Surge dudas sobre la aplicación de la ley a manifestantes en el Palmetto
Un día después que estallaran protestas en todo Miami-Dade, que bloquearon vías principales desde Homestead hasta La Pequeña Habana, y dejaron atascados a miles de conductores durante horas, la oficina del gobernador y la Patrulla de Carreteras de la Florida están calificando de ilegales algunas de las acciones.
Sin embargo, ni una sola persona fue multada y no hubo arrestos.
En un caso, la Patrulla de Carreteras de la Florida permitió que cerca de mil manifestantes bloquearan la concurrida autopista Palmetto en ambas direcciones durante unas nueve horas. La Policía de Miami también cerró una sección de ;a Calle Ocho para dar cabida a los manifestantes.
“La Patrulla de Carreteras de la Florida apoya las manifestaciones pacíficas; sin embargo, cuando los manifestantes bloquean las autopistas, no solo están infringiendo la ley, sino que ponen en peligro la vida de los manifestantes y del público en general”, afirmó el director de la FHP, Gene Spaulding, en un comunicado emitido el martes por la noche. “Por favor, respeten a las comunidades”.
Tanyn Fenske, portavoz del gobernador Ron DeSantis, también reconoció en un correo electrónico el miércoles que los manifestantes estaban “infringiendo la ley” al bloquear la autopista.
Las acciones de las fuerzas del orden, al menos en las autopistas, y la respuesta del gobernador parecieron contrastar con varias de las protestas del movimiento Black Lives Matter del verano pasado, cuando las fuerzas del orden obligaron a los manifestantes a salir de las autopistas y no dudaron en usar gas pimienta.
La disparidad entre las protestas del martes en Miami y algunas de las protestas del verano pasado, y la moderación de las fuerzas del orden al citar a los manifestantes a pesar de una nueva ley, fueron señaladas por los demócratas y al menos un abogado defensor. Sin embargo, en su mayor parte, los críticos celebraron que la policía se abstuviera de aplicar la nueva ley del gobernador.
En abril, por ejemplo, DeSantis dijo que habría “penas rápidas” para los manifestantes que cerraran el tráfico bajo una nueva ley que promulgó en abril que aumentó las sanciones penales para los delitos cometidos durante las protestas que se vuelvan violentas o desordenadas.
“Usted conduce a casa desde el trabajo y de repente hay un montón de personas que cierra una autopista; nos aseguraremos de que eso no ocurra en la Florida. Si empiezan a hacer eso, debe haber sanciones rápidas. Eso es algo que simplemente no puede suceder”, dijo DeSantis en abril, cuando firmó la ley.
La ley, priorizada por el gobernador a raíz de las protestas de Black Lives Matter, hace ilegal que cualquier persona “obstruya voluntariamente el uso libre, conveniente y normal de una calle, carretera o vía pública”. Por ejemplo, es ilegal pararse o permanecer en una calle, autopista o carretera y todo aquel que lo haga está sujeto a una multa de $15.
Parte de la razón por la cual no hubo arrestos o citaciones fue porque cualquier confrontación entre cubanoamericanos y las fuerzas del orden en Estados Unidos es exactamente lo que el régimen cubano quiere que ocurra, dijo Joe Sánchez, un portavoz de la FHP, en la radio en español.
En Tampa, dos hombres fueron arrestados el martes durante las protestas contra el gobierno cubano y estarán detenidos sin fianza hasta que comparezcan ante un tribunal, según una disposición de la ley “antidisturbios” de la Florida. Los hombres enfrentan a cargos de agresión contra un agente de la ley, resistencia a las fuerzas del orden y participación en una reunión ilegal que bloqueó calles o aceras, según los registros de los que informó primero el Tampa Bay Times.
Abogado ve ‘aplicación selectiva’
David Winker, abogado defensor que ha representado a varios manifestantes de Black Lives Matter, dijo que aplaude la discreción ejercida por las fuerzas del orden el martes para no penalizar a los manifestantes, pero señaló la ironía sobre cómo es “exactamente” lo que el gobernador dijo que no quería que sucediera cuando firmó la llamada ley antidisturbios.
“Este es el problema cuando se hacen declaraciones de este tipo, hay que tenerlas claras”, dijo Winker en una entrevista.
Christina Pushaw, una portavoz del gobernador, lo defendió sobre el tema, y publicó en Twitter que “la izquierda y los medios corporativos alineados” estaban “FURIOSOS” de que el gobernador de la Florida no condujera personalmente 500 millas por el estado para arrestar a la gente por protestar [no por disturbios] contra el régimen comunista de Cuba”.
Sin embargo, algunos demócratas expresaron en público lo contrario.
“Estoy contento de ver que nuestra agencia del orden local se ha controlado y no ha hecho cumplir a disposición de no bloquear el tráfico de la recién promulgada ley”, publicó el miércoles en Facebook el representante estatal Christopher Benjamin, demócrata de Miami Gardens.
