Cómo una megaiglesia de Miami que apoyó a Trump sufre las consecuencias de un agrio divorcio
El floreciente negocio del pastor miamense Guillermo Maldonado, que le ayuda a pagar lo que los registros judiciales dicen es media docena de propiedades, al menos tres autos y un jet de nueve asientos, depende enteramente de si puede hablar con Dios.
El jefe del Ministerio Internacional El Rey Jesús ha creado una feligresía tan devota en sus 25 años en la iglesia evangélica bilingüe que cuando le dice a su congregación que ”el comunismo es el anticristo” e invita al presidente Donald Trump y a otros políticos republicanos a su púlpito para llegar a miles de los fervientes electores hispanos de Miami, sus partidarios confían en que es un mensaje divino.
“Rezo para que desafíe a los gigantes en el mundo, y desafía a los enemigos en esta nación”, dijo Maldonado el 3 de enero de 2020, mientras bendecía al entonces presidente Trump en un evento de “Evangélicos por Trump”.
Pero a pesar de los triunfos públicos de Maldonado en asuntos de política y la fe, el carismático pastor ha estado trenzado en una batalla privada desde hace seis meses con su esposa y ex pastora principal en la iglesia, Ana Maldonado. Ella dice en los documentos judiciales él abusa de ella emocional y verbalmente, y y que ella tiene razones para creer que se está beneficiando ilegalmente de la megaiglesia. Ahora, después de 32 años de matrimonio, ambos están usando sus púlpitos individuales para predicar su caso al público.
Según los registros judiciales de Miami-Dade revisados por el Miami Herald, los Maldonado han estado batallando desde agosto por una finca de propiedad conjunta de la que Ana Maldonado dice saber poco. En una declaración jurada financiera preliminar, dice que la pareja posee un “posible barco” valorado en una cantidad desconocida. Agrega que cree que puede haber activos en Italia, Honduras y Colombia, pero dice que no sabe el alcance total del patrimonio neto de su esposo ni cuánto dinero ha transferido fuera del país. En la petición inicial de divorcio, sus abogados dijeron que podría haber hasta $120 millones en juego.
Un juez de Miami-Dade que supervisaba el divorcio ordenó sellar la mayor parte de la información financiera de la pareja.
En los documentos judiciales, Ana Maldonado —quien está pidiendo la casa principal, los honorarios de sus abogados y una distribución “equitativa” de sus bienes— afirma que su esposo la presionó para que firmara documentos financieros, le ocultó información, la quitó de los fondos matrimoniales y le impidió hablar con sus dos hijos adultos.
Los abogados de Guillermo Maldonado han negado la mayoría de las acusaciones de Ana Maldonado, como su petición de información sobre las propiedades principales. Los abogados dicen que ya no están a nombre de la pareja, un cambio que Ana Maldonado dice que se vio obligada a hacer bajo coacción. Las propiedades fueron transferidas en enero de 2020 a su hijo Ronald Maldonado, dicen los abogados del marido, quien ahora es el propietario de la casa conyugal y una propiedad en Sunny Isles Beach.
“Ella alega extraña y falsamente en su petición enmendada que está alejada de sus dos hijos y que Ronald ‘no es consciente de que estas transferencias están a su propio nombre”, escribió Kathleen Phang, la abogada de Guillermo Maldonado, en una presentación judicial. Sin embargo, ella y Ronald actualmente viven juntos bajo el mismo techo, por lo que podría simplemente preguntarle a Ronald sobre las transferencias, pero ella no lo hace”.
Predicando su punto de vista
Públicamente, Maldonado optó por usar la fe para convencer a su congregación de su versión de la historia. En una declaración en video en noviembre pasado, publicada en el sitio web de la iglesia, el pastor dijo que esperaba decir algo sobre el divorcio porque estaba orando y esperando que pudieran tener una reconciliación. Luego dijo que cualquier acusación sobre abuso o infidelidad es falsa y se está difundiendo como un intento de arruinar su reputación y su iglesia.
