Sur de la Florida

Revisión identifica contenido objetable en columnas de opinión en suplemento insertado en el Nuevo Herald

Demetrio Pérez, Jr. es editor del semanario LIBRE, en una composición fotográfica con varias portadas de LIBRE.
Demetrio Pérez, Jr. es editor del semanario LIBRE, en una composición fotográfica con varias portadas de LIBRE.

Nota del editor: Parte del lenguaje usado en este artículo, que es una revisión de textos objetables publicados en un suplemento semanal que se distribuía con el Nuevo Herald, incluye un lenguaje de odio y ofensivo.

El columnista escribió una vez que Michelle Obama le recuerda a un “monstruo negro” en el Infierno de Dante. Otras veces, escribió que el islam es la “cochambre musulmana”, que los indígenas estadounidenses son unos “primitivos“ y que África es “el culo el mundo”. En otra ocasión, calificó a George Floyd de “feo” y de “delincuente común”, y que las protestas por su muerte a manos de la Policía fueron una “putería racial”.

En otra ocasión escribió, con toda seriedad aparente, que los manifestantes de Black Lives Matter deberían ser ejecutados sumariamente.

Eso es solo una pequeña muestra de las columnas de Roberto Luque Escalona, un escritor cubano exiliado cuyos artículos de opinión vituperantes y obscenos se han publicado en el suplemento LIBRE, que su editor pagó para distribuir cada viernes con la edición impresa de el Nuevo Herald. Después de cancelar el suplemento la semana pasada, los líderes de la sala de redacción del Herald dijeron que no sabían que la compañía lo estaba distribuyendo como un suplemento publicitario desde enero y la compañía prometió una investigación sobre cómo se pasó eso por alto.

Aunque todavía incompleta, la investigación ha identificado “lapsos significativos” en el manejo del suplemento, según un comunicado publicado el sábado por McClatchy, la compañía matriz del Herald. El Departamento de Publicidad del Herald no realizó “una revisión formal del contenido” de LIBRE y nadie en la sala de redacción fue alertado de ello, expresó el comunicado de McClatchy.

La editora del Herald, editores y personal de noticias de ambos diarios, y la principal ejecutiva de noticias de McClatchy, dicen que se enteraron del acuerdo de inserción de LIBRE después que un reportero vio una queja de un lector en las redes sociales sobre el contenido antisemita en una columna de Luque Escalona, uno de los dos que escribió para la edición semanal del 11 de septiembre. El empleado entonces lo puso en conocimiento de su editor.

En la columna en cuestión, Luque Escalona calificó de “cobardes” a los judíos estadounidenses después que organizaciones judías norteamericanas emitieron un comunicado de apoyo a Black Lives Matter y las protestas por la muerte de Floyd.

“¿Qué clase de gente son estos judíos? Siempre están hablando del Holocausto, pero ¿ya se olvidaron de la Noche de los Cristales Rotos, cuando los matones nazis arrasaron los comercios judíos en toda Alemania? Lo mismo hacen los de BLM y Antifa, solo que los nazis no robaban; solamente destruían”.

Al final de la columna, Luque Escalona escribe, refiriéndose a los judíos norteamericanos: “No me gustan. No me gustan nada”.

Roberto Luque Escalona en la presentación del libro ‘El Profesor y los Hombres de Don Álvaro’ en la Librería Universal en Miami el sábado 21 de Abril de 2012.
Roberto Luque Escalona en la presentación del libro ‘El Profesor y los Hombres de Don Álvaro’ en la Librería Universal en Miami el sábado 21 de Abril de 2012. Alexia Fodere El Nuevo Herald

Como parte de la investigación, el Herald revisó 31 de 32 números de LIBRE distribuidos en el Nuevo Herald (faltaba un número del archivo digital del periódico y no se pudo localizar inmediatamente). LIBRE es publicado desde 1966 por Demetrio Pérez, Jr., un polémico ex político, delincuente convicto y hombre de negocios que se hizo rico con una cadena de escuelas privadas y una red de programas sin fines de lucro financiados por el gobierno en todo el Condado Miami-Dade.

LIBRE, como muchos de los periódicos gratuitos, los llamados periodiquitos dirigidos a los exiliados cubanos, se distribuye en toda La Pequeña Habana y se presenta como una publicación decididamente anticomunista. A diferencia de algunos periódicos de un diseño y producción mediocre, LIBRE tiene una producción atractiva, con portadas bien hechas y con frecuencia bellamente ilustradas, a todo color y un grupo editorial que incluye a algunos escritores expertos y bien informados.

