Los institutos FastTrain de Florida estafaron a los contribuyentes
Durante su auge, la universidad con sede en Miami, FastTrain College había crecido hasta llegar a comprender siete campuses en Florida. Estaba fuertemente vinculada a un congresista de los Estados Unidos en ejercicio. Producía millones de dólares.
Los anuncios publicitarios de radio y televisión para FastTrain promovían las carreras en el campo médico y de computación que llevarían a una mejor vida.
“Móntate en el Fast Train [‘Tren Rápido’]” decía la canción promocional de la compañía.
Y, de acuerdo a una acusación federal emitida el jueves, todo fue una conspiración criminal. Según la fiscalía, la especialidad de FastTrain era estafar al gobierno – al tiempo que dirigían a los estudiantes para que mintieran en los formularios de ayuda financiera federal.
Mientras duró, FastTrain le dio una buena vida a la familia Amor de Coral Gables. Publicaciones en las redes sociales muestran a la familia tomando múltiples vacaciones: haciendo deslizamiento en cuerda (ziplining) en Puerto Vallarta, pescando en las Bahamas y relajándose en la piscina en St. Croix.
El presidente de la universidad, Alejandro Amor, de Coral Gables, está entre aquellos que enfrentan cargos criminales por conspiración y robo de dinero gubernamental. También se encuentra acusado Michael Grubbs, el antiguo director de admisiones, Anthony Mincey, un ex asistente del director de admisiones y José González, un ex representante de admisiones en varios campuses, incluido el de Fort Lauderdale.
El meollo del fraude, de acuerdo a la acusación: FastTrain violó regulaciones federales que exigen que los estudiantes tengan ya sea un diploma de secundaria o un GED (un certificado general de desarrollo educativo), antes de poder inscribirse. La acusación enumera varias presuntas instancias en las que los funcionarios de FastTrain violaron esa regla. Se engañó a los estudiantes al decirles que no necesitaban un diploma o que podíaN obtenerlo mientras iban a clases en la universidad.
En un caso, en el campus de Fort Lauderdale, se acusa a FastTrain de decirle a una posible estudiante que ella podía obtener su diploma de secundaria con sólo tomar un examen provisto por la universidad. Luego de terminar el examen, FastTrain le dio a la estudiante “un diploma ficticio y fraudulento de la Academia Cristiana Cornerstone”, cita la acusación.
En total, dicen los fiscales, FastTrain admitió a aproximadamente 1,300 estudiantes que no tenían diplomas de secundaria – cometiendo fraude para que el gobierno pensara que los estudiantes eran elegibles para recibir ayuda financiera.
En retribución, FastTrain recibió $6,560,000 en becas Pell y en préstamos para esos estudiantes.
En Washington y en Tallahassee, la supervisión de las universidades con fines de lucro es débil. Varias otras escuelas han sido señaladas de prácticas fraudulentas o deshonestas y es poco común que algún funcionario de las escuelas sea acusado criminalmente.
Florida es el centro de un crecimiento en universidades con fines de lucro. Casi uno de cada cinco estudiantes de la Florida asiste a una de estas universidades.
FastTrain donaba significativamente a representantes políticos, lo cual es típico de este tipo de universidad. Amor, el director ejecutivo, escribió cheques para el Partido Republicano de Florida, para la campaña del partido independiente de Charlie Crist, para el senado de los Estados Unidos, y para los Demócratas del congreso del sur de la Florida, Debbie Wasserman Schultz y Alcee Hastings.
Hastings en particular, tenía vínculos cercanos a FastTrain. Además de recibir al menos $6,500 en donaciones de parte de Amor, Hastings dio el discurso de graduación de la universidad y la institución estableció una “beca de liderazgo” en nombre de Hastings.
La oficina de Hastings no devolvió inmediatamente una llamada hecha el jueves. El nombre del congresista no aparece en la acusación emitida el jueves.
El imperio de FastTrain cayó bajo un manto oscuro luego de que el FBI hiciera redadas en varios campuses en 2012. Consecuentemente, los campuses fueron cerrados.
Además de los nuevos cargos criminales, Amor y FastTrain también son el centro de una demanda federal introducida por un ex empleado de admisiones en el campus de Flagler, que operaba en el 5555 del Oeste de la calle Flagler en Miami. Esa demanda alega que FastTrain cometió un fraude tributario masivo y que el modelo de negocios de la institución es “inscribir a cuantos estudiantes sea posible para convertirse en la parte beneficiaria de más fondos federales”.
“Para lograr ese propósito”, continúa la demanda, “los representantes de admisiones van hasta vecindades de pocos recursos y le dicen a la gente que si se montan con ellos en el auto, recibirán una educación de calidad y oportunidades de trabajo. Los representantes de admisiones llevan carros llenos de candidatos a estudiantes hasta el campus de FastTrain para que llenen los documentos de inscripción y ayuda financiera. Muchos de estos estudiantes no saben leer o hablar inglés, no pueden escribir su propio nombre, no tienen diplomas de secundaria o equivalencias y no tienen documentos de identificación”.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de octubre de 2014, 7:45 p. m. with the headline "Los institutos FastTrain de Florida estafaron a los contribuyentes."