Sur de la Florida

Cómo un miembro de Mar-a-Lago que organizó cumbre con Bolsonaro, expuso a Trump al coronavirus

Una cumbre internacional anunciada con gran precipitación que trajo al líder brasileño Jair Bolsonaro — y un caso aparente del coronavirus — a Mar-a-Lago, el complejo hotelero del presidente Donald Trump el pasado sábado, se llevó a cabo gracias a una carta escrita por un financiero brasileño y entregada personalmente al presidente por un directivo de Mar-a-Lago y asociado empresarial de Trump, según fuentes familiarizadas con la reunión.

“El presidente Bolsonaro tiene un profundo aprecio por Estados Unidos y sus valores democráticos, y lo tiene a usted y a la Primera Familia en gran estima”, escribió el empresario Mário Garnero, de 82 años, en una carta sin fecha dirigida a Trump. “Nos parece un momento muy oportuno solicitar respetuosamente a nombre del presidente Bolsonaro una visita informal a usted en su ‘La Casa Blanca del sur’, Mar-A-Lago”.

Gracias a un amigo común, Garnero pudo entregarle la carta a Richard Bernstein, miembro de Mar-a-Lago que dirige una agencia de seguros de West Palm Beach, Richard S. Bernstein & Associates, que con anterioridad le ha vendido cobertura a la Organización Trump. Después, Bernstein le entregó personalmente la carta a Trump en Mar-a-Lago durante el fin de semana del Día de los Presidentes a mediados de febrero, de acuerdo con Garnero y su hijo Alvaro Garnero, quienes asistieron a la cumbre. Otras dos fuentes familiarizadas con la secuencia de eventos dijeron lo mismo. Trump anunció la cumbre un día antes de que se dijera cuándo tendría lugar.

La Casa Blanca remitió las preguntas sobre si la cumbre se planeó fuera de los canales diplomáticos normales al Departamento de Estado. Un portavoz del departamento remitió las mismas preguntas a la Casa Blanca. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil no quiso hablar del asunto.

Por lo general, las reuniones entre jefes de Estado se demoran semanas —si no meses— de planificación e intercambios diplomáticos.

El trasfondo de la cumbre con Bolsonaro revela el papel que juega Mar-a-Lago y sus miembros en el gobierno de Trump, en momentos en que el Presidente depende de un círculo internacional de acaudalados partidarios que lo ayuden a permanecer en la presidencia.

Bernstein y su esposa, Robin, son miembros conocidos de Mar-a-Lago, el club y residencia privada de Trump en Palm Beach. Robin Bernstein es una prolífica recaudadora de fondos para Trump, y en el 2017 fue nombrada embajadora en la República Dominicana, a pesar de que solo habla un español básico.

Garnero dijo que estaba bebiendo en el sur de la Florida hace alrededor de un mes, cuando tuvo “un momento de inspiración”, según le dijo al Miami Herald en una entrevista reciente.

Bolsonaro, presidente de tendencia derechista de Brasil, anunció su plan de visitar la comunidad brasileña de Miami en marzo. Para Garnero, que fundó un banco de inversiones en los años 70, y, de acuerdo con algunos reportes, tenía estrechos lazos con la dictadura militar de aquellos años, ello le pareció una buena oportunidad.

“Pensé que si el presidente Bolsonaro venía a Miami el próximo mes, sería una buena idea visitar al presidente Trump en su casa de la playa”, recordó Garnero.

La reunión con Bolsonaro, que se celebró durante una cena en Mar-a-Lago, y coincidió con una fiesta de cumpleaños en honor a la ex presentadora de Fox News Kimberly Guilfoyle, parece haber salido de la nada. Incluso, el presidente Trump, quien en un inicio le dijo a la prensa que tendría lugar el viernes en vez del sábado, parecía no estar al tanto de los detalles.

“Si hubiéramos ido a través de los canales oficiales, probablemente la reunión no hubiese tenido lugar”, dijo Garnero.

Debido a la reunión no convencional, Trump y el vicepresidente Mike Pence estuvieron expuestos a alguien que estaba infectado con el coronavirus. El jueves, la oficina del Presidente confirmó que Fabio Wajngarten, secretario de prensa de Bolsonaro, había dado positivo para el COVID-19, la enfermedad que provoca el coronavirus.

Wajngarten colgó en Instagram una fotografía suya, junto a Trump y a Pence en Mar-a-Lago. En la instantánea también aparece Alvaro Garnero. Los hombres usaban gorras de color marrón donde se leía “Hagamos de nuevo grande a Brasil”.

Después de la revelación de que su secretario de prensa había dado positivo, Bolsonaro anunció a través de un video en Facebook que le hicieron pruebas diagnósticas para detectar si se había contagiado con el coronavirus. En el video se le ve con una máscara.

Otros políticos norteamericanos que acudieron a la reunión, entre ellos el senador Lindsey Graham, republicano por Carolina del Sur, y un poderoso aliado de Trump, y el senador Rick Scott, republicano de la Florida, anunciaron que se pondrían en cuarentena de forma voluntaria.

El propio Trump dijo el jueves que “no estaba preocupado” por el incidente con el coronavirus.

Richard Bernstein no quiso hablar con el Herald sobre la forma en que se organizó la cumbre . Dijo, en cambio, que se sentía satisfecho de que ambos líderes se hubieran podido reunir y discutir importantes tópicos, como el comercio internacional, y la situación de Venezuela, donde ambos esperan ver derrocado al presidente Nicolás Maduro.

