La vista desde el Overseas Highway puede ser engañosa. Hay peligro
En un día rutinario en los Cayos de la Florida cuatro mujeres procedentes de España se dirigían a la playa en su Nissan Rogue de alquiler. Frenaron en la Overseas Highway, esperando hacer un giro a la izquierda hacia el paseo marítimo.
No llegaron a hacerlo.
Un camión de obras que transportaba baños portátiles golpeó el Nissan Rogue por detrás y lo lanzó al tráfico en sentido contrario. El conductor de un RV que iba en dirección sur no pudo frenar a tiempo y chocó contra el vehículo de alquiler. El impacto aplastó el Rogue y lo lanzó contra un árbol junto a la carretera.
Margarita Cortés Pardo, de 31 años; María López-Bermejo Rosselló, de 31; Teresa Sánchez Quetglas, de 30, y Ana Gaitán Díaz, de 31, murieron en el acto.
En una de las carreteras panorámicas más conocidas de Estados Unidos, donde las vistas del mar pueden dejarnos sin aliento, hay problemas.
Tráfico intenso. Autos a alta velocidad. Tramos estrechos de pavimento. Falta de carriles de giro. Vehículos de trabajo yendo y viniendo, y conductores distraídos.
Todo eso se suma a los choques y embotellamientos que pueden convertir la Overseas Highway de 113 millas en los Cayos en un tramo mortal de pavimento.
Peligro para los conductores
La tragedia de marzo de 2018 de las cuatro turistas que murieron generó titulares mundiales. También afectó a política local. Después del accidente, el jefe de Policía del Condado Monroe, Rick Ramsay, exhortó al Departamento de Transporte de Florida (FDOT) , que supervisa la la carretera, a reducir el límite de velocidad en un tramo de la vía.
Después de más de un año de negociaciones entre Ramsay y el FDOT, la agencia finalmente acordó reducir el límite de velocidad entre los marcadores de milla 77 y 80 de 55 mph a 45 mph en julio de 2019.
El accidente sigue siendo un triste recordatorio de que la carretera histórica, una de las más pintorescas del mundo, con el Atlántico a un lado y el Golfo de México al otro, es engañosamente peligrosa.
Ya este año, más de una docena de accidentes han terminado en muertes, con 14 personas fallecidos, según la teniente Kathleen McKinney, jefa de distrito de la Patrulla de Carreteras de Florida en los Cayos.
A pesar que Monroe ha crecido a 74,000 habitantes, la vía principal de los Cayos no se ha mantenido al día. La configuración de la vía no ha cambiado mucho desde 1944 y no fue diseñada para la cantidad de tráfico que llega a los Cayos hoy en día, dijo Ramsay.
“Nuestro sistema de carreteras ha alcanzado la saturación”, dijo Ramsay. “Estamos por encima de la capacidad”.
Además de los problemas diarios de una importante carretera de desplazamiento, agregue a todos los turistas confundidos que intentan encontrar sus destinos justo al salir de la carretera.
“Tenemos tantos turistas, personas que conducen lentamente buscando un determinado hotel o restaurante o mirando a su alrededor”, dijo el jefe policial. “Más gente está usando sus teléfonos mientras conduce. La conducción distraída es más peligrosa que la conducción bajo los efectos del alcohol”.
A principios de octubre, una colisión frontal en la que se vieron implicados cinco vehículos fue una escena sacada de una zona de guerra. Los helicópteros de transporte médico aterrizaron en el puente de Cayo Long, el segundo más largo de los Cayos, y trasladaron a los heridos a hospitales en Miami. Esto ocurrió pocos días después que un hombre que conducía una camioneta robada chocó de frente contra una ambulancia en el puente más largo de la cadena de islas, el Puente de las Siete Millas.
Y cuando hay un accidente en Overseas Highway, la policía no puede simplemente desviar el tráfico a otros carriles o a una ruta alternativa. A menudo, cuando un coche choca con otro, se cierra un tramo de la carretera. Eso puede suponer embotellamientos de varias horas varios kilómetros en ambas direcciones.
