‘Mamá, no me quiero morir’. Oftalmólogo de Miami acusado en tercera demanda
Fue en la primavera de 2016 cuando Yesenia Alvarenga dijo que conoció a otra madre de un niño que padecía de un cáncer de ojo llamado retinoblastoma también era paciente del Dr. Timothy Murray en el Hospital Infantil Nicklaus en Miami.
En el hospital ese día, la otra madre le dijo a Alvarenga algo asombroso sobre el médico de sus hijos. “Se equivocó”, recuerda Alvarenga que la mujer le dijo. “Usted tiene que ver a otro oftalmólogo”
Unos meses más tarde, el hijo de la mujer, Damian Creed, había fallecido, junto con otro niño tratado por el Dr. Murray. El retinoblastoma que padecían, un tipo de cáncer del ojo agresivo y poco común, que por lo general afecta a niños menores de 5 años, había hecho metástasis.
La semana pasada, Alvarenga presentó una demanda contra Murray, el Hospital Infantil Nicklaus y el neurooncólogo Ziad Khatib, alegando negligencia médica en el tratamiento de su hijo Jayden, de 6 años, cuyo tratamiento contra la metástasis continúa en momentos que batalla por terminar el primer grado.
Es la tercera demanda presentada por padres en casos similares. Las demandas anteriores se presentaron el año pasado y todavía no han concluido. Todas las familias tienen el mismo abogado.
Alvarenga, como los otros, dijo que Murray le aconsejó no extirpar el ojo enfermo de su hijo y optar en su lugar por la quimioterapia y un tratamiento localizado de rayos láser. En los tres casos, el cáncer se propagó.
“Depositamos nuestra confianza en estos médicos y usaron a nuestros hijos como conejillos de Indias”, dijo Alvarenga.
Murray trata casos de esta enfermedad desde 1991. Fue alrededor de esa épica, dijo, que el tratamiento preferido del retinoblastoma cambió de extirpar automáticamente el ojo afectado a monitorear el órgano mientras se trataba la enfermedad por otros medios.
“Hay que entender que si estamos convencidos —tanto yo como prácticamente todos los demás centros médicos— de que podemos mantener al niño con vida y buena salud, y podemos salvar el ojo, eso es lo que hacemos siempre”, dijo Murray.
Alvarenga dijo que inicialmente llevó a su hijo al Bascom Palmer Eye Institute de la Universidad de Miami, donde le dijeron que a Jayden, quien entonces tenía 2 años, le debían extirpar el ojo afectado antes de cualquier otro tratamiento, según la demanda presentada el 18 de noviembre en el tribunal civil de Miami-Dade. Murray trabajó en el Bascom Palmer antes de que un colega lo acusara de estafar al Medicare. Esa demanda se saldó años más tarde por una pequeña suma, y Murray no admitió haber hecho nada indebido.
En noviembre de 2015, cuando Alvarenga tenía 20 años, llevó a su hijo al Nicklaus para una segunda opinión, según la demanda. Alvarenga dijo que la asignaron a un grupo de médicos en el que estaba Murray, considerado uno de los expertos más destacados en el tratamiento del retinoblastoma. Murray le dijo que le podían salvar el ojo a su hijo, indica la demanda.
Cuando Alvarenga tomó la decisión de tratar a su hijo en el Nicklaus, dijo que no había escuchado sobre Damian Creed, cuyo cáncer ya se había propagado a zonas alrededor del cerebro a través del nervio óptico. Tampoco sabía de Salette Ruiz, de 5 años, otra paciente de Murray que padecía de retinoblastoma, quien fallecería pocos días después de Damian, en noviembre de 2016.
Esos fallecimientos fueron poco comunes porque menos de 5% de los aproximadamente 200 o 300 niños a quienes se les diagnostica retinoblastoma cada año en Estados Unidos mueren de la enfermedad.
Para cuando fallecieron, Murray ya le había extirpado el ojo enfermo a Jayden. El niño había sido sometido a 10 meses de quimioterapia y tratamiento de láser antes de eso, indica la demanda.
En el Bascom Palmer, los médicos le habían aconsejado extirparle el ojo y entonces seguir con un tratamiento de quimioterapia, sobre la base de la patología, según la demanda. Pero Murray dijo el lunes en una entrevista que ese tratamiento ya estaba pasado de moda.
“Lo que hacemos ahora es dar primero la quimioterapia. Si hace falta extirpar el ojo, entonces se envía al laboratorio, y administramos un mínimo de seis a ocho ciclos de quimioterapia, sin importar la patología”, dijo Murray, quien agregó que el índice de metástasis en este tipo de tratamiento es 1%. “Es muy pequeño, pero no es cero”.
Una portavoz del Hospital Infantil Nicklaus dijo que el hospital no podía hacer declaraciones sobre un litigio pendiente.
“Como defensor de todos los niños, el hospital siempre pone primero la salud y la seguridad de los pacientes”, expresó la portavoz. “Estamos comprometidos a ofrecer el cuidado médico de mayor calidad. Debido a esta dedicación a la búsqueda permanente de la excelencia clínica, cualquier preocupación sobre los cuidados a los pacientes toma muy en serio y se aborda totalmente”.
Khatib, también incluido en la demanda, no respondió a solicitudes de declaración.
La demanda acusa a Murray y a Khatib de no extirparle el ojo enfermo a Jayden’ a tiempo para evitar la propagación de la enfermedad, y también de no ordenar un tratamiento sistémico de quimioterapia después que le extirparon el ojo.
Murray, Khatib y equipo especializado en retinoblastoma en el Hospital Infantil Nicklaus “decidieron no administrar tratamiento para evitar una metástasis a pesar de saber en el momento [que le extirparon el ojo a Jayden] que tanto Damian y Salette estaban enfermos en fase terminal debido a la metástasis del retinoblastoma”, alega la demanda.
El cáncer de Jayden hizo metástasis a los huesos en mayo de 2017, después de varias semanas de tratamiento médico doloroso e indebido, dijo Alvarenga.
“Desafortunadamente, pero algo que no sorprende, la demora no solo causó la metástasis a los huesos, sino también al cerebro”, alega la demanda.
En septiembre del año pasado, a Jayden le diagnosticaron un tumor en el cerebro y lo ingresaron para operarlo, según la demanda. Alvarenga dijo que la operación para extirparle el tumor fue la más larga a que se sometió su hijo: la cirugía empezó a las 8 a.m. y salió a las 9 p.m. esa noche.
“Estaba llorando y decía: ‘Mamá, no me quiero morir’ ”, dijo Alvarenga. “No me puedo quitar de la mente ese momento”.
Se espera que Jayden sobreviva al cáncer que le hizo metástasis al cerebro y los huesos, dijo Alvarenga, pero los médicos le dijeron que va a tener daño cerebral permanente.
“No va crecer mucho por toda la radiación que le han dado y probablemente se le atrase el desarrollo”, agregó la madre. “Estoy casi segura que va a suspender el primer grado. Está muy cansado. Todo lo agota mucho”.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de noviembre de 2019, 3:09 p. m. with the headline "‘Mamá, no me quiero morir’. Oftalmólogo de Miami acusado en tercera demanda."