¿Cómo afectará el COVID a Miami-Dade este otoño? Estos son los posibles escenarios
Lea esta información en inglés en el Miami Herald.
A lo largo de la pandemia del nuevo coronavirus, los expertos en salud pública han temido que pudiera seguir el patrón establecido en 1918, cuando una “segunda ola” masiva de un virus de la gripe provocó muchas más muertes que durante el inicio en la primavera.
Ahora, aproximadamente seis meses después de la vida en Miami-Dade y buena parte del mundo quedó trastocada por el COVID-19, las preocupaciones sobre esa mortal segunda ola en el sur de Florida se han aliviado un poco, según varios expertos en salud pública entrevistados por el Miami Herald.
A pesar del optimismo sobre el futuro, los expertos concordaron en que un nuevo rebrote en el otoño puede materializarse rápidamente. Sin embargo, las probabilidades de que eso ocurra han bajado ligeramente después de una inesperada ola de verano que provocó toques de queda, cierres y obligó a los hospitales de Miami-Dade a pedir enfermeras de otros lugares.
Aunque pronosticar con certeza el comportamiento de un virus tan nuevo es casi imposible, los expertos generalmente concordaron en que el desastroso pico del virus en Miami a finales de junio y julio parece haber cambiado el panorama de la pandemia en el sur de Florida, lo que llevó a más personas a cumplir el distanciamiento físico y el uso de la mascarilla cuando están alrededor de otros, además de generar cierto nivel de inmunidad al virus entre ciertos grupos de población duramente afectados por la enfermedad.
“No creo que veamos rebrotes explosivos en el área de Miami, eso se acabó”, dijo Ira Longini, especialista en modelación de enfermedades y profesor de Bioestadística en el Instituto de Patógenos Emergentes de la Universidad de Florida, conocido por crear modelos sofisticados para seguir la pista y pronosticar el comportamiento de enfermedades.
Incluso con ese análisis, lo que suceda este otoño en Miami depende de si las medidas de control, como el toque de queda y las restricciones empresariales, se hacen menos estrictas, así como de la precaución con la que la gente se comporte en entornos sociales, dijo Longini, quien basó su evaluación en las proyecciones de su modelo, un cálculo de cuántas personas han sido infectadas en el área de Miami y cómo el brote del verano cambió la percepción pública de la amenaza del virus.
Ese pico en la parte superior de la ola inicial de primavera probablemente generó cierto nivel de inmunidad entre 20% y 30% de la población de Miami-Dade, dijo Longini, suficiente para amortiguar futuros brotes, pero dejó susceptibles a enfermarse a 70% y 80% de las personas en el condado.
Longini advirtió contra los conceptos erróneos comunes de la llamada “inmunidad de rebaño”, que ocurre cuando suficientes personas en una población han quedado infectadas y ha desarrollado anticuerpos para reducir la propagación del virus en una comunidad. El umbral para que una dinámica de este tipo se ha sentir por lo general se considera entre 60% y 70%.
Pero incluso si algún nivel de inmunidad en la población ha reducido la propagación en ciertos sectores de la población del sur de Florida, dijo Longini, el área metropolitana de Miami probablemente seguirá experimentando brotes a medida que al virus circula más ampliamente en el estado.
“No se puede mirar el sur de Florida en aislamiento”, dijo. “ ... Si un foco que sigue generando casos, está alimentando otros focos”.
Para entender mejor cómo podría ser el otoño en Miami, el Miami Herald entrevistó a expertos en enfermedades infecciosas para discutir los diferentes escenarios que podrían desarrollarse. Aunque los expertos podían ofrecer poca certeza ante la novedad del virus, entregaron sus mejores conjeturas sobre lo que pudiera ocurrir.
Escenario 1: Mares tranquilos
El mejor escenario para Miami-Dade sería que mantuviera el status quo, que está dentro de las posibilidades, aunque no es probable, según expertos en salud pública.
Eso todavía significaría cientos de casos nuevos diarios y un número considerable de pacientes hospitalizados en el futuro previsible, hasta que llegue una vacuna.
Sin embargo, todos los expertos entrevistados por el Herald pronosticaron un cierto nivel de aumento en las próximas semanas.
Eric Toner, académico del Centro Johns Hopkins para la Seguridad Sanitaria, dijo que el único escenario del que está seguro es lo que no sucederá: el virus no desaparecerá.
