Trabajadores de hostelería en Miami empiezan a sentir la crisis económica del coronavirus
Rick Sánchez, un bellman de 56 años en el hotel Fontainebleau, de pronto se encuentra con mucho tiempo libre no deseado.
“Estoy aquí teniendo esta entrevista contigo hoy, pero donde realmente debería estar es en el trabajo”, dijo.
Con el nuevo coronavirus asustando a los viajeros y desestabilizando el turismo local —la cantidad de reservas de hoteles y aerolíneas en el área de Miami está en baja de manera notable en comparación con el año anterior— Sánchez comenzó a sentir las consecuencias.
A partir del fin de semana pasado, cuando las cancelaciones comenzaron a darle a su hotel la apariencia de un “pueblo fantasma”, Sánchez “pasó de poder trabajar horas extras a tener tres días libres”.
Menos turnos significa menos oportunidades para ganar su salario de ocho dólares por hora. Y menos huéspedes en el hotel significa menos propinas, en las que Sánchez confía para aumentar sus ingresos.
“Simplemente no me alcanza, no me alcanza [el dinero] con lo que está pasando ahora”, dijo. “No sé cómo voy a poder ocuparme de mi familia”.
Sánchez dice que, para “tratar de ser un poco proactivo”, programó una cita para refinanciar su préstamo automovilístico.
“Pero no se trata solo de ese préstamo”, dijo. “¿Cómo vamos a pagar nuestra hipoteca? Mi esposa estaba llorando el otro día”.
Un horario de trabajo más limitado también podría impedir que Sánchez tenga acceso a cuidados médicos, ya que uno de los criterios de calificación para su póliza es cumplir con un número mínimo de horas trabajadas por semana.
“Si no trabajo al menos 30 horas por semana, dejo de calificar para el seguro de salud”, dijo. “Y odio ser pesimista, pero creo que mis horas se van cortar cada vez más”.
Debido a que Sánchez no puede permitirse perder un cheque de pago, se tomó un día de vacaciones pagas el día que habló con el Nuevo Herald. Solo le quedan un par de días de vacaciones y una licencia por enfermedad paga muy limitada.
“Realmente no sé cuánto tiempo más voy a poder seguir así”.
EL SINDICATO SE PREOCUPA
Maria-Jose Leira es portavoz de Unite Here Local 355, el único sindicato del sector del turismo y hostelería en el condado. Representa a casi 6,000 trabajadores, incluido Sánchez.
Leira reconoce que, debido al aspecto público de sus trabajos (y en un momento en que los expertos de salud recomiendan el distanciamiento social), los trabajadores de la hostelería entran en contacto con cientos de personas todos los días, a veces miles. Eso los coloca “en la primera línea de exposición al coronavirus”.
Pero aunque los miembros del sindicato están preocupados por su salud, la percepción de que sus trabajos están en peligro es lo que más causa alarma.
“La gran mayoría de las llamadas telefónicas que estamos recibiendo ahora son sobre horarios reducidos”, dijo Wendi Walsh, secretaria-tesorera de Unite Here Local 355. “Las horas laborales están en desplome... y esta situación va a seguir así por mucho tiempo”.
“Obviamente, hay muchas industrias que podrían verse afectadas por el coronavirus, pero la hospitalidad está teniendo el mayor impacto”, agregó. “La cancelación de reservas, conferencias, eventos deportivos, todo eso está teniendo un tremendo impacto en los trabajadores de la hostelería”.
Perder trabajo, incluso si es solo un turno o dos, puede tener un gran impacto en la vida de los trabajadores.
“Para un empleado pagado por hora, el impacto es devastador”, dijo Walsh. “Estas son personas que viven al límite, de cheque en cheque en las mejores circunstancias. Y vivir en Miami es caro. Perder horas de trabajo puede poner a un trabajador en riesgo de no poder pagar su renta ese mes”.
Para ayudar a mitigar el impacto, el sindicato planea ayudar a sus miembros a completar el proceso de solicitud para programas sociales, incluidos los beneficios de desempleo y los cupones de alimentos.
Los representantes sindicales también están dialogando con los empleadores para tratar de garantizar que cualquier alivio que la industria reciba de las autoridades gubernamentales sea compartido con los trabajadores, ya sea en forma de exenciones fiscales para hoteles o ayudas específicas para la renta de los comerciantes en los aeropuertos.
“Hemos visto esto antes. Lo vimos después del 11 de septiembre, lo hemos visto con zika. Sabemos que estos empleadores obtienen ayuda rápidamente del gobierno... pero debemos asegurarnos de que el dinero realmente se comparta con los trabajadores que van a ser despedidos o que van a tener un par de días de baja por semana”, dijo Walsh.
El sindicato también está pidiendo a los empleadores que mantengan los beneficios de salud de los empleados, incluso si no pueden cumplir con el mínimo requerido de horas trabajadas para técnicamente calificar para las pólizas.
“Lo último que necesitamos es que se retire a un grupo de trabajadores de la hospitalidad de su seguro de salud y continúen trabajando en lugares públicos donde están expuestos a cientos de personas por día”, dijo Walsh.
LICENCIA POR ENFERMEDAD
Según Silvia, una trabajadora del Aeropuerto Internacional de Miami, ella y varios de sus colegas que actualmente trabajan 40 horas semanales tendrán ocho horas deducidas de sus horarios, a partir de la próxima semana.
“Los cheques de pago simplemente dejarán de ser suficientes para cubrir el alquiler”, dijo.
Silvia dice que no tiene licencia por enfermedad en la que confiar si alguno de los cientos de pasajeros con los que entra en contacto diariamente le contagia algo. Sus opciones son quedarse en casa y tomarse un día de vacaciones, o simplemente presentarse a trabajar.
“Incluso si nos sentimos un poco enfermos, aún iremos a trabajar. No nos queda otra opción”, dijo. “Si comenzáramos a faltar, entonces hasta que pase esta situación del coronavirus terminaríamos viviendo en la calle”.
Walsh se hizo eco de esa declaración. “Para los trabajadores que ya están perdiendo horas, ciertamente no van a renunciar a un turno de trabajo a menos que sepan que se les pagará por estar en casa”.
Para Sánchez, el botones del Fontainebleau, la situación es menos grave: recibe cuatro días de baja por enfermedad al año, un beneficio que la mayoría de los trabajadores de la hospitalidad del sur de la Florida no tienen.
“La gente simplemente no puede permitirse tomarse el día libre. Algunos trabajadores, incluso antes del coronavirus, si tienen un poco de gripe, o están un poco resfriados, igual vienen a trabajar. Así vivimos la gente de clase trabajadora, especialmente aquí en Miami”.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de marzo de 2020, 9:00 a. m. with the headline "Trabajadores de hostelería en Miami empiezan a sentir la crisis económica del coronavirus."