Gran parte de su contenido, que normalmente abarca 40 páginas, es inocuo, como artículos sobre salud y cocina, horóscopos, columnas de consejos, cobertura de ocasiones sociales y eventos en las escuelas Lincoln-Martí, propiedad de Pérez.

En cada número también había una columna de media página del superintendente escolar de Miami-Dade, Alberto Carvalho, con su foto en la parte superior, sobre temas relacionados con la educación pública. El viernes, una portavoz de Carvalho dijo que el distrito escolar le informó a LIBRE que ya no entregaría más los textos de Carvalho después que se dio a conocer la noticia sobre el material racista y antisemita. La jefa de Comunicaciones del distrito escolar, Daisy González-Diego, dijo que LIBRE no pagaba al distrito por el material de Carvalho y el distrito no pagaba la publicación.

La revisión del contenido de LIBRE por parte del Herald encontró abundante material objetable en cada número del suplemento.

La gran parte de ese material fue escrito por Luque Escalona y otro columnista regular, Roberto Cazorla, un escritor cubano exiliado en España. Ambos parecen especializarse en textos cada vez más provocadores y deliberadamente ofensivos, con llamados ocasionales a la violencia. Entre los dos, Luque Escalona y Cazorla escribieron hasta cinco columnas en cada número.

Cazorla, quien en sus columnas rara vez no elogia al gobierno del difunto dictador español Francisco Franco, suele criticar duramente a algunos en particular: “feminazis”, “homosexuales” —a quien a veces etiqueta con la ofensiva vulgaridad de “maricón” o “mariconsón”— y lo que él llama el lobby gay, que sostiene está respaldado por el comunismo internacional.

Cazorla también comparte con Luque Escalona un profundo desdén por lo que el escritor con sede en España llama “la maldita raza china”. En una columna, Cazorla llama a la creación de “la nación denominada China” de los mayores errores de Dios. Por separado, Luque Escalona fantasea que un meteorito acaba con la “miserable población” de Pekín “como el que dicen aniquiló a los dinosaurios”.

La columna del 11 de septiembre no fue la única vez que Luque Escalona escribió en términos cuestionables o mordaces sobre los judíos. En una columna del 31 de julio habló de cómo los judíos estadounidenses y los inmigrantes judíos a menudo abandonan sus apellidos originales y adoptan apellidos americanizados “para ocultar su identidad”, lo que dificulta identificarlos como judíos o distinguirlos de personas que no lo son.

“Bernie Sanders, Mike Blomberg (sic), Mark Cuban, ¿por casualidad parecen judíos?”, escribió.

Luque Escalona ha pedido la muerte del inversionista multimillonario y filántropo George Soros, un sobreviviente del Holocausto que apoya causas liberales.

No es la única vez que Luque Escalona ha pedido la muerte de personas a cuyas posturas políticas se opone en las páginas de LIBRE.

En una columna afirma de plano que hay que matar a los activistas y simpatizantes de Black Lives Matter, aunque “no a todos”.

Luque Escalona y Cazorla tienen amplios antecedentes literarios y periodísticos; sus documentos están en la Cuban Heritage Collection de la Universidad de Miami, indica una búsqueda en el sistema bibliotecario en línea de ese centro de estudios. La directora de la Colección no respondió a un correo electrónico del Herald.

Bien considerado como novelista, Luque Escalona, quien es blanco y tiene unos 80 años, apoyó activamente la revolución cubana y trabajó en la agencia oficial de noticias Prensa Latina antes de volverse contra el gobierno comunista. Después de salir de Cuba en 1992, fue colaborador independiente de el Nuevo Herald, donde escribió artículos de opinión durante unos nueve años y era conocido por su postura de línea dura anticastrista.

Cazorla, quien vive en España desde 1963, fue corresponsal de la agencia de noticias española EFE y poeta que ha publicado varios libros.

En una respuesta por correo electrónico a las preguntas del Herald, Cazorla lo calificó de una publicación “de izquierda” que intentaba censurar a LIBRE, y reafirmó sus comentarios incendiarios.

Dijo que nunca ha atacado a los “homosexuales normales”, solo a los “exhibicionistas”, y defendió una columna criticando a los “cantantes amanerados” y aprobando a los cantantes “viriles”.

“Respecto a China, lo digo y repetiré miles de veces: no debió aparecer en el mapamundi. Tampoco Rusia”.