“No va a desaparecer”, dijo Toner. “Lo mejor a que se puede aspirar por ahora es más o menos en la situación que estamos, un nivel modesto de la enfermedad”.
En el mejor de los casos, las empresas seguirían operando con restricciones y se pediría a la gente que mantuviera la distancia física y usara mascarillas alrededor de los demás. Tan pronto como la gente comience a renunciar a esos comportamientos, dijo Toner, seguramente habrá otro pico.
“No se puede pronosticar si sería tan rápido o tan elevado, pero podría haber un rebrote significativo que llevara a otro cierre”, dijo Toner.
Escenario 2: Una marea creciente
La mayoría de los expertos en salud pública entrevistados por el Herald coincidieron en que es probable que se avecine un aumento de casos debido a la reapertura de las escuelas y universidades, así como a que se han levantado más restricciones después del verano
Longini, el modelador la modeladora de la Universidad de Florida, dijo que anticipa que el aumento ocurriría en las próximas dos semanas, pero tenía la esperanza de que sería un alza más ligera que el pico de junio y julio.
“El alza no será ni rápida ni exponencial”, dijo Longini sobre el pronóstico más probable para Miami. “Probablemente será un aumento de casos más lento.”
Toner, de Johns Hopkins, estuvo de acuerdo con el cronograma de una o dos semanas.
Bill Hanage, epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, dijo que era “realmente poco probable” que un área tan afectada como Miami experimentara otro aumento exponencial, siempre y cuando la Florida mantuviera su sistema de pruebas recientemente mejorado y se asegurara de poner las pruebas a disposición de todos.
Los casos de hospitalización a principios de este verano impulsaron una mayor “conciencia” en Miami, dijo Hanage.
“Si existe una situación en que los casos aumentan, entonces creo que la gente tiene una reacción natural”, dijo Hanage. “Van a empezar a hacer las cosas ellos mismos para limitar la propagación”.
Una marea gradual de nuevos casos de COVID daría al gobierno de Miami-Dade la oportunidad de demostrar que puede manejar un brote en expansión de una manera que no pudo hacer cuando los casos se dispararon entre junio y julio, y los ingresos hospitalarios por coronavirus superaron los 2,000.
Esta vez, en momentos que en Miami-Dade hay menos de 500 pacientes ingresados con COVID, el alcalde condal Carlos Giménez, dice que el condado tiene programas y activos para reducir los casos que no tenía en junio.
La tasa de Miami-Dade de pruebas COVID positivas para nuevos casos en residentes de Florida se ha mantenido por debajo de 5% durante buena parte de la semana y promedia ligeramente por encima de esa cifra durante las últimas dos semanas.
Escenario 3: Otra ola
Aunque los expertos en salud pública se muestran cautelosamente optimistas de Miami puede mantener su nivel de casos bajo control, otra ola devastadora es una posibilidad realista, dijeron, especialmente si el comportamiento de la población regresa a lo que era en mayo.
“Si esta pandemia nos ha enseñado algo, es ser humildes”, dijo Mary Jo Trepka, epidemióloga y experta en salud pública de la Universidad Internacional de Florida. “Creemos que sabemos lo que está pasando sobre la base del pasado, y entonces el pasado nos engaña”.
Trepka dijo que Miami fue capaz de reducir su última ola de casos sin un bloqueo completo de las actividades pero todavía hay varios cientos de casos por día en el condado.
“Eso es lo que teníamos en mayo, cuando reabrimos”, dijo. “Así que la posibilidad de que haya otro brote es muy real... ¿vamos a reaccionar mejor esta vez?
Todavía es muy posible, dijo Trepka, que Miami-Dade pudiera dejar el COVID atrás lentamente, a medida que la cifra de hospitalizaciones se mantiene o baja, y entonces vuelvan a aumentar si aumenta la propagación durante el otoño.
Giménez ha descrito esa posibilidad en sesiones informativas telefónicas con el Dr. Anthony Fauci, jefe del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas y una de las principales voces de la administración sobre el COVID.
“Parte de la información que estamos recibiendo de la Casa Blanca y nuestros expertos médicos es que hay un segundo aumento esperado en el otoño”, dijo Giménez a los periodistas el mes pasado. “Cuanto más bajas sean nuestras cifras en ese momento, menos será esa segunda ola”.
Traducción de Oscar Díaz.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de septiembre de 2020, 2:18 p. m. with the headline "¿Cómo afectará el COVID a Miami-Dade este otoño? Estos son los posibles escenarios."