Pero no son solo los accidentes los que atascan el tráfico en la carretera. Hay más gente en la carretera porque hay más personas que viven en los Cayos que hace 10 años, más desplazamientos desde Miami-Dade y más turistas que los visitan todo el año.
“Seamos realistas, la Overseas Highway es limitada”, dijo Andy Newman, director de Relaciones Públicas del Consejo de Desarrollo Turístico del Condado Monroe.
Seguridad y soluciones: Qué se está haciendo
Aunque no hay interés a nivel local o estatal en ampliar la vía, , tanto los funcionarios de transporte del condado como los de la Florida afirman que se están elaborando planes para tratar de aliviar al menos algunos de los dolores de cabeza del tráfico.
“Ciertamente hay más cosas que pudiéramos hacer para que la gente entre en la autopista de forma más rápida y segura y salga de ella de forma más rápida y segura”, dijo David Rice, que representa a la ciudad de Marathon, en los Cayos Medios, en la Comisión del Condado Monroe.
Los comisionados del Condado Monroe están considerando una resolución que pide al FDOT que estudie formas de mejorar las condiciones de la carretera. Pero la mayoría son menores, como más carriles de incorporación, aceleración, desaceleración y giro.
El FDOT dijo en un comunicado que un estudio encargado por el condado en 2019 concluyó que solo cuatro de los 24 segmentos de carretera a lo largo de la autopista “fueron identificados [como] que no operan a un nivel de servicio aceptable.” Las áreas problemáticas:
▪ Cerca de Cayo Tea Table en el marcador de milla 77.5 hasta el marcador de milla 79.5
▪ Cayo Upper Matecumbe desde el marcador de milla 79.5 hasta el marcador de milla 84
▪ Cayo Windley desde el marcador de milla 84 hasta el marcador de milla 86
▪ Cayo Plantation desde el marcador de milla 86 hasta el marcador de milla 91.5
“En general, el corredor opera a 44.6 millas por hora, ligeramente por debajo del umbral aceptable de 45 mph”, dijo la agencia.
El FDOT también anunció la semana pasada sus planes para reconstruir el puente de Cayo Long, de 3.2 kilómetros y el segundo más largo de la cadena de islas. Está programado que la solicitud de ofertas de construcción para las obras proyectadas de $150 millones salga en 2027, dijo la agencia a los comisionados de Monroe.
Newman, del Consejo de Desarrollo Turístico del condado, dijo que algo que seguramente aligerará el tráfico es que otros destinos turísticos de todo el mundo volverán a funcionar después del cierre por la pandemia. Eso se traducirá en una menor afluencia de personas a los Cayos, dijo.
“Desde el punto de vista del turismo, este tipo de negocio no se puede mantener”, dijo. “Hay líneas de cruceros que comienzan a operar de nuevo. Igual sucede con destinos de las Bahamas y el Caribe, así que eso debería disminuirlo, y creo que ayudará a normalizarlo”.
Mientras los funcionarios del condado, del estado y del gobierno federal se preocupan por los efectos del ascenso del nivel del mar en los Cayos, la mayor parte de los preparativos se centran en elevar las vías residenciales que salen de la autopista que son propensas a las inundaciones, un esfuerzo que pudiera llegar a costar unos $1,800 millones.
Sin embargo, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército identificó seis áreas a lo largo de Overseas Highway que necesitan estabilización costera contra la erosión y la energía de las olas en un plan de protección contra huracanes propuesto de $5,500 millones.
El factor turístico de los Cayos
Durante decenios, la temporada alta de los Cayos era el invierno, cuando los turistas del norte acudían al archipiélago para escapar del frío. En verano, los Cayos estaban vacíos de turistas, con excepción de los turistas de un día que llegaban desde Miami.
“Cuando me mudé aquí en 1973 se podía disparar un cañón por la U.S. 1 en verano. No teníamos temporada turística de verano”, dice Rice, comisionado del condado.
Eso empezó a cambiar en los últimos años y empezó a llegar más gente a los Cayos. La tendencia se aceleró con la pandemia en 2020.