En una entrevista telefónica, Luque Escalona negó que sus escritos fueran racistas y dijo que no puede ser antisemita porque es “sionista”. Presentó las críticas a sus columnas como “un claro intento contra la libertad de expresión en Estados Unidos”.

Y agregó: “Yo soy sionista. Yo siempre estoy defendiendo a Israel, los que no lo defienden son estos judíos americanos”.

“¿Cómo usted va a estar apoyando a esa organización de saqueadores, de ladrones, de asesinos que además se han declarado marxistas?”, preguntó refiriéndose al movimiento Black Lives Matter y sus partidarios. “El hecho de que usted haya nacido judío no quiere decir que usted sea un judío leal. Están traicionando a Israel y si a eso le llaman antisemita, eso es un disparate”.

Luque Escalona dijo LIBRE le paga por sus columnas y que nadie las edita.

“Ahí nadie cambia ni una coma. Yo mando los artículos por email y van directo para la imprenta”.

Cuando se le contactó para que comentara sobre el tono de las columnas de Luque Escalona y Cazorla, Demetrio Pérez dijo en un correo electrónico que no podía responder en detalle sin más información, y se negó a decir quién es responsable de esos textos en LIBRE.

En una entrevista posterior, se negó a decir si estaba al tanto del lenguaje problemático usado en muchas de las columnas. Pérez añadió que LIBRE no es responsable de las opiniones individuales de sus columnistas, que tienen un derecho a la libertad de expresión garantizado por la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

Un editorial sin firmar publicado el jueves en inglés y español en la página digital de LIBRE compara la política la política del semanario sobre los columnistas con la del Herald en relación con un incidente que involucró un tuit de un columnista deportivo que se consideró racista.

En respuesta a quejas en las redes sociales, Aminda Marqués González, editora y editora ejecutiva del Miami Herald y el Nuevo Herald, condenó el racismo y los tuits: “Aunque los columnistas tienen amplia libertad para expresar sus opiniones, sus comentarios fueron desinformados, insensibles y profundamente preocupantes. Por eso nos disculpamos. Esperamos que nuestros columnistas basen sus opiniones en los hechos. Estamos abordando este asunto internamente”.

El editorial del semanario expresa: “LIBRE es un periódico que ha existido durante más de cinco décadas. Publica artículos y la opinión de columnistas al igual que el Nuevo Herald. Las opiniones y los pensamientos de los columnistas de LIBRE son propias de esas personas, al igual que las de los columnistas de el Nuevo Herald”.

En su respuesta por correo electrónico a las preguntas, Pérez dijo que los ejecutivos de Herald tenían según el contrato el derecho a revisar, rechazar o eliminar cualquier material que quisieran antes de su publicación, pero nunca lo hicieron.

McClatchy informó que su investigación ha identificado numerosas lagunas en los procesos, lo que permitió que este material objetable llegara a los suscriptores de el Nuevo Herald. El nuevo jefe de Publicidad de McClatchy, Tony Berg, dijo que según la revisión de McClatchy, el equipo de publicidad del periódico firmó el contrato con LIBRE y creó una línea directa entre el anunciante y el equipo de impresión/distribución del Herald. El contenido de LIBRE nunca fue sometido al personal de Publicidad y nunca se presentó a la consideracióN de equipo de noticias.

Pérez agregó: “Realmente no veo preguntas concretas, y menos cuando no se nos muestran los célebres resultados de la investigación a LIBRE, lo cual me recuerda las escenas de las censuras, coletillas y aclaraciones propias de los regímenes totalitarios y no de las libertades norteamericanas”.

Cada número de LIBRE está repleto de nostalgia cubana, con recuerdos de la Cuba precastrista y perfiles y obituarios de exiliados prominentes. La mayoría de los números llevan al menos un artículo sobre la vida o los escritos del venerado poeta cubano José Martí, un líder de la lucha independentista contra España. LIBRE también lleva una columna semanal seria sobre temas de alta cultura, informes directos desde Cuba por parte de periodistas independientes con un ángulo crítico sobre el gobierno cubano y cierta cobertura limitada de noticias locales.

Buena parte del resto política al duro, con frecuencia rabiosamente ultraconservadora, que ensalza a los republicanos y al presidente Donald Trump al tiempo que se burlan de los demócratas, a quienes tachan de socialistas, comunistas y cosas peores. Cada número lleva páginas de relatos de las acciones de los veteranos de Bahía de Cochinos y artículos o fragmentos de libros sobre la historia antes de Castro, la revolución y sus secuelas.

