Sur de la Florida

¿Pudiera haber sido Dorian un huracán de categoría 6?

Dorian golpeó las Bahamas como una de las tormentas más fuertes en la historia del Atlántico, provocando de nuevo interrogantes sobre si los huracanes en un mundo en proceso de calentamiento se están volviendo demasiado poderosos para la categoría máxima, la 5.

“Cada vez que hay uno de estos huracanes potentes, el asunto vuelve a relucir”, dijo Brian McNoldy, investigador de la Escuela Rosenthiel de Investigaciones Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami. “Es una de esas cosas de las que la gente habla mucho”.

El domingo, cuando Dorian tocó con fuerza máxima en las Bahamas, el meteorólogo Ryan Maue explicó con detalle a sus 100,000 seguidores en Twitter cómo el huracán podría cumplir los requisitos para una hipotética categoría 6.

Aunque cualquier huracán con vientos sostenidos por encima de 155 millas por hora queda en la categoría 5 de la escala Saffir-Simpson, Maue dijo que la progresión entre las categorías 1 y 5 sugiere que la próxima categoría debería empezar en 182 millas por hora. Los vientos sostenidos de Dorian alcanzaron 185 millas por hora el domingo, al nivel de un puñado de otros huracanes para quedar en el segundo lugar de las tormentas más poderosas del Atlántico desde 1950. La más potente es Allen, ocurrida en 1980, con vientos máximos de 190 millas por hora.

El Miami Herald envió el mes pasado una solicitud oficial de información a la NOAA sobre cambios potenciales en la escala Saffir Simpson. Hasta el martes no se había recibido respuesta.

La famosa escala la formuló Herb Saffir, ingeniero estructural de Coral Gables y durante mucho tiempo defensor de códigos de construcción más robustos, quien pensó en un sistema similar a la escala de Richter que se usa para los terremotos. Eso explica su intención de vincular la velocidad del viento con los daños sufridos por las estructuras como medida de la fuerza de los huracanes. A principios de los años 1970s, ese plan fue aceptado y codesarrollado por Robert Simpson, entonces director del Centro Nacional de Huracanes, como forma de emitir advertencias sobre la severidad de las tormentas.

Desde entonces, esas categorías han pasado a formar parte del vocabulario tanto del público como de los meteorólogos, pero en los últimos decenios, las tormentas fuertes se han convertido en algo demasiado común.

Los fuertes huracanes de 2004 y 2005, cuando Katrina devastó Nueva Orleans y en Florida tocaron tierra nueve huracanes, contribuyeron a plantear interrogantes sobre las categorías. En los últimos años, María, que devastó Puerto Rico y los Cayos de la Florida en 2017, alcanzó la categoría 5 en un momento antes de tocar tierra. Y el huracán Michael, que destrozó buena parte del Panhandle el año pasado, llegó con categoría 4 pero más tarde subió a categoría 5. Y ahora tuvimos a Dorian, incluso más poderoso.

Algunos estudios del cambio climático sugieren que el futuro puede ser peor: algunos investigadores pronostican que tormentas con vientos de 200 millas por hora pudieran hacer que la categoría 5 no fuera suficiente en el extremo superior de la escala. Por ejemplo, un estudio de 2018 del Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas indicó que en un mundo más cálido, es más probable que los huracanes sean más poderosos, avancen con más lentitud y provoquen más lluvias. Aunque la cifra de tormentas quizás no cambie necesariamente, las investigaciones sugieren que un número mayor de tormentas serán más poderosas.

“Hay muchas razones para esperar que los huracanes se fortalezcan”, dijo Hugh Willoughby, ex director de la División de Investigación de Huracanes de la NOAA. “Está bien validado”.

Sin embargo, también es difícil encontrar un científico que vea la necesidad de cambiar la venerable escala Saffir-Simpson.

Los meteorólogos profesionales y expertos en huracanes dicen que ya dependen de factores como vientos máximos sostenidos, ráfagas máximas y presión barométrica como medidas clave de la intensidad de los huracanes.