“Si tienen alguna pregunta sobre mí o sobre mi familia en el Ministerio, pregúntenle al Espíritu Santo”, dijo Guillermo Maldonado. “Si están escuchando la voz del Espíritu, el Espíritu sabe lo que hay en mi corazón... Ninguna arma usada contra mí prosperará.”
Los abogados de Guillermo y Ana Maldonado no respondieron a una solicitud de declaraciones. Los intentos de llegar a la pareja para escribir este reportaje fueron infructuosos.
Tan conocido como Guillermo Maldonado se ha convertido en el sur de Florida y en el extranjero, su perfil ha crecido aún más porque no ha eludido la oportunidad de estar en el centro de atención política. La visita de Trump a Miami hace un año fue precedida por la propia visita de Maldonado a la Casa Blanca en 2019. Maldonado, inscrito como elector republicano, ha usado durante años su plataforma para impulsar su política, colmo restar importancia al coronavirus.
Incluso en medio del divorcio, la iglesia fue una escala de campaña del entonces alcalde condal Carlos Giménez, ahora representante federal republicano por Miami, que asistió a un servicio dominical a finales de septiembre, donde expresó a la congregación no confesional que “hay una elección muy importante en nuestro país” y “tengo los mismos principios que ustedes”, pidiéndoles su voto.
Ivanka Trump, la hija del ex presidente quien se rumora que está pensando en postularse a un cargo público en la Florida tras comprar un un terreno de $32 millones en Indian Creek Village, pasó unas horas el 22 de diciembre distribuyendo alimentos a los vecinos de la iglesia como parte de un esfuerzo más amplio para promocionar el programa federal de Farmers to Families Food Box.
Sin embargo, la clave del divorcio es si la megaiglesia de la que Ana Maldonado dice haber sido expulsada está infringiendo lo que se conoce como la “Prohibición de Usufructo”, una regla del IRS que prohíbe a los miembros de la junta, fideicomisarios y otros empleados clave en las organizaciones 501(c)(3) beneficiarse directamente de la organización benéfica.
“Si la iglesia cumple la ley... es exactamente lo que la esposa le pide a este tribunal que decida”, escribió Christina Echeverri, una de las abogadas de Ana Maldonado, en una presentación judicial, agregando que Ana Maldonado “tiene razones para creer que la iglesia” está haciendo mal uso de los fondos.
Un abogado del Ministerio, que es un tercero acusado en el caso porque los abogados de Ana Maldonado afirman que su esposo está “inextricablemente entrelazado” con la iglesia, escribió en documentos judiciales que aunque Guillermo Maldonado es “razonablemente compensado por sus servicios”, el hecho que tienen que cumplir legalmente la regla debería ser suficiente para dejar a la iglesia fuera de la sala del tribunal.
La iglesia expresó en un comunicado a través de sus abogados que el Ministerio Internacional El Rey Jesús tiene controles para asegurarse que sus desembolsos estén en línea con su condición de organización sin fines de lucro, como una auditoría voluntaria de una firma de contabilidad pública independiente a la que se somete anualmente.
“Cualquier acusación de que haya habido a sabiendas transacciones privada para el enriquecimiento son falsas e irresponsables”, dijo el comunicado. “Solo en 2020 entregó más de 21 millones de libras de alimentos, casi 92,000 comidas y más de $780,000 dólares en asistencia financiera directa a más de 64,000 hogares y 53 iglesias y organizaciones”.
Evangelizar a los hispanos de Miami
Mientras tanto, Ana Maldonado, quien se llama a sí misma “profeta”, ha creado su propia iglesia rival, Tabernáculo de su Presencia a las Naciones, y transmite sus servicios en Facebook. Durante la pandemia ha usado salas de conferencias en el DoubleTree by Hilton Convention Center y recientemente se jactó de una congregación que puede llenar un salón para 400 personas. (Algunos asistentes visibles en las grabaciones en línea de servicios no tienen mascarilla puesta).
Andrés Brizuela, gerente de mercadotecnia del Ministerio Internacional El Rey Jesús, dijo que en una declaración jurada Ana Maldonado no ha sido empleada formalmente por la iglesia desde diciembre de 2019. Además, declaró que ella ha intentado “injustamente” acceder a cuentas verificadas en las redes sociales bajo su nombre. Brizuela argumenta que las cuentas pertenecen a la iglesia.
Lo que está en juego puede parecer mucho para Guillermo Maldonado, porque algunos seguidores leales han dicho en las redes sociales que se sienten divididos por el divorcio público de los dos líderes religiosos. Algunos incluso han comentado sobre sus transmisiones en vivo de la iglesia diciendo que están del lado de Ana Maldonado y han optado por seguir su nueva organización. Pero la división apenas ha hecho mella en la asistencia semanal al Ministerio Internacional El Rey Jesús, donde la congregación semanal puede llegar a 20,000 personas, lo que la convierte en una de las megaiglesias hispanas más grandes y de más rápido crecimiento en el país, comparable en tamaño a la Capilla del Calvario en Fort Lauderdale.
Tiene servicios en inglés y español, presencia en internet con una duración de hasta tres horas durante los servicios dominicales. La iglesia tiene más de 280 empleados y 48 contratistas independientes, muestran los registros.
Según la declaración jurada financiera de Ana Maldonado, el matrimonio tiene una casa en el suroeste de Miami-Dade, una propiedad en Sunny Isles Beach y otra en Treasure Cay, en las Bahamas. También tienen una propiedad en Opa-locka y otra en Hialeah. La pareja también tiene un Mercedes de 2020, un Lexus LX y un jet de negocios Falcon 50, que está registrado en Florida bajo el nombre de la iglesia.
Los registros judiciales describen que a iglesia fue fundada por los Maldonado en 1995, cuando celebraron sus primeros servicios en la sala de estar de su casa, con solo una docena de asistentes que conocían. Ahora, El Rey Jesús tiene 300 socios en todo el país y opera al menos dos orfanatos, en Colombia y Honduras.
Ese alcance internacional es la razón por la que Ana Maldonado, a través de sus abogados, acusó a su ex marido el otoño pasado de usar su poderoso púlpito para volver el ministerio en su contra, refiriéndose al divorcio públicamente. En un ejemplo, el 27 de septiembre Guillermo Maldonado dijo a su congregación que había hablado con Dios, quien le había asegurado que estaba de su lado.
“Mi gente, puedo tener su apoyo, puedo tener todo este dinero, puedo tener esta iglesia repleta. Pero si no tengo la presencia [de Dios]... ¿por qué incluso tener una iglesia?”, se preguntó Maldonado. “Y Dios me dijo: ‘El más alto respaldo que te he dado todo este tiempo es mi presencia’ ”.
La misión de la pareja ahora separada de evangelizar a los pobres y necesitados de Miami convirtió su iglesia en un templo del tamaño de un estadio, donde el poder de los testimonios impulsa el deseo de pagar por milagros, desde el alcoholismo y los problemas de inmigración que desaparecen repentinamente hasta los matrimonios rotos que se restauran a través de la intervención divina. A medida que avanza el divorcio, Ana Maldonado continúa desarrollando su nueva iglesia de Miami, empleando tácticas similares a las de Guillermo Maldonado con el fin de cobrar diezmos y recaudar fondos.
En noviembre pasado, Ana Maldonado le dijo a su congregación en una sala de conferencias mal iluminada de hotel que Dios le informó a través de un intermediario que su misión en la vida era llevarle dinero para que las almas humanas entraran en el cielo. “Le dije: ‘Señor, pero ¿de dónde saco ese dinero?’ “ Ana Maldonado le dijo a su público, arrodillada en el suelo alfombrado, mientras una persona interpretaba sus palabra al inglés. “Los diezmos son los impuestos de los cielos... La Biblia me dice que tengo que llevar mi dinero al cielo. Y si Dios me pide que haga algo, lo haré”.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de febrero de 2021, 11:00 a. m. with the headline "Cómo una megaiglesia de Miami que apoyó a Trump sufre las consecuencias de un agrio divorcio."