Bird Key, una colonia de aves en la Bahía de Biscayne con un pasado glorioso, recupera su esplendor
Arena blanca debajo de los pies. Aguas cristalinas en la orilla. Agradables sitios bajo la sombra de majestuosos árboles. Ha llegado a Bird Key, la isla desierta más antigua de la Bahía de Biscayne Bay donde las aves tropicales anidan en en la copa de los árboles y también donde, durante décadas, montones de basura han sido un claro recordatorio de que, a pesar de todo, el Miami urbano está asombrosamente cerca.
Este mes, el ansiado momento llegó para este paraíso de casi siete hectáreas, que queda al sur del viaducto de la calle 79 en la Bahía de Biscayne.
Unos 25 voluntarios recogieron y se llevaron 1.4 toneladas de neumáticos, muebles de patios, latas, botellas, cajas, cartones, neveras y cientos de otros escombros que han estado ensuciando a la isla por lo menos desde los años 80.
“Se trata, sobre todo, de las aves y sacar la basura de los lugares donde arman sus nidos”, dijo Christopher Boykin, que organizó la maratónica labor de limpieza.
Boykin es el director ejecutivo de Pelican Harbor Seabird Station, una organización sin fines de lucro de rehabilitación de la vida silvestre con sede en North Bay Village. La organización ha rescatado a casi 33,000 aves, y otros animales, desde que se fundó en la década del 80. Muchos de estos pacientes viven en Bird Key, a 10 minutos en bote desde las oficinas principales de la estación.
Boykin ha encontrado aves en la isla asfixiándose con basura y enredadas en escombros sin poder liberarse. Durante largos años, Boykin y muchos otros han querido limpiar Bird Key, pero la historia única que tiene, así como su sensibilidad ecológica, y el poco usual estatus legal han hecho que esta tarea se convierta en algo sumamente difícil.
Bird Key es apenas una de dos islas naturales en la Bahía de Biscayne al norte de Virginia Key. Unas 20 islas inhabitadas fueron hechas por la mano del hombre. Se crearon de material sacado del fondo de la bahía a principios del siglo XX cuando los ingenieros trabajaron en la bahía. En la actualidad, estas islas son áreas de recreación para los capitanes de embarcaciones y hábitats para los árboles, plantas y arbustos oriundos de la zona.
Sin embargo, solo Bird Key, atrae aves en grandes cantidades. Atraídas por puro instinto, la isla sirve como colonia para más de 30 especies de aves, entre ellas pelícanos, cormorans de dos pechos, garzas, y garcetas. Casi tres hectáreas de material sacado del fondo del mar se agregó al extremo norte de la isla a principios del siglo XX, lo que amplió la colonia y creó el más grande lugar para contemplar aves de todo Miami. Entretanto, 31 hectáreas de vegetación marina en peligro de extinción rodean la isla, convirtiéndola en un importante hábitat para langostas, tortugas y manatíes.
Durante décadas, la isla ha eludido a escritores e historiadores, y su historia se ha guardado en microfichas de bibliotecas y en libros cuyas ediciones se han agotado. Sin embargo, en el 2012, the Miami Herald publicó un reportaje sobre Bird Key donde contaba su rico pasado.
A través de una serie de eventos poco probables como una partida de póker en el siglo XIX, la guerra mexicana-americana, y un delincuente de Miami, la isla eventualmente cayó en manos de Charles Deering, el acaudalado industrialista cuya antigua hacienda en el sur de Miami es en la actualidad una popular atracción.
Luego, en 1985, los inversionistas en bienes raíces locales Edward Easton y Finlay Matheson compraron Bird Key por $36,000. Todavía siguen siendo dueños de la isla, lo que la convierte en la única isla privada deshabitada de toda la bahía.
Matheson, nieto del célebre pionero de Miami William J. Matheson, le narró al Herald en el 2012 que compró la isla porque “le pareció divertido tener una isla en medio de la Bahía de Biscayne”.