Con el cierre de los puntos turísticos más importantes del mundo, los Cayos permanecieron abiertos de par en par, excepto de finales de marzo a mayo de 2020, cuando el Condado Monroe estableció dos puntos de control para evitar que llegaran turistas, en un esfuerzo por frenar la propagación local del coronavirus.
Para el otoño, las personas hambrientas de vacaciones en todo el país ;tenían un destino tropical disponible que estaba a un viaje en auto de distancia.
“El último par de temporadas con el COVID muchos otros lugares estaban cerrados”, dijo Rice, “así que los Cayos eran una buena alternativa”.
En Cayo Largo
Tanya Cleary conoce el impacto de la autopista atestada. Es propietaria del Dream Bay Resort, un motel boutique en Cayo Largo, justo al lado de la autopista, en el marcador de milla 99. Cleary, de 57 años, lleva en los Cayos desde la década de 1980 y dice que nunca ha visto tantos visitantes a diario. Pero aunque el tráfico es una molestia, el dinero es un beneficio.
“Me preocupa que los turistas acaben cansándose de estar atrapados en la U.S. 1 varias horas, pero hasta ahora no parece haber tenido un efecto negativo”, dijo Cleary. “Hemos estado más ocupados que nunca, aunque eso puede ser solo por la pandemia y la restricción de los viajes a otros países. Esperemos que el tráfico se alivie un poco una vez que hayamos superado esto”.
Elizabeth Moscynski, presidenta de la Cámara de Comercio de Cayo Largo, afirma que el aumento del tráfico también se debe a un par de factores: más personas que llegan a los Cayos a trabajar desde tierra firme y personas que vienen a comprar viviendas para vacacionar. Dice que esas casas se ocupan los fines de semana, lo que hace que lleguen más autos a los Cayos de jueves a domingo.
“Muchas de las ventas de casas en los últimos años son compradores de casas de vacaciones”, dijo. “Estas casas son para escapadas de fin de semana y alquiler de vacaciones”.
Tráfico laboral en la autopista
Vivir en los Cayos de la Florida, donde 44% de los empleos están relacionados con el turismo, es caro. Un apartamento de un dormitorio en Cayo Hueso puede costar $2,000 al mes y una habitación o un efficiency $1,500. En el resto de la cadena de islas, de 120 millas de largo, la situación es algo menos complicada.
Según United Way of Florida, casi 40% de los 31,362 hogares del Condado Monroe tienen dificultades para ganar suficiente dinero para cubrir necesidades básicas como el cuidado infantil y el transporte. Eso significa que hay más personas que no pueden vivir en los Cayos más caros. En su lugar, se ven obligados a encontrar viviendas más asequibles en tierra firme y a conducir todos los días hasta los Cayos para trabajar en hoteles, restaurantes y otras atracciones turísticas de los Cayos.
“En cuanto a la mano de obra, es la misma canción de siempre”, dijo Moscynski. “La asequibilidad en los Cayos. No muchos de nuestros trabajadores asalariados pueden permitirse los alquileres, ni tampoco las familias que necesitan dos o más habitaciones, así que vienen en coche desde tierra firme”.
Y aunque la vivienda fuera más asequible, no hay muchas viviendas disponibles. Pero los ricos se están mudando, y eso significa más tráfico.
En Marathon e Islamorada
Janet Wood, agente inmobiliaria de Islamorada, dijo que se han vendido tantas casas en el último año y medio que queda poco en el mercado.
“No hay inventario, ese es el problema. Si hay inventario, lo quieren, y la mayoría son viviendas vacacionales. Es increíble”, dijo Wood.
El Condado Monroe es un mercado tan de moda que Century 21 Affiliated, con sede en Illinois, la mayor franquicia de la marca inmobiliaria Century 21, adquirió una empresa local y abrió seis nuevas oficinas en los Cayos a principios de octubre.
El jefe de Policía Ramsay, quien creció en Marathon y empezó como ayudante de patrulla en 1987, recuerda cuando hace décadas el ritmo de la U.S. 1 coincidía con la temporada turística, mucho más corta, de los Cayos.
