En Golden Beach, ‘una playa como ninguna otra’, los visitantes no son bienvenidos
Lea este artículo en inglés en el Miami Herald.
A Monica Correa le gusta tomar el sol y nadar en un paraje paradisíaco de Sunny Isles Beach. La playa es el centro principal de su romance con el sur de la Florida.
Sin embargo, un poco más al norte hay una línea invisible en la arena. Y Correa sabe que no la puede cruzar Al otro lado está el territorio infranqueable de Golden Beach, que dice ser “un lugar que no se parece a ningún otro”.
“Le decimos la playa prohibida”, dijo Correa. “Hay un muro que no se puede ver. No se puede tocar esa arena. Es solo para los ricos, y ellos no quieren tener cerca a gente como nosotros. Si uno cruza la línea, va a tener una discusión con la policía y se le va a arruinar el día”.
Golden Beach, una pequeña y próspera municipalidad ubicada entre el mar y el Canal Intracostero de 919 habitantes y 364 viviendas unifamiliares, sin rascacielos ni comercios, está orgullosa de decir que “es exclusiva y privada”. Tiene fama de atraer a ricos y famosos —Ricky Martin, Tommy Hilfiger, el creador de TED Talks, Richard Wurman, y Eric Clapton, que tituló uno de sus álbumes “461 Ocean Drive” por la dirección de su casa en el lugar— y durante mucho tiempo ha tenido pleno dominio de “la milla y media de una bella playa privada”, dice su página digital.
Grandes letreros de ADVERTENCIA con letras rojas en ambos extremos de la playa establecen las reglas para los visitantes: “Grandes letreros de advertencia en letras rojas colocados en los dos extremos de la playa en Golden Beach aconsejan a los visitantes: “Usted está entrando a una zona restringida. La propiedad privada de los residentes llega aproximadamente hasta el agua. Las visitas están estrictamente prohibidas y se considera una infracción de la propiedad privada. Los infractores pueden ser arrestados bajo el Estatuto 810.09 de la Florida”.
Los vecinos de la vecina Sunny Isles Beach al sur, y de Hallandale Beach al norte —ciudades con letreros que dan la bienvenida a sus playas públicas que rodean Golden Beach— se quejan de que los vecinos hayan aprovechado la pandemia para hacer incluso más estricta la exclusividad de la playa. Los visitantes —a quienes se les prohibió temporalmente entrar a la ciudad en abril— aumentan el riesgo de propagar el virus, de modo que hay una razón más para que se mantengan alejados. Desde que el mes pasado se levantaron las restricciones por la pandemia, y las playas reabrieron en el sur de la Florida, los empleados apostados a ambos extremos de Golden Beach le informan a los visitantes que es una playa privada cerrada a los que no viven allí.
¿Es realmente privada? Y si lo es, ¿hasta dónde?
“No me gusta la gente que amenaza, sobre todo los ricos”, dijo Mike Rudd, quien vive en la frontera sur de Golden Beach, en un condominio de Sunny Isles Beach. “¿Por qué no se permite que todo el mundo visite la playa, la más linda de toda el área? Simplemente porque el público ocupa el segundo lugar en los deseos de unas pocas personas adineradas. El letrero y el empleado que vigila intimidan a cualquiera que quiera entrar”.
El tono admonitorio del mensaje es lo que ofende a Peter Ehrlich, empresario de Miami, activista comunitario y fundador de Scenic Miami.
“El texto de los letreros, además de la intimidante presencia de empleados públicos, sin duda alguna me frena para poner un pie en Golden Beach”, dijo Ehrlich. “No quiero que me acosen ni tampoco que me arresten.
“Todas las playas públicas de la Florida deben darle la bienvenida al público, no asustarlo”.
Según las leyes de la Florida, las playas privadas pueden extenderse hasta un punto conocido como la línea del mar, que fluctúa con la marea, la erosión y el aumento del nivel del mar. En las playas públicas o en los parques, el tramo de arena de la línea del mar o la orilla está abierto a todos. Pero en Golden Beach, fundada en 1929, los propietarios de viviendas han protegido celosamente el terreno que afirman, según las leyes estatales, se extiende al este hasta el mar.
