‘Somos chivo expiatorio’. Protestan dueños y trabajadores por cierre de restaurantes en Miami-Dade
Una protesta en el downtown de Miami unió a dueños de restaurantes, trabajadores y proveedores de alimentos que se quejaban por el cierre de estos negocios, ordenado el lunes por el condado Miami-Dade como una de las medidas para enfrentar el alarmante aumento de los casos de COVID-19.
Bajo un sol castigador, con máscaras y tratando de respetar la distancia social, casi 40 personas se congregaron durante dos horas en las escaleras de la American Airlines Arena, a partir de las 11 de la mañana, con pancartas que denunciaban que se permiten fiestones en los botes en la bahía, pero se han cerrado los restaurantes. Algunos dijeron que no tiene sentido que los strip clubs permanezcan abiertos y que no puedan estarlo los restaurantes.
Otros carteles que portaban los manifestantes expresaban uno de sus reclamos fundamentales, que no se ha demostrado con datos y cifras la correlación entre el aumento de los casos de COVID-19 y la asistencia a los restaurantes.
“No hay ciencia, no hay clausura”, coreaban en inglés los manifestantes, que señalaban que los restaurantes se han convertido en el “chivo expiatorio de un virus que se ha ido del control de las autoridades”.
“Básicamente lo que están diciendo es que los restaurantes son los responsables del aumento del coronavirus, pero esto no está basado en datos científicos”, dijo Jeff Grosser, socio y administrador de Buya Izakaya, en Wynwood, indicando que resulta “impensable que puedas ir al mall y probarte un jean, hacerte un tatuaje, ir a trabajar a un edificio de oficinas, a Disney World a partir de este fin de semana, y que el Miami Heat ya esté haciendo prácticas, y que los restaurantes ni puedan abrir”.
Grosser ofreció cifras concretas de los gastos en que habían incurrido para inaugurar el restaurante este mes: $80,000 para ponerlo a punto y $5,000 llenando los congeladores de comida.
¿Las protestas, no los restaurantes, causantes del repunte?
Para una industria afectada por más de dos meses de cuarentena, y que operaba a media capacidad después de la apertura de los negocios en mayo, las nuevas medidas restrictivas que entraron en vigor el 8 de julio, que no permiten servir en salones interiores, significa también la pérdida de empleos, porque al reducir sus operaciones los dueños se verán obligados a despedir trabajadores.
“Si no abren los restaurantes voy a perder el trabajo, no voy a poder pagar la renta y voy a tener que buscar algo que no sé hacer, como construcción”, dijo Manuel Alvarado, empleado de Threefold Cafe, en Coral Gables. “Hemos perdido muchos días de trabajo, mucha gente que en verdad necesitamos y si cierran el comedor vamos a perder casi todo el restaurante”.
Elena Pabón, dueña de 305 Peruvian Modern Cuisine, en Coral Gables, dijo que han tenido que despedir al 70 por ciento de los trabajadores, por las afectaciones del primer cierre y que otra clausura puede llevarlos al borde la quiebra.
“Estamos reclamando nuestros derechos porque nos están cerrando los restaurantes sin probar que somos los causantes de que se esté propagando más el virus”, expresó Pabón, invitando a las autoridades a que inspeccionen todas las medidas que han tomado para garantizar la seguridad de los clientes y del personal.
“Hemos tenido que invertir un 30 por ciento de los gastos del restaurante para volver a abrir”, precisó Pabón.
Por su parte, Lilly Gándara, codueña del restaurante de cocina española La Dorada, en Coral Gables, culpó del rebrote del virus a las autoridades.
“Permitieron más de tres semanas de huelgas sin exigir que usaran máscaras y reuniones sociales de grandes grupos que tampoco usaban máscaras”, precisó Gándara, que fue a la protesta en auto junto con su esposo, Domingo Gándara, porque los dos tienen padecimientos médicos que les impedía estar en la escalinata de la Arena.
Juan Alvarado, dueño de la cadena Caribe Restaurants, con siete sucursales en Miami-Dade, dijo que hicieron una inversión de miles de dólares en separadores entre las mesas y otras medidas de higiene.
“Tengo mas de 400 empleados y tengo que sacar más del 50 por ciento del horario de trabajo hasta nuevo aviso. Eso es como quitarle la comida a todo ellos”, dijo Alvarado, que hasta ahora ha evitado los despidos, pero se ve obligado a los recortes de horas porque solo tiene terraza en dos de sus restaurantes.
Piden que Giménez renuncie
Evelio Medina, presidente de la Cámara de Comercio de Downtown Miami-Brickell, dijo que tomaría acciones legales como presentar una demanda la próxima semana y llegó a pedir la renuncia del alcalde del Condado, Carlos Giménez.
“Estamos dando oportunidad para que el alcalde recapacite como hizo con los gimnasios, para que estas personas [dueños de restaurantes] puedan salvar sus negocios”, dijo Medina, calificando de “arbitraria” la orden ejecutiva del Condado, que dejó operando a los gimnasios.
Sin embargo, muchos dueños de restaurantes presentes en la protesta no están de acuerdo con las palabras de Medina.
El Departamento de Salud de la Florida confirmó 11,433 casos nuevos de COVID-19 el viernes, que se convirtió en el segundo día con el total más alto desde que comenzó la pandemia en marzo. Miami-Dade reportó 2,380 casos nuevos y 26 nuevos decesos.
No les avisaron con tiempo
Los dueños de restaurantes se quejaron también que se les informó del cierre solo 48 horas antes. Este tipo de anuncios de imprevisto les puede causar pérdidas cuantiosas porque ya había hecho pedidos de alimentos que se les pueden malograr porque no van a tener suficientes clientes.
Alejandro Etayo, dueño de Marfish, un negocio que abastece de productos del mar a los restaurantes, dio el punto de vista de los proveedores, que tienen que ordenar con tiempo la mercancía, anticipando la demanda del cliente.
“Nosotros recibimos productos de otros países y de otros puntos de Estados Unidos y tenemos que ordenar una semana antes. Esta vez me tomó con un inventario bastante grande de productos perecederos, que tuvimos que congelar, y que pierden valor porque no es lo mismo un pescado fresco que uno congelado”, dijo Etayo, que no participó en la protesta porque no tuvo oportunidad y además no estaba enterado.
Asimismo, reconoció que las órdenes cayeron drásticamente desde el principio de la semana cuando se hizo el anuncio del cierre, después de una ligera alza desde la reapertura de los negocios.
“Estábamos a un 50 por ciento con relación al año pasado, pero se veía que las cosas iban mejorando. Las órdenes esta semana han sido por una cantidad irrisoria. Esto es un golpe muy duro y los restaurantes tienen una situación similar”, concluyó.
Harry Coleman, de Empanada Harry’s, en el suroeste de Miami, dijo que las medidas deberían ser parejas, cerrando todos los restaurantes para que disminuyan los casos o dejarlos abrir completamente, porque en el punto en que se encuentran muchos no van a sobrevivir.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de julio de 2020, 5:08 p. m. with the headline "‘Somos chivo expiatorio’. Protestan dueños y trabajadores por cierre de restaurantes en Miami-Dade."