Sur de la Florida

Peleas de delfines, comida podrida. Una veterinaria y un nuevo informe detallan los problemas del Seaquarium

Una veterinaria veterana del Miami Seaquarium —que ha sufrido varias muertes de delfines y mamíferos marinos en los últimos años— dijo que había advertido a la administración sobre la mala calidad del agua, la mala alimentación y una serie de otros problemas que temía que estuvieran enfermando a algunos mamíferos marinos.

Magdalena Rodríguez, quien fue veterinaria del Seaquarium desde 1997, dijo que fue despedida en junio, una decisión que cree que se basó en las preocupaciones que planteó durante varios años y que coincidió con una nueva y crítica inspección federal de la icónica pero envejecida atracción turística de Virginia Key, que ha sido durante mucho tiempo el blanco de los activistas de los animales.

En una entrevista exclusiva con el Miami Herald, Rodríguez resumió una lista de preocupaciones: la escasez de personal dejó a los delfines, manatíes e incluso a la atracción estrella del parque, la orca Lolita, con un cuidado inadecuado. Las bombas rotas y el mal funcionamiento de los filtros atascaban el agua con tantas algas que a veces no era posible ver el fondo del tanque de la orca. Los registros sobre la calidad del agua eran imprecisos y los administradores no daban seguimiento a dónde se colocaban los animales en las distintas piscinas del parque, algo fundamental para mantener la seguridad de los animales en cautividad. Algunos delfines, dijo, fueron colocados con animales incompatibles, lo que dio lugar a violentas peleas.

“Si uno se paseaba y observaba a esos delfines, no solo se estaban rascando. Se estaban embistiendo unos a otros”, dijo Rodríguez. Ambos comportamientos –”rascarse” con los dientes y embestir– se consideran signos reveladores de agresividad entre los delfines en cautividad y ella cree que pueden haber empeorado porque los animales estaban enfermos y no eran tratados con prontitud.

Un número inusualmente alto de delfines murió en el Miami Seaquarium de marzo de 2019 a abril de 2020.
Un número inusualmente alto de delfines murió en el Miami Seaquarium de marzo de 2019 a abril de 2020. Emily Michot emichot@miamiherald.com

Muchas de sus preocupaciones se reflejaron en la más reciente inspección anual de las instalaciones realizada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que supervisa los zoológicos y parques con animales marinos. El informe, inusualmente extenso, de 17 páginas, publicado esta semana en el sitio web de la agencia, incluye docenas de ejemplos de “hechos especialmente preocupantes” y problemas “críticos” de infraestructura y salud. Entre ellos: recortes en la cantidad de comida para los mamíferos marinos de la atracción y, en un momento dado, la dieta incluyó pescado en descomposición.

Rodríguez dijo que los problemas empeoraron en 2015 y 2016, cuando varios entrenadores experimentados se fueron después que el Seaquarium fuera adquirido por Palace Entertainment, una unidad de Parques Reunidos con sede en Madrid, en 2014.

La administración del Seaquarium no respondió a las preguntas sobre el reporte. Bill Lentz, gerente general del Seaquarium, dijo en un comunicado enviado por correo electrónico el jueves que el Seaquarium está trabajando con el USDA en la integración e implementación de mejoras, pero no proporcionó ningún detalle.

La atracción marina, que abrió sus puertas por primera vez en 1954, se encontró bajo los reflectores a principios de este mes por una atípica cadena de muertes entre marzo de 2019 y abril de 2020, cuando murieron cinco delfines mulares y una cría de león marino de California, un número elevado para un parque que contaba con solo 25 delfines antes de que se produjeran las muertes. Las muertes, que no se habían hecho públicas anteriormente, se revelaron en registros federales obtenidos por People for the Ethical Treatment of Animals (PETA).

Chris Plante, curador del Seaquarium, dijo a la Junta Editorial del Miami Herald la semana pasada, antes que se publicara el reporte del USDA, que el historial de la instalación estaba limpio y que las seis muertes de los animales fue una triste coincidencia. También dijo que algunos de los delfines que murieron tenían enfermedades subyacentes; una afirmación que no está respaldada por el reporte de la USDA.