“Este tipo de disputa siempre ocurre cerca de las playas porque la gente da por sentado que todas las playas de la Florida son públicas”, dijo Stephen Helfman, abogado municipal. “Sin embargo, tal vez la playa no sea lo que la persona piensa que es. Es un poco difícil de entender porque es una línea imaginaria y legal. Golden Beach siempre ha sido una playa privada y el uso de la arena seca siempre ha estado limitado a los dueños de propiedades. El público puede usar la arena mojada, aunque es cierto que no es precisamente cómodo sentarse allí”.
En 2017 la ciudad ordenó realizar un sondeo de opinión sobre la línea de demarcación. El mapa muestra las seis docenas de parcelas en la costa de la ciudad; la más profunda que se extiende 433 pies hasta el mar y la más baja se extiende a 313 pies.
El estudio contrasta con las fotos aéreas de la oficina del tasador de propiedades del Condado Miami-Dade y con las descripciones legales de los terrenos. Las propiedades no están cerca del mar. En su mayoría, las parcelas llegan hasta donde termina la vegetación y empieza la arena. Los anchos oscilan entre 50 y 250 pies..
Aunque un portavoz de la oficina del tasador de propiedades dijo que la demarcación de las propiedad es “sumamente precisas”, Helfman dijo que se usan para propósitos de impuestos.
“Usted tiene una escritura de una propiedad que no llega hasta el mar, pero las leyes estatales indican que la persona es dueña el terreno hasta la orilla, lo que pudiera estar fuera de la propiedad”, dijo Helfman.
La situación de los propietarios de Golden Beach es diferente de la de los propietarios en Altos Del Mar, la única comunidad de viviendas unifamiliares ubicada directamente sobre el mar en Miami Beach. Altos Del Mar reconoció que el público puede disfrutar de la playa, dijo Alex Díaz, administrador de Golden Beach.
“El público puede pensar que los propietarios de Golden Beach son privilegiados, pero lo cierto es que están protegidos por los estatutos de la Florida y tienen el derecho exclusivo de los terrenos hasta el mar”, dijo Díaz. “Estos lotes se diseñaron y se cedieron en los años 20 sin acceso público a la playa. Cuando alguien compra una propiedad de $25 millones y paga $500,000 en impuestos no quiere que nadie perturbe su derecho a disfrutar de ella en paz”.
Funcionarios de la ciudad y un grupo de dueños de casas que actúan como vigilantes llaman a la policía municipal cada vez que ven a un extraño en la playa. Los agentes de la policía que patrullan responden enseguida a las quejas y le piden a los visitantes que no crucen la línea.
“Realmente solo hay algún problema cuando los vecinos piden a la ciudad que haga cumplir las leyes que protegen la propiedad privada”, dijo Helfman. “Golden Beach no es propietaria de la tierra, pero los vecinos sí y tenemos que actuar a nombre de ellos”.
La policía no ha multado ni arrestado a nadie en los 13 años que Díaz lleva como administrador, dijo.
“Nunca he escuchado a un vecino decir que no le gusta un visitante de un modo despreciativo”, dijo Díaz, quien agregó que los empleados que cuidan la playa son “embajadores de la playa” que pertenecen a Miami-Dade para hacer cumplir con las reglas de distanciamiento social. “He escuchado más quejas sobre los pescadores que han dejado anzuelos y carnadas en la arena que sobre alguien con la música a todo volumen en la playa”.
Rudd, a quien le gusta caminar por la playa, dijo que la Policía de Golden Beach nunca lo ha molestado, aunque quizás sea porque lo conoce. La policía no arresta a nadie porque es un argumento que nunca se podrá sustentar en un tribunal, dijo Rudd. Los empleados no tienen que hacer cumplir las reglas de distanciamiento social en una playa casi vacía, pero dijo haber visto decirle a algunos visitantes que cruzan la línea que es una playa privada.
“La mayoría de las personas se frenan ante cualquier presencia policial y no van a discutir con un agente sobre las ridículas reglas de la ciudad”, dijo Rudd.
Correa, quien vive en Aventura, dijo que ha sido testigo de algunas discusiones desagradables entre la policía y los que visitan la playa, entre ellas una ocasión en que una propietaria salió de su casa para decirle a un surfista que se alejara del lugar. La mujer llamó a la policía y el surfista se enfrentó con los agentes, hasta que poco después lo persuadieron que se moviera un poco al sur de la línea de la ciudad. Algunos corredores dicen que la policía los ha fotografiado y que eso les parece una forma de acoso.