En Mar-a-Lago, la diplomacia es un deporte de los espectadores, disponible para todo el mundo, si uno sabe hacia dónde mirar. Algunos huéspedes del club grabaron en sus teléfonos celulares el encuentro de Trump con Bolsonaro, a pesar de que en Mar-a-Lago están prohibidas las fotografías y los videos.

Una conversación antes de la cena entre Trump y Bolsonaro quedó captada en video y se colgó en las redes sociales. En la charla, Trump puede verse cuando hablaba de su decisión de no imponer tarifas a los metales brasileños como un “formidable regalo” a su contraparte brasileña, a quien calificó como un “gran amigo”.

El gobierno de Trump ha sido muy criticado por llevar a cabo reuniones diplomáticas de alto nivel que otros presidentes han hecho de una forma más formal y en ambientes más seguros. Con anterioridad, Trump ha recibido al primer ministro japonés Shinzo Abe y al presidente chino Xi Jinping en Mar-a-Lago, donde también ha llevado a cabo reuniones con líderes de países caribeños. Trump recibió fuertes críticas por discutir abiertamente el lanzamiento de un misil norcoreano en una comida con Abe en la terraza del club con docenas de huéspedes del club cerca.

La reunión entre Trump y Bolsonaro al parecer transcurrió muy bien al menos antes de que la noticia sobre el coronavirus se reveló días más tarde.

“Realmente, fue algo espectacular”, dijo Alvaro Garnero. “Trump se comportó de una forma increíblemente amable. Hablaron de muchas cosas importantes”.

Bolsonaro comparte con Trump tendencias antinmigrante y proteccionistas. Bolsonaro, ex militar, le dijo en una ocasión a una congresista brasileña que “nunca te violaría porque no te lo mereces”. De igual modo, ha desatado varias polémicas por declaraciones que ha hecho sobre la comunidad LGBTQ, y sobre grupos indígenas y minoritarios, al tiempo que ha defendido la represiva dictadura militar brasileña, que gobernó al país entre 1964 y 1985.

Mário Garnero también tuvo vínculos con la dictadura. Según algunos reportes de prensa de los años 80, Garnero era “amigo personal” del último militar de Brasil, el presidente João Baptista Figueiredo, general del Ejército, y jefe del servicio de inteligencia nacional cuyo mandato al frente del país terminó en 1985.

En los años 70, Garnero fundó Brasilinvest, un banco de inversiones que financió grandes proyectos de bienes raíces y de telecomunicaciones en una época en que el gobierno militar estaba dependía mucho del mercado internacional e invertía en la infraestructura para respaldar el llamado “milagro económico” de Brasil.

El banco fue liquidado en 1985 después que cayó el régimen militar, y Garnero fue acusado de estafa de valores y de malversación de fondos a compañías de su propiedad fuera de Brasil. Se emitió una orden de arresto a su nombre, pero nunca fue encarcelado.

Garnero se describe como una persona con grandes conexiones que, durante décadas, ha estado vendiendo a Brasil a líderes políticos y a grandes magnates de todo el mundo. Una ojeada en su perfil que aparece en el portal del banco da alguna evidencia de esto: Garnero con el entonces papa Benedict, conversando con George H.W. Bush, riendo junto a Bill Clinton y reuniéndose con varios líderes brasileños. Garnero ha dicho que consideraba al senador Robert Kennedy, al presidente Ronald Reagan y al príncipe de Mónaco Rainiero III, como amigos personales.

La reunión tuvo todas las características de un encuentro típico en Mar-a-Lago.

Varias personas recorrían el área donde se celebró la cena y la reunión, y la fiesta por el cumpleaños 51 de Guilfoyle, que tiene una relación con Donald Trump Jr., y es la presidenta nacional de Trump Victory, el comité de recaudación de fondos para la reelección de Trump.

Colaboradores estrechos de Trump como Rudy Giuliani y el ex comisionado de policía de Nueva York Bernard Kerik, recientemente perdonado por el Presidente por estafa fiscal, también estuvieron presentes en la reunión. En un salón cercano, los invitados a la fiesta de cumpleaños para Guilfoyle bailaban al ritmo de Back that Ass Up, de Juvenile, y de Party in the USA, el éxito de Miley Cyrus.

La oportunidad de festejar la familia del Presidente, al tiempo que se conocía al líder de la segunda economía más grande de toda América Latina es una de las razones por la que el negocio en Mar-a-Lago ha prosperado tanto desde la elección de Trump.

Entre otros invitados en la fiesta de Guilfoyle, además de Trump Jr. y el resto de la familia del Presidente, se encontraban el actual director de Inteligencia Nacional Richard Grenell, la portavoz del Departamento de Estado Morgan Ortagus, el presentador de Fox News, Tucker Carlson, y Charlie Kirk, fundador del grupo juvenil conservador Turning Point USA.

Trump y Bolsonaro hablaron con los invitados.

“Constantemente está negociando con Estados Unidos y eso me complace porque es mi amigo”, dijo Trump de Bolsonaro.

Por su parte, Bolsonaro declaró que era un gran honor estar en el club como amigo del gobierno de EEUU.

“En Brasil también hemos barrido con la izquierda”, dijo Bolsonaro. “Y eso es algo estupendo. Es un país que de nuevo tiene fe en el futuro y, por encima de todo, cree en Dios”.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de marzo de 2020, 9:34 a. m. with the headline "Cómo un miembro de Mar-a-Lago que organizó cumbre con Bolsonaro, expuso a Trump al coronavirus."

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