“La lucha contra la opresión y la injusticia exige acción. Es bueno ver que nuestras fuerzas del orden locales lo entienden y han actuado en consecuencia”.
El senador Shevrin Jones, demócrata por West Park, dijo que la comunidad cubana tiene derecho a protestar y pidió que se derogue el Proyecto de Ley 1 de la Cámara de Representantes, diciendo que el hecho de que la ley no se aplique le dice que estaba “orientada a la gente que se parece a mí”.
Los demócratas del Senado enviaron el martes una carta a la procuradora general Ashley Moody pidiendo una opinión legal formal sobre la ley, señalando que una parte de la ley “draconiana y antidemocrática” no se ha aplicado a los que protestan en Miami.
“Creemos que es fundamental que todos los floridanos sean tratados con igualdad, y ya que hemos visto protestas pacíficas en varios municipios, es fundamental que los funcionarios electos y los floridanos por igual tengan claridad, desde su punto de vista como el principal funcionario legal de la Florida, en lo que respecta al nuevo estatuto”, escribieron los demócratas del Senado en la carta.
La ley enfrenta desafíos legales. Una demanda presentada en mayo en un tribunal federal por una coalición de grupos que incluye la ACLU de la Florida, está en curso. Los demandantes han pedido a un juez federal que bloquee partes de la ley, la cual, argumentan, está creada para “enfriar” el derecho de los floridanos a la expresión y las reuniones pacíficas.
Mientras la ley siga en vigor, Winker dijo que espera que las fuerzas del orden apliquen la “misma energía” vista el martes cuando respondan a otros manifestantes que bloqueen las carreteras en el futuro para expresar su opinión sobre otros temas.
“Sinceramente, como abogado, la próxima vez que detengan a mis clientes se lo echaré en cara al tribunal. Es decir, esto sería la definición de aplicación selectiva de la ley”, dijo Winker. “La próxima vez que haya un incidente de brutalidad policial y ocurra esto y arresten a todo el mundo ... el abogado defensor va a estar en el tribunal argumentando: ¿por qué esto es diferente?”
Comparación con las protestas por la justicia racial de 2020
Las protestas del martes en el Palmetto fueron muy diferentes de las protestas de Black Lives Matter, en las que hubo grupos que tomaron la I-95.
Por ejemplo, el 12 de junio de 2020, los manifestantes subieron a la rampa de la I-95 en el downtown de Miami y se encontraron con una fila de agentes de la FHP con escudos y porras. Los manifestantes, que denunciaban la brutalidad policial tras la muerte de George Floyd, increparon a los policías pero no hubo enfrentamientos físicos.
Pero, a diferencia de la multitud en el Palmetto, no se les permitió permanecer en el lugar varias horas. En cambio, en menos de una hora, la FHP ordenó que la multitud se dispersara y saliera de la I-95. La multitud volvió a marchar por una rampa hacia el downtown, un enfrentamiento tenso que terminó siendo estropeado solo por un comandante de la FHP gritó a los miembros de los medios de comunicación, amenazando con arrestar a los periodistas por “incitación”.
Las protestas a lo largo de las autopistas el martes fueron supervisadas por la FHP con el apoyo de la Policía de Miami-Dade.
Los manifestantes bloquearon el en ambas direcciones a la altura de Coral Way durante ocho horas. En un momento dado se pidieron refuerzos, y el grupo se dispersó a eso de las 10 p.m.
Sánchez dijo que lo llamaron para calmar las cosas anoche, pero la dificultad fue que no había líderes con quienes negociar en un grupo de unos mil manifestantes.
Admitió que la FHP se vio sorprendida por la envergadura de la protesta.
Otro grupo también comenzó a bloquear el Turnpike en el sur de Dade a la altura de 312 Street, aunque esa manifestación no duró mucho. Y varios cientos de manifestantes bloquearon el Palmetto a la altura de 103 Street en las afueras de Hialeah durante un par de horas. Finalmente, ese grupo también se dispersó.
La Policía de Miami-Dade centró sus recursos en unas 300 personas que se congregaron alrededor del Tamiami Park, con tanto espacio en el parque, que la policía lo abrió para estacionar y los manifestantes tuvieron suficiente espacio en los campos para evitar bloquear las vías.
Cientos de personas también se congregaron cerca del restaurante Versailles, en la Calle Ocho y la 37 Avenue, pasadas las 10 p.m. del martes. Cuando los manifestantes inundaron la zona, la Policía de Miami bloqueó al tráfico.
Incluso se vio a la policía tomando café con algunos de los manifestantes.
David Ovalle, reportero del Miami Herald, contribuyó a este artículo.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de julio de 2021, 5:03 p. m. with the headline "Surge dudas sobre la aplicación de la ley a manifestantes en el Palmetto."