“En días de mucho público o en la temporada de turismo, la policía patrulla la playa en motos”, dijo Correa. “En ocasiones he visto personas que no conozco acostarse a tomar el sol en sus toallas, y 10 minutos después la policía se aparece y les dice que se tienen que marchar”.
Hace poco, Myriam Sandler, sus dos hijas y su madre se sentaron en la arena de Golden Beach un día que no había ningún empleado vigilando. Viven cerca, en Sunny Isles Beach, y no han ningún problema cuando cruzan la línea prohibida.
“Nos gusta ir a ese lado, porque siempre hay menos personas”, dijo Sandler.
Anita Pita, vecina de Golden Beach, dice que no le molestan los visitantes y que nunca se ha quejado.
“Cualquiera puede disfrutar de la playa siempre que respete las propiedades”, dijo. “Que yo sepa, la línea de propiedad se encuentra bien adentro del agua. No sé porqué un propietario quiere decir que toda la playa es privada. Quizás porque las personas que viven aquí creen que están pagando mucho dinero por su privacidad. Quieren mantenerla como algo exclusivo”.
El debate sobre los derechos de propiedad se ha vuelto un tema enconado en el Condado Walton, en el Panhandle de la Florida. Los dueños de propiedades, entre ellos Mike Huckabee, ex gobernador de Arkansas y dos veces candidato presidencial, quien construyó en la zona una casa de $6 millones, persuadieron a un juez para que les permitiera anexarse los terrenos de sus patios traseros hasta el agua en el Golfo de México. Instalaron cercas, letreros, sogas y cámaras de vigilancia, contrataron guardias de seguridad y llaman a la policía para que alejen a los vecinos del área y turistas que han disfrutado de las blancas arenas durante generaciones.
El Condado Walton presentó una demanda a favor del derecho del público al “uso consuetudinario” de sus 26 millas de arena, como lo definió la Corte Suprema de la Florida en 1974 en un caso en Daytona Beach:
Huckabee y sus vecinos están peleando la demanda. El ex gobernador dijo que “se les ha acusado de ser propietarios avariciosos, prepotentes y ricos, que quieren despojar a los pobres de sus derechos”, pero a él lo han despojado de los suyos. “He encontrado condones usados frente a mi casa, botellas de cristal rotas, excrementos de perros y basura. Grupos de personas con equipos con la música a todo volumen y que disfrutan de mi propiedad durante la temporada de playa”, escribió Huckabee en una carta que envió a Tallahassee.
Daniel Uhlfelder nació en Miami, es abogado en Santa Rosa y defensor del acceso a las playas. Uhlfelder dijo que en este momento se libran batallas similares en zonas costeras de California, Texas, Carolina del Norte y Nueva Inglaterra.
“Los dueños de propiedades junto al mar usan todos los recursos para excluir al público de las playas”, dijo. “El público usa estas playas desde hace muchos años y todo el que compró una propiedad allí sabía que era una playa pública.
“Las playas son parte de nuestra vida diaria como floridanos. Entonces, un día me siento en la arena de una las playas cerca de mi casa y se me acerca un policía a decirme que estoy invadiendo una propiedad privada. Una propiedad privada no llega al Golfo de México ni hasta el Atlántico. Es una apropiación avariciosa e inmoral y terminará por afectar la economía de la Florida porque los turistas no van a volver más”.
Uhlfelder dijo que el argumento de un “uso consuetudinario” por parte del Condado Walton se podría aplicar a Golden Beach, sobre todo si el Condado Miami-Dade o el estado han decidido batallar contra la ciudad.
Helfman dijo que no está de acuerdo con el argumento de Uhlfelder. Aunque Golden Beach podría considerarse playa pública, los “talentosos residentes” de “esta idílica ciudad” que se describen en el sitio web nunca han permitido que entren forasteros a su playa.
“Desde que Golden Beach existe sus vecinos se han asegurado de que el público no adquiera el llamado “uso consuetudinario”, ya que se trata de algo que es particular de un determinado lugar”, dijo Helfman. “Los dueños de propiedades de Golden Beach han hecho grandes esfuerzos para proteger y preservar la arena de la playa como algo privado, de modo que nadie pueda reclamar un uso consuetudinario”.
Traducción de Jorge Posada
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de julio de 2020, 9:12 a. m. with the headline "En Golden Beach, ‘una playa como ninguna otra’, los visitantes no son bienvenidos."