“Muchos negocios cerraban durante dos meses en verano porque no había actividad”, dijo Ramsay. “Ahora nuestra temporada es todo el año”.
El volumen de alquileres vacacionales trae consigo más una afluencia de vehículos, dijo.
“No se trata de una casa normal con dos o tres autos”, dijo Ramsay. “Es gente que trae barcos en remolque. Son de seis a ocho vehículos”.
Ramsay ha visto cómo los Cayos han cambiado drásticamente a lo largo de los años.
“No era la meca del turismo que es ahora”, dijo. “La gente quiere que vuelva a ser lo que era, pero nunca va a volver”.
La Junta de Agentes Inmobiliarios de los Cayos de la Florida dijo que la información sobre el número de viviendas vendidas este año fiscal, que va de octubre a octubre, no estará disponible hasta finales de mes, pero confirmó que el mercado de segundas y terceras viviendas se disparó en los últimos 12 meses. Según el tasador de propiedades del Condado Monroe, Scott Russell, de las 43,844 propiedades residenciales de los Cayos, solo 37%, es decir, 16,336, reciben las exenciones fiscales que se ofrecen a los propietarios sobre la casa donde viven.
Con el aumento de este tipo de propriedades, también viene una mayor demanda de mantenimiento y reparación.
“Hay muchos contratistas que suben y bajan del sur del Condado Miami-Dade ... Y ciertamente añaden un montón de vehículos en la carretera”, dijo Newman, el portavoz de la industria del turismo. “Todavía hay personas que se están recuperando del huracán Irma, hace tres o cuatro años, o simplemente están remodelando después de eso”.
Población en los Cayos
La población de residentes a tiempo completo no ha cambiado significativamente en los últimos 10 años, pero es menor que hace 20 años. Según las cifras más recientes del Censo actualizadas en julio de 2019, la población de los Cayos es 74,228 habitantes. En abril de 2010, la población era 73,090 habitantes.
En 1990, el Censo registró la población de los Cayos en 78,624 habitantes. Aumentó a 79,589 en el año 2000, pero las cifras del Censo de 2010 reflejan el impacto de la ajetreada temporada de huracanes de 2005, cuando los Cayos, aunque no fueron golpeados directamente, sufrieron graves daños por los huracanes Rita y Wilma.
Luego están los más de tres millones de turistas que vienen a los Cayos todos los años.
Una cosa es segura: el Overseas Highway no fue diseñada para manejar tanta población.
Historia de la autopista
Cuando se abrió por primera vez 1928, la población en los Cayos fuera de Cayo Hueso era de menos de 1,000 personas, dijo Barbara Edgar, quien vive en Cayos desde que era niña. Su padre, Irving Eyster, era arqueólogo e historiador de los Cayosantes de morir en 2014 a los 95 años.
Incluso cuando Edgar, de 70 años, se mudó a Cayo Lower Matecumbe, ahora en la localidad de Islamorada, en la década de 1950, los Cayos tenían solo una fracción de la población y los turistas que tiene ahora. ¿Una de las razones principales? Los mosquitos. Los enjambres hacían que el archipiélago fuera apenas habitable.
A diferencia de hoy, cuando el Distrito de Control de Mosquitos de los Cayos de la Florida cuenta con un presupuesto multimillonario y una flota de aviones, helicópteros y camiones para combatir a los insectos portadores de enfermedades, en aquel entonces solo había un camión que arrojaba una niebla de DDT venenoso.
“Corríamos detrás del camión de la niebla, al igual que todos los niños cuando pasaba. La niebla siempre soplaba hacia la bahía, ya que teníamos una brisa marina, así que nunca tuvimos niebla que atravesara nuestra propiedad”, dijo Edgar. “No sirvió de mucho hasta los años posteriores, cuando empezaron a usar el avión fumigador”.
Mientras tanto, el tráfico a lo largo de la carretera en la década de 1950 era casi inexistente, según una entrevista de 2009 con Eyster en Keys Sunday, una antigua publicación del Miami Herald.
