos de registros públicos para determinar quiénes escogieron a los agentes despedidos y bajo qué criterios. Pero la solicitud de información ha sido ignorada por la nueva administración durante dos semanas. El nuevo alcalde y el nuevo jefe de policía tampoco respondieron a solicitudes de entrevista para este informe. El sábado, una asistente de Díaz dijo por teléfono a una reportera de el Nuevo Herald que el jefe de policía no recibió las llamadas debido a un “problema con su teléfono” pero que ofrecería una entrevista esta semana.
El pasado lunes, en un tono que algunos consideraron amenazador, López declaró que había tomado la decisión de despedir a los agentes sin revelar las razones para “no dañarles sus récords”. Y añadió: “Si ellos lo que quieren es ser despedidos con causa, con mucho gusto yo se las doy y le daño el récord por el resto de sus vidas”.
“Eso es mentira. En Sweetwater han habido policías con problemas en sus récords pero yo no soy uno de ellos”, aseguró Gárciga, quien es casado y tiene dos hijastras adolescentes. “Yo no violé mi probatoria, no hice nada indebido. Esto fue un despido injusto y se aprovecharon de los que todavía no tenían todas las protecciones del contrato [con el sindicato policial]”.
En un aparente intento por desligarse de la polémica, Díaz, quien tendrá que ser ratificado por la Comisión municipal para permanecer en su puesto, envió un memorando a los comisionados diciendo que reconsideraría a los agentes despedidos. En el documento Díaz aclara que la medida fue tomada por recomendación de la pasada administración policial. “Aún no se ha determinado que las acciones fueron tomadas sin causa; yo creo que un proceso justo con completa transparencia debe ser garantizado para todos”.
Al menos Barquín ha identificado al nuevo jefe como una de las personas que se encontraba en la estación de policía el sábado 16 de mayo, cuando se realizaron los despidos. Sin embargo, documentos proveídos por la Secretaría municipal indican que Díaz fue contratado el 18 de mayo.
En una entrevista con América Noticias, de América TeVé Canal 41, la semana pasada, la comisionada Isolina Maroño indicó que habría sido Díaz quien realizó los despidos. Maroño dijo que el jefe invitó a los demás comisionados a reunirse para “explicar las razones por las que él los despidió”, pero que estos no respondieron a la reunión.
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Esta historia fue publicada originalmente el 7 de junio de 2015, 9:50 p. m. with the headline "Policías despedidos en Sweetwater dan su testimonio."