La gerente de entrenamiento de animales del Miami Seaquarium, Marni Wood, trabaja con Lolita en el Miami Seaquarium en esta foto de archivo de agosto de 2017.
La gerente de entrenamiento de animales del Miami Seaquarium, Marni Wood, trabaja con Lolita en el Miami Seaquarium en esta foto de archivo de agosto de 2017. David Santiago dsantiago@elnuevoherald.com

Ahora PETA está planeando una protesta el viernes al mediodía en la Fiscalía Estatal de Miami-Dade para exigir que la fiscal estatal de Miami-Dade, Katherine Fernández Rundle, investigue y acuse al Seaquarium de crueldad, algo en que la organización ha estado insistiendo desde que presentó evidencia en 2020 de lo que los activistas describen como las condiciones abusivas en las que se mantiene a Lolita. Los defensores de los animales llevan tiempo argumentando que el tanque para Lolita, una orca mantenida en cautividad durante 51 años, es demasiado pequeño.

Incluso antes de que se publicara el informe del USDA, la oficina de Rundle dijo al Herald que había una “investigación en curso” sobre cuestiones relacionadas con el Miami Seaquarium, incluidas las recientes muertes.

El reporte del USDA y las críticas de una veterinario veterana seguramente se sumarán al creciente lío de relaciones públicas del Seaquarium, justo cuando su administración está a punto de ser asumida por un nuevo operador. The Dolphin Company, con sede en México, anunció el mes pasado su intención de comprar el parque a Palace Entertainment, la filial del operador español de parques temáticos Parques Reunidos. Se espera que la venta, que debe ser aprobada por la Junta de Comisionados del Condado Miami-Dade, se concrete a finales de año. Parques Reunidos compró el Seaquarium en 2014.

Los registros muestran que las preocupaciones federales por las operaciones fueron planteadas por primera vez por un científico de la NOAA que se alarmó por el aumento de las muertes y señaló los eventos al USDA. La NOAA gestiona el Inventario Nacional de Mamíferos Marinos, una base de datos de animales que son mantenidos en cautividad en Estados Unidos. Dos delfines y un león marino murieron por traumatismos en la cabeza y el cuello, mientras que un tercer delfín se ahogó tras quedar atrapado en una red que divide dos piscinas. Un cuarto delfín murió de una embolia gaseosa inexplicable y se reportó que otro tenía anormalidades en su desarrollo, según los documentos.

Rodríguez, la veterinaria despedida, dijo al Miami Herald que las muertes relacionadas con traumatismos pueden haber sido resultado de que el personal inexperto no prestara atención al comportamiento de los animales y colocara juntos a animales incompatibles.

“Los animales son como las personas. Cuando se sienten mal, cuando están enfermos o deprimidos, pueden tener reacciones inusuales o agresivas; los animales se agitan, no se van a comportar normalmente”, dijo Rodríguez.

El 8 de agosto de 1970, más de 80 orcas fueron acorraladas y metidas en redes en Penn Cove, estado de Washington. Siete de estas orcas, entre ellas Lolita, fueron llevadas a cautividad.
El 8 de agosto de 1970, más de 80 orcas fueron acorraladas y metidas en redes en Penn Cove, estado de Washington. Siete de estas orcas, entre ellas Lolita, fueron llevadas a cautividad. Courtesy of Wallie V. Funk Photographs, Center for Pacific Northwest Studies, Western Washington University

El reporte de inspección del USDA más reciente, a diferencia de los anteriores realizados por la agencia en los últimos años, describía los problemas en detalle, haciéndose eco de algunas de los problemas que Rodríguez dijo haber planteado a la administración del parque. El documento cita a la veterinaria, así como al gerente general Lentz, al curador Plante y a un curador en capacitación en varias ocasiones al documentar los problemas críticos.

Entre algunos de los aspectos más destacados estuvieron cuestiones sobre la calidad del agua, la alimentación y el modo en que el personal manejaba a los delfines, muy inteligentes y sensibles, y a Lolita, durante mucho tiempo la principal atracción del parque:

▪ Calidad del agua: En un extenso apartado sobre los problemas del agua y su impacto en la salud de los animales, los reportes señalan que el escaso flujo de agua provocó un fuerte aumento de bacterias y algas en varios tanques y piscinas. El Seaquarium bombea agua de la Bahía de Biscayne y se supone que la trata para evitar el crecimiento excesivo de algas, que pueden albergar potencialmente bacterias y parásitos.

El agua de la bahía no fue tratada adecuadamente en las piscinas que albergan a Lolita, 20 delfines, 14 leones marinos y otros animales, según el reporte Los registros inexactos de cloro que se remontan a septiembre de 2018 también mostraron que los administradores del parque no evaluaron consistentemente las condiciones en las piscinas. El personal a menudo agregaba demasiado o muy poco cloro, un producto químico utilizado para matar patógenos. Cuando se añadía demasiado, se reportaban signos de lesiones en los ojos de los animales. El reporte señaló que el Seaquarium utiliza un anticuado “método manual para ajustar la bomba de cloro”.