“Una mañana, estos chicos en el Puente de lasSiete Millas montaron una tienda de campaña”, dijo. “Me detuve y les dije: ‘¿No tienen miedo de que los atropellen?’ Me dijo que solo hay un coche que pasa por aquí por la noche, el que lleva las cosas al economato de Cayo Hueso. Es el primero que pasa por aquí en 24 horas”.
Cuando la autopista se abrió al tráfico público en 1928, terminaba en el Cayo Lower Matecumbe, a más de 70 millas de Cayo Hueso, dijo el historiador de los Cayos Brad Bertelli. Las personas que deseaban ir más al oeste de la cadena de islas tenían que hacerlo en un transbordador para automóviles, que después de unas cuatro horas, los dejaba en el Cayo No Name, en los Cayos Bajos. Desde No Name, la gente podía conducir el resto de las 30 millas hasta Cayo Hueso.
“El servicio de transbordador no era muy fiable y resultaba incómodo, y no traía mucho tráfico de automóviles a Cayo Hueso”, dijo Bertelli.
Nacido del ferrocarril
Los orígenes modernos del Overseas Highway comienzan con el ferrocarril Over-the-Sea de la Florida East Coast Railway a Cayo Hueso. La construcción comenzó en 1904 y se terminó oficialmente el 22 de enero de 1912, dijo Seth H. Bramson, profesor adjunto de Historia e historiador residente en la Universidad Barry en Miami Shores. Una vez terminada la línea, toda la costa este de la Florida quedó conectada al ferrocarril, propiedad del magnate de Standard Oil Henry Flagler.
La carretera que existe hoy está sobre el derecho de paso donde se colocaron las vías del ferrocarril de Flagler, dijo Bramson, autor e historiador del Florida East Coast Railway.
Alrededor de la época en que Flagler inició la construcción de la extensión de Cayo Hueso, Estados Unidos asumió la construcción del Canal de Panamá de manos de Francia. El puerto estadounidense de aguas profundas más cercano a los barcos que atravesaban el canal era Cayo Hueso. Y aunque no vivía mucha gente en el resto de los Cayos de Florida, Cayo Hueso era entonces la ciudad más grande de la Florida y siguió siéndolo hasta aproximadamente 1920, dijo Bramson.
Ambos factores contribuyeron a animar a Flagler a extender su ferrocarril hasta el final. A pesar de que algunos historiadores consideran que la ampliación fue un fracaso financiero, Bramson dijo que no es así.
“La extensión, durante varios años, dio beneficios y, de hecho, en el gran día del auge de la Florida de los años 20, vio cómo tres trenes de pasajeros y dos de mercancías operaban entre Cayo Hueso y los puntos del norte en ambas direcciones diariamente”, dijo Bramson.
Flagler nunca llegó a ver crecer la extensión hasta su potencial. Murió a los 83 años, pocos meses después de haber montado en el primer tren de pasajeros que llegaba a Trumbo Point, en Cayo Hueso.
A pesar del éxito de la ampliación del ferrocarril, se avecinaban desgracias en el sur de la Florida, sobre todo por lo que se conoce como el Gran Huracán de Miami de 1926. La tormenta causó daños por valor de $100 millones y supuso el fin del auge de la construcción de esa época en la Florida.
Con la Gran Depresión a solo tres años de distancia, el ferrocarril de la Florida de Flagler comenzó a sufrir, y en 1931, estaba operando en bancarrota y continuó haciéndolo hasta 1961, dijo Bramson. Fue otra gran tormenta, el huracán del Día del Trabajo de 1935, la que acabó con la extensión de Cayo Hueso.
Pero esa tormenta de 1935 también marcó el inicio de la versión actual de la Overseas Highway.
El huracán de categoría 5 —que llegó a los Cayos el 2 de septiembre y es la tormenta atlántica más fuerte al tocar tierra de la que se tiene constancia en términos de presión barométrica— destruyó o dañó gravemente decenas de kilómetros de vías. Oficialmente, murieron unas 400 personas, la mayoría veteranos de la Primera Guerra Mundial que estaban en los Cayos construyendo lo que acabaría siendo la autopista como parte de un programa de obras de la época de la Depresión. Sin embargo, Bramson cifra la cifra en más de 800 personas, porque otras 400 “fueron arrastradas al mar y nunca fueron encontradas”.
