Sur de la Florida

VIDEO: Ballet nicaragüense de Miami celebra aniversario


Aaliyah Alvarado, nieta de Nubia Hernández de Pomar, es coreógrafa y bailarina, continuando así con la tradición familiar y nacional.
Aaliyah Alvarado, nieta de Nubia Hernández de Pomar, es coreógrafa y bailarina, continuando así con la tradición familiar y nacional. el Nuevo Herald

Las diez bailarinas circularon por el salón – con sus largas faldas de colores brillantes, blusas a medio hombro, un moño adornado con flores y labios color carmín – moviéndose al son de la marimba.

Las más pequeñas – de hasta 3 años de edad— ondeaban abanicos de paja, mientras que las mayores agitaban panderetas decoradas con lazos coloridos, al ritmo de música folklórica nicaragüense.

La primera canción fue dedicada a San Sebastián, el patrón de Diriamba, una municipalidad en el Departamento de Carazo, Nicaragua.

El grupo de baile también lleva el nombre del mártir: Ballet Folklórico San Sebastián de Nicaragua en Miami, que el domingo celebró su aniversario número 11, con una fiesta en el parque Rubén Darío, cerca de Sweetwater.

El ballet fue fundado por Nubia Hernández de Pomar, oriunda de Diriamba, y ahora es dirigido por su hija Lucía Alvarado, mientras que su nieta, Aaliyah Alvarado es la coreógrafa y bailarina.

“Es una tradición que hemos pasado de generación en generación porque queremos que se mantenga viva, si no es así la gente olvida y se pierden las costumbres”, dijo Hernández de Pomar, de 87 años, quien fue legisladora y organizadora sindical en Nicaragua. “Bauticé el ballet con ese nombre porque siempre he sido devota de San Sebastián, y creo que me ayudó a huir de mi país”.

Hernández de Pomar era representante en el congreso nacional del Departamento de Carazo – puesto que ocupó a los 19 años de edad – y además realizaba viajes al extranjero para conferencias relacionadas con los sindicatos.

Al final de un encuentro en la capital de México, los organizadores pidieron a los representantes de cada nación que demostraran un baile tradicional de sus países. Hernández de Pomar bailó una cumbia.

“La verdad es que me dio pena. La cumbia no es nicaragüense, es colombiana, pero era lo que yo sabía bailar”, recordó. “Cuando regresé pedí un presupuesto al congreso y fundé tres escuelas de baile folklórico en Carazo… las clases eran gratis, habían maestros de danza y de marimba”.

Hernández de Pomar también aprendió a bailar las danzas de su pueblo como el Toro Huaco, Los Dos Bolillos, El Sapo y El Garañón. Pero nuca pudo ver una presentación de danza en las escuelas que ayudó a crear.

En 1979, la familia huyó de Nicaragua cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional tomó el poder de la nación centroamericana. Como otros miles de exiliados nicaragüenses, Hernández de Pomar, hijos y nietos terminaron en Miami.

“Yo creo que por eso se me manifestó la inquietud de crear un ballet aquí en el exilio”, dijo Fernández de Pomar. “Es como una continuación de lo que no puedo hacer allá. [Los sandinistas] me quemaron mi casa y quemaron las escuelas”.

Aquí, la antigua maestra y enfermera fundó las fiestas patronales de San Sebastian, que la comunidad nicaragüense celebra cada enero en un parque o una finca del sur de Florida.

Durante esa celebración en el 2002, Hernández de Pomar anunció que crearía el ballet folklórico, e invitó a los padres a inscribir a sus hijas pequeñas. Empezaron con 18 miembros. Un año más tarde tuvieron su primera presentación.

Para Aaliyah Alvarado, la nieta de Fernández de Pomar, continuar con el legado de su abuela es una obligación.

Pero la joven de 19 años de edad y estudiante de Florida International University, asegura que asume la responsabilidad con gracia y orgullo.

“Yo se que un día mi abuela no va a estar con nosotros, y yo me encargaré de que esta tradición no muera”, dijo Alvarado, quien empezó a bailar a los 3 años de edad en shows de talento y presentaciones del Mes de la Herencia Hispana en escuelas de Miami-Dade.

“Al principio todos pensaban que era una bailarina de flamenco por las faldas y los peinados, y ahí estaba yo, una niña de cinco o seis años explicándoles que se trataba de un Huipil (vestimenta típica centroamericana)”, recordó Alvarado.

Durante las prácticas del ballet – que son cada viernes en casa de la familia Alvarado y se extienden por hasta tres horas – las chicas no solo aprenden a contar los pasos, los movimientos de los hombros y la cintura. También se educan sobre la cultura del país de sus padres, las líricas de las canciones y los instrumentos musicales.

“No queremos que solo bailen, queremos que sepan porque lo hacen y que significa”, dijo Alvarado. “Hay niñas que vienen porque las traen sus padres, hay otras que vienen porque ellas quieren venir. Pero al final se quedan porque nos convertimos en una familia y empiezan a tomar orgullo de sus raíces”.

La membresía al ballet es gratuita y está abierta todo el año. Las bailarinas fluctúan entre 10 y 16. Cada año Alvarado, su madre Lucía y su abuela Hernández de Pomar viajan a Nicaragua a comprar nuevos trajes típicos y muchas veces aportan ellas el dinero.

El domingo, después del baile en el salón de eventos del Parque Rubén Darío, varios padres tomaron el micrófono para expresar el orgullo que sienten de que sus hijas abracen sus tradiciones. Las bailarinas también expresaron su alegría.

“Desde pequeña yo quería bailar folklore y hace unos tres años entré a este ballet”, contó Yadira García, de 20 años de edad y estudiante universitaria. “Ahora toda mi familia aquí y en Nicaragua está orgullosa de que pueda representar a mi país. Aunque no haya nacido allí lo considero mío”.

Siga a Brenda Medina en Twitter: @BrendaMedinar

Las personas interesadas en unirse al Ballet Folklórico San Sebastián de Nicaragua pueden llamar a 786-209-4989 y 786-273-5480.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de junio de 2015, 8:53 p. m. with the headline "VIDEO: Ballet nicaragüense de Miami celebra aniversario."

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