La categoría 5, la máxima, describe un panorama en que prácticamente todo ha quedado destruido, McNoldy es uno de lo que no ve necesidad de agregar otra categoría, excepto para que estas tormentas poderosísimas parezcan más amenazantes.

“¿Tiene sentido hacer eso? Me parece que no”, dijo.

Una crítica a la escala Saffir-Simpson es que las categorías basadas en la velocidad del viento no siempre toman en cuenta adecuadamente otros peligros que una tormenta puede provocar, como las mareas de tormenta y la lluvia. Crear otra categoría superior no eliminaría esa deficiencia.

“El argumento de si se usa o no la escala Saffir-Simpson es más válido”, dijo Adam Sobel, profesor de Ciencias Ambientales y Física Climática en la Universidad de Columbia. Sobel dijo que tormentas poderosas recientes no han puesto a prueba la designación de categoría 5. “Hemos visto algunos nuevos récords, pero no de manera que la escala haya quedado irrelevante”.

En lo relativo al impacto del cambio climático sobre la escala, Timothy Hall, investigador de la NASA, dijo que el vínculo más claro entre eso y los huracanes es que el aumento del nivel del mar llevará a mareas de tormentas más fuertes, que es lo peor de un huracán. También es “casi seguro” que esas tormentas del futuro provoquen más lluvias, como el huracán Harvey.

Algunas investigaciones recientes, como un estudio publicado por Hall, sugieren que pudiera haber una relación entre el calentamiento del planeta y tormentas más lentas, que se ralentizan como Dorian. Pero Hall dijo que es necesario hacer muchas más investigaciones.

“Esa relación está en el extremo de lo que podemos afirmar en este momento. Todavía queda mucho por estudiar”, afirmó.

Por ahora, estas tormentas extremas son poco comunes. Hall dijo que solamente cuatro tormentas con categoría 5 han tocado tierra en Estados Unidos en los últimos tiempos; el huracán Michael fue el más reciente. Así que si hubiera una categoría 6, por el momento ninguna tormenta caería en ella.

“Eso tendría sentido si hubiera tantas tormentas en esa categoría superior que fuera conveniente agruparlas en una nueva categoría”, dijo. “No creo que eso sea necesario

Phil Klotzbach, investigador del Departamento de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Colorado, tampoco ve razones para crear una nueva categoría.

Klotzbach se refirió a la descripción de la categoría 5 del Centro Nacional de Huracanes: “Un alto porcentaje de las viviendas con estructura de madera quedan destruidas, pierden totalmente el techo y hay paredes que colapsan. Los árboles y postes del servicio eléctrico caídos aíslan zonas residenciales. La interrupción del servicio eléctrico se prolonga semanas y posiblemente meses. La mayor parte de las zonas afectadas quedan inhabitables durante semanas o meses”.

“No veo cómo se puede establecer una categoría 6 que provoque más daños que eso. En algún punto hay que tener una cota máxima y no tocarla, aunque el cambio climático provoque huracanes más fuertes”, afirmó.

El sistema en vigor funciona bien como herramienta de información al público, dijo Willoughby, quien ahora es profesor de la Universidad Internacional de la Florida. La escala permite comunicar con facilidad el potencial de daños a personas que no prestan mucha atención a los huracanes. Cambiarlo, dijo, pudiera afectar la comunicación de seguridad pública a la población, agregó.

Y en ese caso, la población pudiera restar importancia a la severidad de una tormenta categoría 5, puesto que sería solamente el segundo peor caso posible.

“Una categoría 6 crearía un alboroto la primera vez que se usara, y entonces la gente le prestaría menos atención a las tormentas de categoría 5”, dijo. “Es en extremo difícil tener consecuencias peores que las de una tormenta categoría 5”.

Alex Daugherty, redactor de McClatchy DC, contribuyó a esta información.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de septiembre de 2019, 3:20 p. m. with the headline "¿Pudiera haber sido Dorian un huracán de categoría 6?."

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