Ni Joe García ni Curbelo apuntan a la inmigración en sus campañas
En la carrera del sur de la Florida por el distrito de mayoría hispana más competitivo en el Congreso, los dos candidatos de Miami reciben más preguntas sobre reformas de inmigración que sobre la política de EEUU hacia Cuba.
“No existe una comunidad en EEUU que se beneficiaría más de una reforma de inmigración integral que el sur de la Florida”, dijo el representante federal Joe García, demócrata.
“No se trata de un simple asunto de inmigración. Es un asunto económico”, dijo Carlos Curbelo, el republicano que se le opone. “En muchos sentidos, se trata también de un asunto de educación”.
En lo que se refiere a la inmigración, el 26 distrito congresual de la Florida es un caso atípico.
A nivel nacional, los demócratas en campañas reñidas están tan preocupados por el rechazo de los votantes de tendencia conservadora por tomar posiciones promigratorias que el presidente Barack Obama accedió recientemente a sus preocupaciones y se echó atrás con respecto a su promesa anterior de tomar medidas ejecutivas antes del 4 de noviembre. La mayoría de los republicanos han tomado posiciones de línea dura con respecto a la inmigración para rechazar cualquier reto potencial en las primarias.
Pero en Miami, hogar de republicanos prorreforma tales como los representantes Mario Diaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen, el llamado por algunas medidas es bipartidista.
Curbelo increpó al Presidente por mostrarse “reacio a invertir capital político para conseguir la reforma de inmigración”.
“Para él es más importante proteger los intereses políticos de demócratas vulnerables como Joe García”, dijo Curbelo. Excepto que García –pocos días después de la decisión de Obama de retirar su plan de inmigración– intervino en una sesión de la Cámara para oponerse a la demora y reprendió a los republicanos por su parte de culpa.
“Estamos profundamente decepcionados”, dijo. “No obstante, debemos sentirnos indignados, indignados de que esta Cámara de Representantes no haya tenido la valentía de llevar a cabo una reforma de inmigración integral”.
Los dos contendientes presidenciales republicanos de la Florida, el ex gobernador Jeb Bush y el senador Marco Rubio, han apoyado planes bipartidistas de reforma de inmigración que incluyen una seguridad mayor de la frontera entre EEUU y México así como un camino a la ciudadanía para los inmigrantes que están en el país ilegalmente.
Los matices políticos de la inmigración son diferentes en la Florida que en el resto del país. El 14 por ciento de los votantes registrados del estado son hispanos, pero a la abrumadora mayoría de los mismos no los afectan muchas de las leyes de inmigración. Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses, mientras que los cubanoamericanos tienen privilegios migratorios especiales.
Pero los no cubanos, en su mayoría sudamericanos, ha aumentado. Y el sur agrícola de Miami-Dade es hogar de inmigrantes de México y América Central.
Alrededor del 59 por ciento de los votantes del distrito 26, el cual va de Westchester hasta Cayo Hueso, son hispanos. Casi la mitad de ellos, nacidos en el extranjero, según el Censo de EEUU.
Solo otro distrito congresual de mayoría hispana en Texas es casi igual de competitivo, dijo David Wasserman, editor por la Cámara de la publicación no afiliada a partido Cook Political Report.
“Es importante recordar que en FL-26 la mayoría latina está muy lejos de ser monolítica”, afirmó Wasserman, quien ha valorado la campaña como impredecible. “Si toda la población del distrito fuera cubanoamericana, este sería un escaño seguro para los republicanos. Pero la creciente sección no cubanoamericana de la población es la razón por la cual Joe García tiene probabilidades de salir reelecto”.
En el papel, la composición demográfica del distrito parece favorecer al demócrata. Obama ganó por 7 puntos porcentuales en el 2012. Los demócratas registrados llevan una leve ventaja a los republicanos, 35 por ciento a 34 por ciento, y el 29 por ciento de los votantes están registrados sin afiliación de partido. Pero en los años de elecciones no presidenciales los republicanos tienden a acudir en mayor cantidad a las urnas.
Esa división partidista pareja y compleja mezcla étnica hace del distrito 26 un laboratorio para que los partidos políticos experimenten sobre qué cantidad de su campaña, poco o mucho, dedicar a la inmigración.
Ni García ni Curbelo, ambos cubanoamericanos, han hecho de la inmigración un tema central en sus campañas. Pero la pregunta sale a relucir inevitablemente.
Eso fue cierto en especial a principios de la campaña, antes de que Curbelo ganara la primaria republicana, cuando una ola de niños centroamericanos no acompañados cruzaron la frontera.
La crisis llevó a Curbelo a presionar para una mayor seguridad en la frontera, mientras que García alegó: “Nosotros no tenemos problemas de seguridad en la frontera”, culpando en su lugar a una “laguna jurídica” en las leyes de inmigración.
Curbelo, quien es miembro de la junta escolar de Miami-Dade, calificó a los niños de “víctimas” pero estuvo a favor de devolver a la mayoría de ellos a sus países si no calificaban para recibir asilo político. García sustenta ahora la misma posición, pero pasó más tiempo durante el verano defendiendo reformas que reunificarían a las familias divididas para evitar futuras olas de cruce de la frontera.
La mayor discusión sobre el asunto no fue sobre política sino sobre retórica. García, comparando gastos excesivos de seguridad en las fronteras al financiamiento gubernamental leninista, comentó sarcásticamente que “el comunismo funciona” — un comentario por el cual fue criticado por muchos. El representante fue uno de los que auspiciaron legislación de reforma con pocas probabilidades de triunfo el año pasado, modelada a partir del exitoso proyecto de ley de Rubio en el Senado, la cual se ha estancado en la Cámara. Desde entonces, García se ha unido a activistas que protestan frente a una institución federal de detención en South Dade y abrió las puertas de su oficina de Washington a niños de Miami para que le contaran historias sobre sus padres deportados o a punto de serlo.
Curbelo se ha ganado la animadversión de algunos en su partido por apoyar también la reforma, así como la Ley Sueño o Ley Dream Act, la cual permitiría a ciertos inmigrantes traídos al país ilegalmente por sus padres quedarse en Estados Unidos.
Pero García sostiene que Curbelo sólo apoya las reformas cuando son populares y no podrá oponerse a los líderes republicanos si estos continúan bloqueándolo.
El llamó la atención sobre el comentario de Curbelo de que estaba “muy satisfecho” con los esfuerzos de la mayoría de la Cámara. Eso fue en febrero, poco después de que el presidente de la Cámara John Boehner propuso principios de política de inmigración que incluían un camino a la ciudadanía. Boehner se echó luego atrás luego que algunos de su cónclave se rebelaron. En agosto, Curbelo dijo que los republicanos de la Cámara deberían demandar a Obama si él tomaba medidas ejecutivas de largo alcance.
“El quiere estar en todas”, dijo García. “El estuvo a favor de una reforma comprehensiva de inmigración hasta que se puso de parte de Boehner. Luego él estuvo a favor de demandar al Presidente. Y luego me atacó a mí cuando el Presidente no llevó a cabo medidas ejecutivas”.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de octubre de 2014, 10:55 p. m. with the headline "Ni Joe García ni Curbelo apuntan a la inmigración en sus campañas."