En el 2012, Matheson le dijo al Herald que siempre ha querido limpiar la isla, pero “se lo ha impedido la dificultad de tener una embarcación grande para sacar toda la basura”. También dijo que una brigada de limpieza podría asustar a las aves, y señaló que la basura servía para ahuyentar a los intrusos que no harían más que perturbar a la vida silvestre. Dijo que esperaba que la isla la comprara una agencia gubernamental o un grupo privado que se encargara de restaurarla y luego la declarara un santuario protegido para aves.
En realidad, durante décadas, Bird Key ha formado parte de la lista de los sitios en peligro de extinción del Condado Miami-Dade. Incluso, en una fecha tan lejana como 1986, un reporte del Departamento de Regulación Ambiental de la Florida declaró que “Bird Key debería ser comprada por el Estado de la Florida o por otra entidad pública”.
Matheson, sin embargo, ha dicho que no ha recibido ofertas de ninguna agencia gubernamental en los 34 años que lleva como propietario de la isla.
Este tipo de protección pública sería invaluable, sobre todo si se tiene en cuenta el poco usual estatus legal de Bird Key. La isla queda en las fronteras de Miami, y de sorprendentemente es considera una zona residencial. En estos tiempos de tantas construcciones, es lógico hacerse una importante pregunta: si la isla se vende, ¿se podría hacer algo para evitar que un nuevo dueño construya en lo que podría ser uno de los sitios más exclusivos de todo Miami?
El Departamento de Planificación y Zonificación de Miami no respondió a tiempo las preguntas que se le hicieron sobre la potencial construcción en Bird Key. Tere Florin, portavoz de la Oficina de Miami-Dade de Recursos Regulatorios y Económicos, dijo que el condado desempeñaría un papel en cualquier solicitud para construir en Bird Key.
Matheson, entretanto, dijo que no ha hecho ningún esfuerzo para buscar ofertas para la isla y, en 2012, estuvo de acuerdo en permitirle a Brian Fox, ex director ejecutivo de Pelican Harbor Seabird Station, organizar un maratón de limpieza de Bird Key. Pero, desafortunadamente Fox, se fue de la organización antes de poder terminar todo el trabajo.
El año pasado, Boykin retomó la tarea donde Fox la dejó. Con la aprobación de Matheson, junto a 17 voluntarios sacaron 1,850 libras de basura de Bird Key. Este año, el Día de los Veteranos, Boykin regresó con 25 voluntarios más para recoger el resto, y se llevaron otras 2,700 libras de basura.
Boykin, sin embargo, dijo que la basura no el único problema que enfrenta Bird Key. Un sinfín de invasivas iguanas recientemente han proliferado en la isla, asustando a las aves. Árboles que no son oriundos de la región como el pino australiano y pimiento brasileño, mientras tanto, han empezado a crecer en los pantanos y los bosques donde las aves hacen sus nidos. Y los intrusos han colgado hamacas en los árboles, llegado con música, armados refugios, y dejado montones de agujas hipodérmicas por todas partes.
Boykin quiere solucionar todos estos problemas colocando letreros de “Prohibido Pasar”, y asociándose con la Comisión de Pesca y Conservación de Vida Silvestre de la Florida (FWC) y otros grupos comunitarios. De igual modo, espera limpiar la isla todos los años.
“Bird Key es de veras un lugar especial y mágico”, dijo. “En una gran ciudad como Miami, con tanto concreto y tanta población, tener esta biodiversidad y riqueza de vida resulta realmente algo extraordinario”.
Terence Cantarella, t.cantarella@gmail.com, es un escritor que vive en Miami. Escribió esta historia especialmente para el Miami Herald.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de noviembre de 2019, 10:29 a. m. with the headline "Bird Key, una colonia de aves en la Bahía de Biscayne con un pasado glorioso, recupera su esplendor."