Los hombres trabajaban en la construcción de un puente de 40 millas entre Cayo Lower Matecumbe y Cayo No Name. Estaban construyendo una serie de puentes permanentes de concreto que acabarían siendo paralelos al tren y crearían una conexión más directa desde Lower Matecumbe hasta Cayo Big Pine, dijo Bertelli, el historiador de los Cayos.
Los restos incinerados de unos 300 muertos se encuentran en una cripta frente al monumento dedicado al huracán en el Cayo Upper Matecumbe, que honra a las víctimas de la tormenta. El monumento fue dedicado en 1937.
Aunque la Florida East Coast Railway sigue funcionando como línea de mercancías, la compañía decidió no reconstruir su extensión de los Cayos tras la tormenta. La construcción de la extensión le costó a Flagler $50 millones, pero su infraestructura fue vendida al gobierno estatal y federal por $1.4 millones, dijo Bramson.
El final del ferrocarril fue el comienzo del camino para el Overseas Highway, con el tráfico de automóviles que atraviesa los Cayos en gran parte de lo que fue la extensión de Flagler, dijo Bertelli.
“Como los puentes de Flagler estaban tan bien construidos y porque resistieron en gran medida la furia del huracán, muchos fueron ampliados para dar cabida al tráfico de automóviles”, dijo. “Se reutilizaron las vías del tren para utilizarlas como barandillas en los nuevos puentes. Esta es la segunda encarnación del Overseas Highway, inaugurada en 1938”.
La autopista que más se parece a la actual se abrió al tráfico en 1944, según Bertelli. Eso incluye el tramo de 18 millas de la U.S. 1 que conduce a la entrada y salida de Cayo Largo desde Florida City en el continente. Los ingenieros también enderezaron algunos “giros y vueltas” en los Cayos Bajos, incorporando aún más el derecho de vía del ferrocarril.
“En parte, esto se debió a que la Marina necesitaba transportar equipos pesados desde el continente hasta las bases de Cayo Hueso, y esos grandes vehículos operativos no podían sortear algunas de las curvas más cerradas de la carretera”, explicó Bertelli. “También se reforzaron los puentes para manejar cargas pesadas”.
En este punto, la U.S. 1 estaba ahora unida desde Maine a Cayo Hueso.
En el Puente de las Siete Millas
El siguiente gran proyecto de la Overseas Highway fue derribar el antiguo Puente de las Siete Millas y construir el tramo actual, que conecta la ciudad de Marathon, en los Cayos Medios, con Cayo Little Duck, en los Cayos Bajos.
El nuevo puente costó $200 millones cuando se terminó en 1982.
El tramo de la Milla 18
A continuación llegó la revisión del tramo de la Milla 18. A partir de 2005, el FDOT inició un ambicioso proyecto de $300 millones para hacer que el tráfico en esa parte de la U.S. 1 fuera más seguro y fluido.
Antes de la finalización del proyecto en octubre de 2011, una media de 10 a 13 personas morían en accidentes de tráfico en el tramo cada año. La mayoría eran choques frontales porque los coches se cruzaban habitualmente en el carril de circulación contrario.
El tramo cuenta ahora con una barrera de concreto de un metro de altura que separa el tráfico en dirección norte y sur. Los arcenes se ampliaron tanto por razones de seguridad como para agilizar el tráfico en caso de evacuación por huracán.
Al principio, el proyecto se encontró con la oposición de algunos habitantes de la zona, preocupados por la llegada de más turistas a los Cayos, y de ecologistas, preocupados por la destrucción de los manglares junto a la autopista. Un activista llegó a encadenarse al antiguo puente levadizo que cruzaba Jewfish Creek hacia Cayo Largo.