Algunos de sus artículos políticos no estarían fuera de lugar en un periódico estadounidense convencional. De hecho, LIBRE publica regularmente columnas de tres escritores conservadores del Washington Post News Service, dos de los cuales —Michael Gerson y George Will — son acerbos críticos de Trump. Esos artículos se publican en inglés en LIBRE. Las columnas de un tercer escritor de Post, Marc Thiessen, quien respalda a Trump, a veces se publican en español.

Muchos de los propios escritores de LIBRE, como Armando Pérez Roura, veterana personalidad de la radio de Miami, repiten con entusiasmo y crítica memes de Internet, teorías conspirativas y desinformación sobre demócratas, políticos liberales, izquierdistas y otras figuras que se percibe tienen simpatías por el régimen comunista de Cuba, o causas izquierdistas y liberales en general. Un columnista, Esteban Fernández, calificó de “senil” al candidato presidencial demócrata Joe Biden y dijo que está controlado por comunistas.

El tono, el contenido y el enfoque de LIBRE no son nada nuevo en el panorama mediático centrado en el exilio en Miami, dijo Lisandro Pérez, sociólogo y antropólogo cubanoamericano de la City University of New York, quien ha investigado a fondo sobre la comunidad cubana de la ciudad.

“De esto se tratan los periodiquitos desde hace decenios”, dijo.

Pérez dijo que los viejos rasgos de la cultura política cubana, como la tendencia a la intransigencia y la intolerancia arraigadas en la herencia española de la isla y las guerras independentistas, se están reafirmando en un clima donde el presidente Trump está “avivando los temores, hablando de ‘nosotros’ y ‘ellos’ “.

“Y muchos de esos ‘otros’ son personas que muchos en la comunidad cubanoamericana y el exilio histórico no toleran: la izquierda, los negros, porque los afroamericanos [creen ellos] están a la izquierda y quieren socialismo”, dijo Lisandro Pérez. “Este país se ha dividido en extremos, y no hace falta un gran esfuerzo para que muchos elementos de la comunidad cubana que se vean marginados por la historia, que son intolerantes o intransigentes, simplemente lleven el último empujón al extremismo. Y eso siempre ha estado ahí”.

Pero la mayoría de los escritores de LIBRE rara vez se desvían hacia la invectiva descaradamente agresiva que caracteriza casi todos los artículos que Luque Escalona y Cazorla escribieron para LIBRE.

Columna tras columna, Luque Escalona parece obsesionado por clasificar y describir los tonos de piel de los negros.

Argumenta que los afroamericanos deberían estar agradecidos por la esclavitud porque los trajo a este país y que “no han contribuido nada a la grandeza americana” y se deberían ir a Ghana si no les gusta aquí.

Mientras tanto, sostiene que son los negros los que son racistas, una etiqueta que aplica a Lebron James, Obama y Muhammad Ali, a quien insiste en referirse como Cassius Clay, el nombre que el famoso boxeador abandonó al convertirse al islam.

“No existe el mundo gente más racista que los negros americanos, que se la pasan acusando de racismo a todo el mundo”, escribió Luque Escalona.

A veces, Cazorla parece competir con Luque Escalona por los comentarios más duros.

Tan ferviente es el desdén de Cazorla por el líder socialista venezolano Nicolás Maduro, quien recientemente fue acusado de delitos de lesa humanidad por investigadores de Naciones Unidas, que fantasea en una columna llena de detalles macabros sobre “devorar” el cerebro de Maduro en forma de frituras después que el Ejército venezolano le vuele la cabeza.

En el primer número de LIBRE incluido con el Nuevo Herald, la frustración de Cazorla con el estancamiento de la situación en Venezuela llega al extremo y ataca al presidente Trump, que de lo contrario es objeto de una devoción sin tapujos en las páginas del semanario, por no invadir el país para deponer a Maduro.

Su epíteto para Trump: “Mariconsón”.

Aclaración: Una cita de Lisandro Pérez en esta información ha sido corregida y debió decir originalmente: “Y muchos de esos ‘otros’ son personas que muchos en la comunidad cubanoamericana y el exilio histórico no toleran: la izquierda, los negros, porque los afroamericanos [creen ellos] están a la izquierda y quieren socialismo”.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de septiembre de 2020, 6:00 a. m. with the headline "Revisión identifica contenido objetable en columnas de opinión en suplemento insertado en el Nuevo Herald."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA