Muere Alcee Hastings, activista pionero de los derechos civiles, juez y político
Alcee Hastings, abogado defensor de los derechos civiles, primer juez federal afrodescendiente de la Florida y decano de la delegación congresal de la Florida durante una tumultuosa carrera que lo llevó desde los comedores segregados del Sur hasta el Capitolio, ha muerto tras una larga batalla contra el cáncer de páncreas. Tenía 84 años.
Hastings, fiero, elocuente, ingenioso y querido por sus electores, fue reelegido a la Cámara de Representantes de Estados Unidos 15 veces desde que ganó el cargo por primera vez en 1992. Fue una racha de victorias políticas que se produjo tras su destitución y expulsión de la judicatura federal por el Senado estadounidense en un caso de soborno que Hastings había derrotado anteriormente en un tribunal penal.
Hastings representó por primera vez al norte de los condados de Miami-Dade y Broward en el Distrito 23, y, desde que se rehicieron los límites del Congreso en 2012, ha representado al Distrito 20, centrado en el condado de Palm Beach. A pesar de algunas controversias éticas a lo largo del camino, a su muerte se clasificó como el miembro del Congreso con más tiempo de servicio en la Florida y siguió siendo un constante defensor de las causas del Partido Demócrata.
“He estado convencido de que esta es una batalla que vale la pena librar, y mi vida se define por librar batallas que valen la pena”, dijo Hastings cuando le diagnosticaron cáncer en enero de 2019. Su colega y amiga de toda la vida, la representante estadounidense Frederica Wilson, demócrata de Miami, confirmó su muerte el martes por la mañana.
Como congresista, Hastings fue un feroz crítico del presidente Donald Trump y votó dos veces para destituirlo. Pero a pesar de su antigüedad y sus agudas habilidades de litigio, nunca estuvo en el centro de atención haciendo preguntas. Eso se debió a su propio pasado, dijo.
“No hay manera en el mundo de que yo preste servicio en un panel de destitución”, dijo. “Todo lo que se hablaría sería de cómo me impugnaron”.
Trabajó durante su enfermedad
Hasting se esforzó por seguir trabajando a pesar de su enfermedad. Pero a principios de enero, se perdió la votación nominal del 3 de enero para reelegir a Nancy Pelosi como presidenta de la Cámara Baja y las votaciones sobre las impugnaciones republicanas a la elección del presidente Joe Biden. En un comunicado, dijo que por consejo de los médicos se quedaría en Florida, pero tuiteó su apoyo a Biden antes de que los manifestantes pro-Trump invadieran el Capitolio el 6 de enero.
Desde entonces, el 8 de enero, Hastings presentó la “Build America Act of 2021”, que añadiría $10,000 millones anuales a los programas federales de subvenciones para infraestructuras. El proyecto de ley ampliaría la financiación de carreteras, puentes y transporte público “para que podamos empezar a hacer las inversiones en infraestructura que nuestro país necesita tan desesperadamente”, dijo Hastings.
Nacido en Altamonte Springs, Hastings fue el hijo único de una empleada doméstica y un mayordomo.
Como activista, fue encarcelado en una docena de plantones y manifestaciones por los derechos civiles en las décadas de 1950 y 1960. Sin embargo, fue expulsado de la facultad de Derecho de la Howard University por falta de “seriedad de propósito” antes de obtener su título en la Florida A&M University.
Como joven abogado en Fort Lauderdale, él y su socio W. George Allen, a menudo en alianza con la NAACP, presentaron demandas contra restaurantes, hoteles y entidades gubernamentales como el Distrito Escolar del Condado de Broward para forzar la desegregación.
En 1966, después de que estallaran los disturbios civiles en Pompano Beach, Hastings fue muy citado por su explicación de por qué los disturbios raciales arrasaban el país.
“Porque no importa lo que te digan, no todo está bien en la ciudad de color”, dijo hace 55 años. “Cuando hay gente que vive en la miseria y una desesperación inquieta, con viviendas precarias, empleos poco calificados y miserables y escuelas de calidad inferior, se da exactamente la misma situación que tienen en Watts”.
En 1970, Hastings se convirtió en el primer floridano afrodescendiente en postularse para el Senado de Estados Unidos. Sabía que era una apuesta arriesgada.
“Esto ayudará a los afroamericanos a superar su complejo de inferioridad”, dijo. “Creo que demostraré, tanto a los afrodescendientes como a los blancos, que un candidato afroamericano puede preocuparse tan seriamente por los impuestos, por salvar nuestro medio ambiente, por proporcionar un transporte rápido y por programas útiles para nuestros ancianos como cualquier candidato blanco”.
Perdió –de hecho, perdió las ocho primeras contiendas electorales en las que se postuló–, pero dio a los afroamericanos una base política sobre la que construir. También elevó su perfil entre los líderes políticos estatales y nacionales del Partido Demócrata.
“Hemos establecido la credibilidad en esta contienda”, dijo. “Demostramos que un afroamericano puede postularse para un cargo estatal. Un afroamericano con dinero puede ganar”.
En 1977, el gobernador Reubin Askew designó a Hastings juez del Tribunal de Circuito del Condado de Broward, lo que supuso el inicio de una meteórica carrera judicial. Dos años más tarde, en 1979, el presidente Jimmy Carter designó a Hastings para el Tribunal de Distrito Federal, convirtiéndolo en el primer juez federal afroamericano de la Florida. Para su ceremonia de investidura, eligió la Dillard High de Fort Lauderdale, una escuela a la que ayudó a desegregar.
Como juez, el sabio Hastings hizo gala de su fuerza para proteger a los pobres y a los privados de derechos. Desafió las políticas de Ronald Reagan, calificando al presidente de “tonto” y “dodo”, y bloqueó una orden del Immigration and Naturalization Service para deportar a haitianos.
Batallas legales
Pero poco después de su nombramiento pionero, él mismo tuvo problemas con la ley.
En 1981, Hastings fue acusado de conspiración y obstrucción a la justicia por solicitar un soborno de $150,000 a cambio de reducir las sentencias de los hermanos Romano, relacionados con la mafia, que habían sido condenados en el tribunal de Hastings por malversar $1.2 millones de un fondo de pensiones del Teamsters.
William Borders, un abogado afincado en Washington D.C. que fue acusado junto a Hastings, fue condenado en 1982 en una operación encubierta del FBI. Hastings fue absuelto en un tribunal penal en 1983. Patricia Williams, quien más tarde se convertiría en su jefa de personal y esposa, trabajó como su co-asesora durante el juicio.
A pesar de la absolución penal, en 1988 la Cámara de Representantes votó por 413 votos a favor y 3 en contra para aprobar 17 artículos de impugnación contra Hastings –que incluían perjurio, manipulación de pruebas y conspiración para aceptar sobornos–, el mayor número de artículos presentados contra cualquier persona hasta ese momento.
El Senado de Estados Unidos lo condenó por ocho cargos y ordenó la destitución de Hastings. El Departamento de Justicia dijo que Hastings era el primer juez federal en activo acusado de un delito y el primero en ser destituido desde 1936.
Hastings fue destituido en 1989, ocho años después de ser acusado.
“Lo he dicho antes para consumo público”, dijo Hastings. “En el tiempo que han dedicado a investigarme, podrían haber investigado a Atila el Huno, Gengis Kan y Hitler. Me parece incomprensible que este asunto haya tardado tanto”.
Entonces, de pie en las escalinatas del Capitolio, el impertérrito Hastings anunció que se postularía para gobernador de la Florida. En su lugar, se postuló para secretario del estado, y perdió.
Pero el carismático Hastings no tardó en recuperarse y reinventarse.
En 1992, ganó un escaño en Washington, D.C., para representar al recién creado Distrito 23. Se incorporó a la Cámara Baja de Estados Unidos que lo había impugnado y aparentemente había marcado el fin de su carrera tres años antes. Desde entonces, ha permanecido allí.
Incluso mientras ganaba influencia política, las cuestiones éticas se arremolinaban en torno a Hasting y su círculo íntimo.
Williams, su abogada durante el juicio, y que más tarde se convertiría en su novia y esposa, tenía problemas con el Colegio de Abogados de la Florida. Hastings la representó en su lucha contra las acusaciones de cobro de honorarios excesivos y de uso indebido del fondo fiduciario de un cliente. El Tribunal Supremo de la Florida la inhabilitó. Hastings le dio inmediatamente un nuevo empleo, desingnándola miembro de su personal en el Congreso en 1993.
Su relación quedó bajo escrutinio en noviembre de 2019, cuando el Comité de Ética de la Cámara Baja declaró que estaba investigando a Hastings de nuevo. Las reglas de la Cámara de Representantes prohíben a los miembros tener relaciones románticas con ayudantes o personal, aunque se les permite emplear a un cónyuge. Una vez que el comité descubrió que Hastings y Williams se habían casado nueve meses antes, la investigación terminó.
“Durante su revisión, el Comité se dio cuenta de que el Representante Hastings ha estado casado con la persona empleada en su oficina del Congreso desde enero de 2019”, declaró el comité. “En consecuencia, el Representante Hastings no está en violación de la Regla XXIII de la Cámara, cláusula 18(a), ya que sus términos no se aplican a las relaciones entre dos personas que están casadas entre sí, ni está en violación de la Regla de Regalos de la Cámara, que permite a los Miembros aceptar regalos de familiares”.
La comisión dijo que también revisó la conducta de Hastings y el cumplimiento de las normas de nepotismo antes de su matrimonio con Williams y decidió no imponer ninguna sanción. La hija de Williams y la esposa de su ex asesor legislativo –marido y mujer fueron condenados por lavado de dinero– también trabajaron en la oficina de Hastings.
Hastings defendió su contratación de Williams, de quien dijo que era especialmente valiosa como subdirectora del distrito dada su experiencia en la ley de inmigración.
“Ella ha trabajado conmigo desde el primer día”, dijo Hastings a los medios. “Una cosa sería si ella no trabajara. Pero hoy está trabajando y ha seguido trabajando. No hay ninguna prohibición en absoluto. Se vea como se vea, ha sido así durante 25 años”.
Hastings se había enfrentado a la controversia en torno a la interacción con otro miembro del personal, pero nunca se determinó que hubiera violado las normas de ética de la Cámara Baja.
El Departamento del Tesoro pagó $220,000 para resolver una demanda por acoso sexual contra Hastings en 2017, según la publicación Roll Call. Hastings no solo negó cualquier comportamiento inapropiado, sino que dijo que ni siquiera estaba al tanto del pago del acuerdo.
“Estoy indignado de que cualquier dólar de los contribuyentes haya sido pagado innecesariamente a la señora Packer”, dijo Hastings sobre la queja de Winsome Packer, de 53 años, quien lo acusó de hacer comentarios sexuales groseros, tocarla inapropiadamente y perseguirla para tener relaciones sexuales. Packer era empleada de la Comisión de Helsinki, de la que Hastings era presidente en la Cámara Baja. Un juez federal y el Comité de Ética de la Cámara de Representantes no encontraron evidencia que respaldara sus afirmaciones, pero de todos modos se le pagó el acuerdo.
Ninguno de los escándalos hizo mella en la popularidad de Hastings entre los votantes. Ha ganado la reelección cada dos años desde 1992 por amplios márgenes; cinco veces se presentó sin oposición.
A pesar de su antigüedad, Hastings no preside ninguna comisión del Congreso, pero es un poderoso miembro de la Comisión de Reglamento de la Cámara Baja.
Hastings también influyó en el establecimiento de las reglas para la primera investigación de destitución de Trump.
“Este hombre ha degradado y corrompido la presidencia”, dijo Hastings.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de abril de 2021, 11:39 a. m. with the headline "Muere Alcee Hastings, activista pionero de los derechos civiles, juez y político."