Turistas varados en Miami viven en una casa abandonada e infestada de ratas. ‘No tenemos nada’
Cuatro turistas argentinos pasaron meses ahorrando dinero para poder viajar a Miami a principios de marzo. Pero lo que originalmente se trataba de unas vacaciones soñadas de diez días se ha convertido en un calvario de duración indeterminada, ya que las restricciones de viaje impuestas por el coronavirus han impedido que el grupo pueda regresar a Buenos Aires.
Sin fondos necesarios para contratar una habitación de hotel, el cuarteto está viviendo en una casa abandonada e infestada de ratas y cucarachas en Liberty City. El único mueble que tenía la propiedad cuando se mudaron era un banquito de madera. Ahora también tiene tres colchones dispuestos en el piso, que el grupo recuperó de la basura.
Como no hay refrigerador en la casa —y dado que la cocina es el foco de la infestación, con materia fecal cubriendo cajones y armarios— el grupo almacena la pequeña cantidad de alimentos que tienen en Tupperwares de plástico cerca de la puerta principal.
“En Buenos Aires tenemos casa y acá estamos viviendo como indigentes, realmente como indigentes”, dijo Jonatan Lopez, 33. “Te da vergüenza. Se acabó el seguro médico, se acabó el hotel, se acabó todo. No tenemos nada, estamos en el piso. Es algo insólito”.
La historia de estos argentinos es una de las tantas de vacacionistas despreocupados que resultaron estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.
“La idea original era estar en la playa tomando sol”, dijo Damián Camarotta, 33. “Fue solo una vez que pudimos ir a la playa nomás”.
RED DE ARGENTINOS VARADOS
Después de sellar las fronteras de Argentina el 15 de marzo, el presidente Alberto Fernández dio un duro golpe a sus compatriotas en el extranjero menos de dos semanas después, cuando anunció la suspensión del programa de repatriación del país.
Según los medios argentinos, el último vuelo de repatriación, operado por Aerolíneas Argentinas, la aerolínea de bandera del país, despegó de Miami el 27 de marzo.
Desde entonces, alrededor de 10,000 ciudadanos argentinos se han quedado varados en todo el mundo, incluyendo 1,130 en Miami.
Citando una falta de comunicación por parte de las autoridades consulares, los argentinos en Miami se están ayudando entre sí, creando grupos de WhatsApp y páginas de Instagram para compartir noticias de eventos locales de distribución de alimentos, y consejos para conseguir hospedaje, materiales de protección y otros suministros.
Fue a través de un grupo de WhatsApp que Camarotta y López, junto con sus dos amigos, Noelia Perales, de 34 años, y Guillermo Hernández, de 29 años, una pareja, recibieron las llaves de la casa de Liberty City. El propietario de la casa, un argentino que vive en Miami, había comprado la propiedad con la intención de hacer arreglos y revenderla. A principios de abril, al enterarse de que los cuatro amigos necesitaban un lugar donde dormir, les ofreció la casa de forma gratuita.
“Pensamos, ‘Joya, tenemos un techo a cero pesos, cero costo’”, dijo Perales.
Parte del alivio desapareció cuando vieron el estado en el que se encontraba la propiedad.
“Cuando llegamos fue un debate los cuatro en la puerta decir, ‘¿Nos quedamos o no?’”, dijo Hernández. “Al final, con lo poco que tenemos compramos para desinfectar y atacamos toda la casa con lavandina y las dimos vuelta por todos los lugares que podíamos”.
Al principio, el grupo también compró veneno para ratas y bolsas de consorcio oscuras, para tratar de cubrir las ventanas de las habitaciones y bloquear el sol. Los vecinos también se acercaron con víveres.
“Estamos agradecidos por el techo que tenemos pero estamos preocupados”, dijo Hernández. “Estamos preocupados por la pandemia, porque no tenemos plata. Es la realidad que nos tocó vivir y hay que adaptarse”.
ESTABLECIENDO UNA RUTINA
A pesar del caos de la mudanza a la casa de Liberty City en medio de una pandemia, una rutina fue tomando forma
“Todas las mañanas nos levantamos y tenemos que limpiar y desinfectar todo porque hay materia fecal de las ratas”, dijo Camarotta.
Después de eso, el grupo suele hacer una caminata a pie hasta un Dollar Tree cercano para comprar alimentos baratos: el viaje de ida y vuelta es de aproximadamente cuatro millas.
Debido a la profesión de los amigos (Camarotta y Hernández son entrenadores personales, López es acróbata y patinador sobre hielo), mantenerse en forma también es importante. Comparten un conjunto de bandas de resistencia así como una colchoneta de yoga rosa, que las ratas ya han roído durante la noche.
Sobre todo, la prioridad número uno de los amigos es reducir los gastos lo más posible, en parte porque las transacciones que los argentinos hacen en el extranjero están ahora sujetas a una sobrecarga del 30% por parte de su gobierno.
“Todo sale más caro acá”, dijo Perales. “Y la plata se va terminando”.
Camarotta está pasando por la misma penuria.
“No es lo mismo dólares y pesos. Te bajas todos tus últimos ahorros estando acá”, dijo. “Ahora volves y ¿de que vivís? O sea, ya no tenemos ahorros”.
“Tratamos de estirarla”, añadió Hernández “Sino es desesperante no saber cuando vas a volver y tenes dos pesos en la billetera, no sabes si comes mañana o pasado”.
REGRESAR A CASA
A la frustración del grupo se suma la percepción de que funcionarios gubernamentales y personalidades mediáticas en Argentina están trivializando el sufrimiento de las personas varadas. Incluso a sus conocidos les cuesta comprender la gravedad del problema.
“La respuesta de muchos de nuestros propios amigos es, ‘Ah bueno, estás en Miami, ¿de que te quejas? Quédate un rato”, dijo López.
A pesar de todas las dificultades con las cuales han tenido que lidiar en Liberty City, ellos están conscientes de que otros compatriotas en Miami están en situaciones aún más preocupantes.
“Queremos hablar en nombre de nosotros y en nombre de todos los que están acá. Imagínate hay familias con nenes, hay un montón de gente en el aeropuerto, totalmente expuestos a contagiarse. Queremos hablar en nombre de todos y que se haga algo para poder volver”, dijo Perales. “Lo que estamos esperando básicamente es que programen los vuelos de repatriación”.
Una vez que regresen a casa, Perales y sus amigos saben que no encontrarán la misma vida que dejaron cuando se fueron. El hotel en el que trabaja Perales ha cerrado, al igual que los gimnasios donde Camarotta y Hernández ejercían su profesión.
“Allá también estaríamos sin dinero pero no es lo mismo”, dijo Perales. “Tenemos a nuestra familia, tenemos nuestra casa”.
A pesar del estrés y la incertidumbre que los acompaña todos los días, el grupo todavía cuenta con sentido del humor.
El día después de hablar con el Herald, Camarotta iba a cumplir 33 años. ¿Tenía algún plan para festejar su cumpleaños?
“Tenemos planes de ir al patio y bailar con las ratas”, dijo con una risa.
“El tema de la fiesta va a ser Ratatouille”, añadió Perales.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de abril de 2020, 5:55 p. m. with the headline "Turistas varados en Miami viven en una casa abandonada e infestada de ratas. ‘No tenemos nada’."