Polémica en torno al museo de la Brigada 2506
Durante casi 30 años, el dúplex renovado de La Pequeña Habana cerca de la Calle Ocho ha sido hogar de artefactos e imágenes de la fallida invasión de 1961 integrada por exilados cubanos y respaldada por la CIA para derrocar al regimen comunista de Fidel Castro. El lugar ha sido visitado por políticos de muchos países, estrellas de cine y estudiantes graduados y en su local se honra la memoria de las docenas de hombres que murieron en la invasión de Bahía de Cochinos.
Sin embargo, hay una pregunta: ¿debería el Museo y Biblioteca de la Brigada 2506 convertirse en un pedazo de historia?
Se trata de una interrogante difícil que en la actualidad está en manos de la Junta de Preservación Histórica de Miami, un dilema que se ha venido a complicar más debido a una disputa interna entre los veteranos sobrevivientes por la probable mudada del museo a un nuevo local en Hialeah Gardens.
“Definitivamente vamos a mudar el museo a un nuevo sitio”, dijo Félix Rodríguez Mendigutía, presidente de la Asociación de Veteranos de Bahía de Cochinos, Brigada 2506. “Bajo estas circunstancias, eso no nos ayuda para que se declare monumento”.
“El museo no va a ninguna parte”, dijo Frank de Varona, el veterano que presentó la solicitud a la junta para la histórica designación.
La Asociación de Veteranos de Bahía de Cochinos, Brigada 2506 inauguró el museo y la biblioteca hace 28 años dentro de un edificio dúplex construído en los años 40 y localizado en el 1821 SW 9 Street, que entonces fue descrito en un reportaje del Herald como un inmueble “en muy mal estado”. Poco después el edificio fue remozado y se llenó de un sinfín de artículos y cosas como botas de combate, mapas, banderas, chaquetas y armas, además de fotografías en blanco y negro de la invasión de la Brigada 2506, que fue entrenada por la CIA y desembarcó en Playa Girón, en el centro de la isla, el 17 de abril de 1961.
La invasión fracasó por la falta de apoyo aéreo por parte del gobierno de Estados Unidos. Más de 100 brigadistas murieron y cientos más fueron hechos prisioneros, dejando detrás un legado orgulloso y trágico para la comunidad de exilados cubanos de Miami, adonde muchos regresaron.
Sin embargo, décadas después de haber inaugurado el museo, los veteranos sobrevivientes envejecen y Rodríguez insiste en decir que la asociación está dando un paso inteligente al mudarse a Hialeah Gardens. Allí, en un complejo municipal, tanto los fondos como las actividades del museo se preservarán a medida que los miembros se ponen viejos y mueren.
La instalación de La Pequeña Habana, dijo Rodríguez, seguirá funcionando como la oficina principal de la asociación y espacio para reuniones. Sin embargo, Rodríguez dijo que la junta de directores considera la propiedad como algo de gran valor, y su designación histórica no haría más que terminar en el burocratismo. Ello podría ser un problema, dijo, sobre todo si alguna vez se piensa en vender el inmueble.
Por otra parte, Rodríguez dijo que la junta de directores no tenía la menor idea de que la ciudad estaba considerando la designación hasta que hace varios días el Herald reportó la noticia. Esteban Bovo Sr., secretario de la junta, dijo que la propuesta se hizo luego de una candente elección interna en que dos grupos están divididos a favor y en contra de la mudada.
El grupo que apoya la mudada fue el que ganó.
“Se adelantó y presentó la solicitud sin consultar con nosotros”, dijo Bovo, quien también es el curador de la institución, al hablar de De Varona. “No creo que sepa lo que está haciendo porque va en detrimento”.
De Varona dijo que la mudada pendiente a Hialeah Gardens no tiene nada que ver con buscar la designación histórica, si bien pide que todos los artefactos en el lugar de La Pequeña Habana deberían quedarse allí. De Varona dijo que su petición se hizo estrictamente sobre la importancia de la instalación y el potencial para asegurar donaciones que ayuden a mantener el museo.
“Toda el área es un sitio histórico cultural para la comunidad hispana”, dijo. “Cuando se logra una designación semejante se puede pedir donaciones, y eso es algo que nos ayudará a mantener vivo el museo cuando todos hayamos muerto”.
Los planificadores de la ciudad, por su parte, dijeron que desconocían las preocupaciones sobre sus esfuerzos hasta el pasado fin de semana, y fue entonces que decidieron posponer cualquier decisión hasta el martes para de este modo poder escuchar cualquier argumento y a la vez darle tiempo a los dos grupos para solucionar sus diferencias.
“Nos pareció que el señor De Varona hablaba a nombre de la asociación”, dijo Francisco García, director de planificación.
Si la solicitud debe o no retirarse, entonces por el momento no se hablaría más del tema. De lo contrario, Megan Schmitt, funcionaria de la junta de preservación, recomendó que la junta le permita investigar más a fondo los méritos de la petición para la designación histórica en lo que respecta la importancia cultural y política del museo.
“Es evidente que no se trata del edificio en sí, de la estructura donde está el museo”, dijo García. “Es más bien el museo”.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de octubre de 2014, 8:07 a. m. with the headline "Polémica en torno al museo de la Brigada 2506."