El punto central del proyecto fue la sustitución del puente levadizo por un puente fijo de 65 pies de altura y 1.25 millas de longitud. El proyecto de $93 millones se completó en mayo de 2008, tres años antes de que se terminara todo el proyecto.
Sufrimiento en el Overseas Highway
Carolyn Guarini, que vive en Cayo Big Pine, en los Cayos Bajos, lleva años viajando por la autopista. Se trasladó a los Cayos en 2003 desde el noreste, y durante varios años vivió en Cayo Cudjoe y trabajó en Cayo Hueso en un bar junto a Duval Street.
Ahora produce el programa Hoebee in the Afternoon Experiment en WAIL 99.5 en un estudio en Cayo Sugarloaf, a unas 15 millas de su casa en Big Pine.
“He visto de todo, desde un vacacionista desnudo corriendo por la línea media junto a Sugarloaf Lodge”, dijo Guarini, hasta “recoger a una señora en el arcén para dejarla en la sede de la Policía porque su hijo intentaba matarla”.
Incluso se vio obligada a salir de la carretera durante una persecución policial. El 24 de mayo, un hombre que huía de los agentes de la Policía de Monroe obligó a los coches a salirse de la carretera, alcanzando velocidades de hasta 100 mph, adelantando temerariamente a oros autos y conduciendo por el arcén. Fue atrapado y detenido.
“Me fui a casa y me tomé una cerveza”, dijo Guarini.
Sí, la carretera es un lugar precario.
“Veo que la gente pasa constantemente por esa carretera de forma insegura y una y otra vez”, dijo Guarini. “Parece que hay un montón de idiotas que conducen por esa carretera y que siempre tienen prisa, desde los turistas hasta la gente del lugar”.
Incluso los agentes que patrullan Overseas Highway no se libran de los conductores imprudentes.
El sargento Greg Korzen, supervisor de la unidad de tráfico de la Policía, iba en una motocicleta marcada hace unos meses en los Cayos Altos cuando un coche lo rebasó por el arcén de la carretera.
“Era una carretera de dos carriles”, dijo Korzen. “Me rodearon”.
Cali Roberts, directora ejecutiva de Womankind Health en Cayo Hueso, vive en Cayo Big Pine, y tiene que conducir 45 minutos por la mañana. Después de 14 años de vida en la carretera llevando sus dos hijas a las escuelas de Cayo Hueso, Roberts tiene ahora una hija adolescente que conduce ella misma a la escuela por la U.S. 1.
“Solo trato de advertirle”, dijo Roberts, recordando haber visto a la gente salirse de la carretera. “Realmente tiene que prestar atención”.
“Definitivamente es frustrante”, dijo su marido, Brian Roberts. Músico que toca a menudo en el bar Sloppy Joe’s de Cayo Hueso y también en eventos por los Cayos, está en la carretera casi todos los días. “La carretera está a tope”.
En un punto de Cayo Largo, dijo que el tráfico se desacelera cuando los conductores ven a la gente en el agua.
“Si hay una embarcación en el agua con una mujer en bikini, se produce un atasco masivo”.
Fin del camino
La U.S. 1 llega a Cayo Hueso y se convierte en una calle de la ciudad: ell North Roosevelt Boulevard, de cuatro carriles. Luego, pronto se convierte en el camino que atraviesa los pintorescos barrios de Old Town.
Cayo Hueso es el lugar donde termina, o empieza, Overseas Highway, dependiendo de hacia dónde te dirijas. El marcador de la milla cero está en la intersección de las calles Whitehead y Fleming. Los transeúntes se detienen para hacerse selfies.
Mientras tanto, esta parte de la carretera es un símbolo para la gente que busca un nuevo comienzo, una segunda oportunidad, un final tranquilo.
“La tragedia de Cayo Hueso es que la gente viene aquí y a veces se encuentra al final de su camino, literalmente”, dice Andy Thurber, un nativo de Cayo Hueso de 61 años y un aclamado pintor que lleva 40 años capturando a los residentes de la isla y sus escenas callejeras.
“Están al final de su sentido común y del camino al mismo tiempo”.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de octubre de 2021, 10:34 a. m..