Sur de la Florida

Los guatemaltecos comen fiambre para celebrar el Día de los Muertos

Foto de un platillo de fiambre preparado en octubre de 2019 por Eddie Oliva, el dueño y chef de Quetzal Bakery, ubicada en 269 NW 82nd Ave.
Foto de un platillo de fiambre preparado en octubre de 2019 por Eddie Oliva, el dueño y chef de Quetzal Bakery, ubicada en 269 NW 82nd Ave. Eddie Oliva

Los cementerios siempre le han traído mucha alegría a Dunia Miranda-Mauri, una guatemalteca que lleva viviendo en Miami más de 20 años.

Desde que era pequeña, su familia la llevaba a visitar las tumbas de sus seres queridos en su ciudad natal de Chiquimula cada 1 de noviembre, mejor conocido como el Día de los Muertos. Ahí, Miranda-Mauri corría y volaba papalotes con los otros niños mientras los adultos colocaban flores y las comidas y bebidas favoritas de los difuntos junto a sus lápidas. Luego todos se reunían en una casa, se sentaban en una mesa larga y comían fiambre, una ensalada tradicional guatemalteca preparada únicamente para ese día especial.

El 1 de noviembre es asueto en ese país, por lo que los guatemaltecos lo toman y realizan una serie de ritos para recordar a los muertos. Una de las costumbres más arraigadas en la conciencia de todos es el compartir el plato ceremonial que se sirve frío y se prepara con todo tipo de carnes y quesos, un encurtido de verduras y otros ingredientes como alcaparras, maíz, huevos y aceitunas.

“Cada familia tiene una receta diferente y es un arte cocinarlo”, dijo Miranda-Mauri, una agregada comercial, o diplomática especializada en ayudar a empresas guatemaltecas en la región sureste de Estados Unidos. “Pero el significado al final es el mismo: ‘festejo y amor’. Es muy lindo”.

A pesar que hay inmigrantes guatemaltecos en el sur de la Florida, todavía no hay muchos restaurantes o panaderías de Guatemala en Miami. Y entre los pocos establecimientos que hay, muy pocos venden fiambre para el festejo anual, de acuerdo con Miranda-Mauri. Sin embargo, si hay guatemaltecos que preparan el plato cada año y lo comparten con sus amigos o vecinos, de la misma forma en la que se acostumbra celebrar el feríado en el país centroamericano.

Eddie Oliva, el dueño y chef de Quetzal Bakery, ubicada en el 269 NW 82nd Ave., dijo que él lleva ocho años vendiendo fiambre. Lo vende en un solo tamaño, grande y para compartir, a $40 y que usualmente vende unos 100 cada noviembre.

“No solo guatemaltecos lo compran”, explicó. “En realidad es todo tipo de centroamericano, y también gente de otros países que se casaron con guatemaltecos. A la gente le encanta”.

El origen de la tradición se remonta a la época colonial en Guatemala, cuando los españoles aportaron su influencia de comer carnes frías y se acostumbraba a guardar los alimentos para una ocasión especial, de acuerdo con Miranda-Mauri. Luego se mezclaba todo lo que había.

Oliva nació y creció en Miami, y su familia nunca le preparó fiambre. Pero desde que abrió su negocio hace casi una década, todos sus clientes le empezaron a pedir que lo hiciera. Así que el le pidió la receta a su mamá y aprendió.

Es un proceso de preparación largo. A Oliva y su equipo le toma semanas preparar el fiambre desde que compran todos los embutidos y pescados —jamón, longaniza, salchicha, sardina, salami, chorizo, queso blanco y queso amarillo— y marinan los vegetales como cebolla, espárragos, coliflor, chile morrón, zanahoria y pacaya.

Oliva toma ordenes de los interesados desde finales de septiembre. Si le sobra después de entregar los encargos, entonces lo venderá este viernes a los que visiten su panadería.

Aparte de Quetzal Bakery, Antigua Guatemala Restaurant, en el 2741 W Flagler St., también estará vendiendo fiambre a $20 el plato, según el gerente Ronald Zamora.

Esta historia fue publicada originalmente el 31 de octubre de 2019, 8:19 p. m. with the headline "Los guatemaltecos comen fiambre para celebrar el Día de los Muertos."

Jimena Tavel
Miami Herald
Jimena Tavel covers higher education for the Miami Herald and el Nuevo Herald. She’s a bilingual reporter with triple nationality: Honduran, Cuban and Costa Rican. Born and raised in Tegucigalpa, Honduras, she moved to Florida at age 17. She earned her journalism degree from the University of Florida in 2018, and joined the Herald soon after.
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