En abril de este año, una bomba se rompió bajo el estadio de la orca. El agua turbia y burbujas de espuma se acumularon en la superficie de la piscina. El agua de la piscina de Lolita se volvió tan turbia que no se podía ver el fondo. Se observaron algas y “partículas pesadas” en la columna de agua.

En la piscina de “Flipper”, donde se filmaron originalmente segmentos de la popular serie de televisión de los años 60, la falta de un tratamiento adecuado del agua durante marzo de 2020 provocó “en los animales un aumento de signos clínicos relacionados con una mayor carga de algas y parásitos en el agua”.

“Los entrenadores empezaron a reportar un aumento en las sacudidas, los sonidos y la automutilación que exhibían los delfines en la piscina, así como otras especies en todo el parque”. Varias especies de parásitos estaban presentes en el agua.

▪ Alimentación: A principios de este año, se alimentó a los mamíferos marinos con “capelán frágil de vientre blando (un tipo de pez de cebo) que olía mal”, a pesar de las preocupaciones de los entrenadores y de Rodríguez. Lolita y los delfines fueron alimentados con el pescado podrido durante ocho días, mientras que las focas lo comieron durante cuatro días.

Se observaron muestras fecales anormales en algunos de los animales y Lolita desarrolló una inflamación. Los delfines tuvieron que ser tratados con antibióticos y desarrollaron lesiones cutáneas por una infección bacteriana.

“Durante la inspección, el curador de la instalación reconoció que se alimentaba a los animales con capelán de mala calidad. Alimentar con pescado de mala calidad o parcialmente descompuesto es perjudicial para la salud de los animales y puede provocarles enfermedades, comprometer su sistema inmunitario e incluso la muerte”, decía el reporte.

El curador del Seaquarium y el curador en capacitación recortaron a la mitad las raciones de comida de muchos animales, redujeron la ración de salmón de Lolita y empezaron a alimentarla con vísceras de pescado. La ración total de la orca se redujo de 160 libras de pescado a 130 libras, lo que preocupó a Rodríguez porque los mamíferos marinos extraen agua del pescado para hidratarse.

▪ Lolita herida: En abril de este año, Rodríguez ordenó al personal que no solicitara saltos de entrada de cabeza a Lolita, también conocida como Tokitae, debido a una lesión en la mandíbula de la orca que se detectó por primera vez en febrero. Aun así, el responsable del adiestramiento incorporó saltos de entrada de cabeza adicionales a su rutina, según el reporte.

“El responsable de adiestramiento, que lleva seis meses trabajando en esta instalación, hizo caso omiso de las instrucciones para que Toki reiniciara solo los saltos de proa y reinstauró los saltos de entrada de cabeza, incluyendo carreras de velocidad y múltiples saltos de alta energía”.

▪ Agresión de los delfines: Ahí el reporte de la USDA señaló serias preocupaciones sobre un sistema desordenado para manejar los movimientos de los 58 mamíferos marinos cautivos del parque entre las piscinas. El reporte reportó que en los últimos años ha habido una serie de lesiones serias, algunas de ellas mortales, por colocar a ciertos delfines juntos en las piscinas.

“Cuando los inspectores preguntaron cómo se lleva a cabo el seguimiento de qué delfín está con quién y en qué piscinas se encuentran los animales en un momento dado, el curador de la instalación indicó que no tienen una forma de rastrear qué animales están alojados juntos en un día determinado y dijo que los animales a menudo rotan dentro y fuera de las sesiones interactivas”, decía el reporte.

La piscina de Dolphin Harbor tenía una valla que se sujetaba con bridas de plástico. En abril de este año, dos delfines macho irrumpieron en la piscina con una hembra. La hembra fue encontrada más tarde con cuatro costillas rotas.

Aunque dijo que muchas de sus preocupaciones no fueron atendidas por la administración anterior, Rodríguez dijo que la posibilidad de un cambio de mando en el Seaquarium le da la esperanza de que los animales reciban un mejor cuidado en el futuro.

“Los entrenadores y yo siempre pusimos nuestra sangre, sudor y lágrimas en ese lugar para tratar de hacer algo porque para nosotros siempre se trataba de los animales”, dijo.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de octubre de 2021, 0:52 p. m. with the headline "Peleas de delfines, comida podrida. Una veterinaria y un nuevo informe detallan los problemas del Seaquarium."

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