10 agentes de licencia, uno renunció, después que un recluso de cárcel de Dade murió en la camioneta de la prisión
Diez agentes fueron puestos en licencia y uno renunció después de la muerte misteriosa de un recluso de la Institución Correccional de Dade durante un traslado a otra instalación.
El Departamento de Prisiones de la Florida se negó a decir si las lesiones del prisionero ocurrieron antes de ser colocado en el vehículo, en el que los prisioneros suelen estar encadenados y sujetos, o durante el viaje en sí.
El preso murió a 345 millas de la Correccional de Dade, en las afueras del Centro de Recepción de Mujeres de Florida en Ocala.
Durante casi cinco días, el personal de información pública del Departamento no mencionó la muerte ni las medidas disciplinarias relacionadas. Después que el Miami Herald indagó el viernes por la noche basándose en información de fuentes, la agencia emitió un comunicado de prensa el sábado por la mañana titulado “declaración sobre la muerte de un recluso”. En el comunicado, la agencia reconoció que un preso no identificado había muerto “durante un traslado”, pero no ofreció detalles sobre cómo sucedió ni pistas sobre quién fue el responsable.
“Si bien los detalles iniciales sobre la muerte no estaban claros, después de la coordinación con [la Policía Estatal de la Florida] colocó inmediatamente a 10 agentes en licencia administrativa y uno renunció”, dice el comunicado.
Citando una investigación activa, la FDLE dijo que “los nombres de las víctimas y los miembros del personal no pueden ser revelados”. No quedó claro de inmediato por qué la investigación evitó divulgar el nombre del recluso que murió.
Más tarde el sábado, Molly Best, portavoz de la agencia, dijo que el recluso “fue declarado fallecido mientras la camioneta de transporte estaba detenida en el Centro de Recepción de Mujeres de Florida”.
No se dio ninguna explicación a dónde se enviaba al prisionero.
La representante Anna Eskamani, demócrata de Orlando, le dijo al Herald que habló con un asistente de FDLE quien le dijo que el nombre del recluso no se revelaría debido a la ley federal que protege la información de salud que no se aplica a las personas que están muertas. Un portavoz del Departamento de Prisiones le dijo más tarde al Herald que fue decisión de la FDLE no divulgar el nombre y remitió la pregunta a esa agencia.
La FDLE no explicó de inmediato el motivo por el cual no nombró a la víctima el sábado.
Eskamani calificó la muerte de “horrorosa” y dijo que la declaración de la FDLE no proporcionó suficientes detalles.
“Como legisladores, es nuestra responsabilidad no solo mantener los fondos para [el Departamento de Prisiones], sino también la calidad del servicio para los seres queridos que quieren reunirse con sus familias algún día”, dijo. “Necesitamos más información, pero lo que sabemos ahora es que hay seres queridos que nunca volverán a ver a esta persona, y eso me pesa mucho”.
El Departamento dijo que su nuevo secretario, Ricky Dixon, viajó al luagar para evaluar la situación y que,“mientras la investigación está actualmente en curso, el secretario Dixon y el liderazgo de la agencia han tomado medidas administrativas”.
“Como secretario, seré inquebrantable en mi apoyo al personal que realiza su trabajo con respeto e integridad, pero también seré implacable en disciplinar al personal que se comporte fuera de las normas éticas de nuestra profesión; serán responsables de sus acciones, hasta e incluyendo el enjuiciamiento penal”.
El Departamento incluyó en su comunicado de prensa que el director de la instalación había sido reemplazado “poco antes del incidente” y que “el nuevo director está realizando una revisión integral de las operaciones de la instalación”.
La cárcel de Dade es, año tras año, una de las prisiones más mortíferas del estado, aunque se determina que muchas muertes se deben a causas naturales y la mayoría no conducen a sanciones del personal o a una visita del secretario del Departamento, el más grande de la Florida.
La prisión estatal de Miami-Dade también es notoria por la muerte de Darren Rainey, un recluso esquizofrénico de 50 años cuya bárbara muerte en la ducha resultó en reformas radicales y un acuerdo de $4.5 millones.
La muerte de Rainey fue casi ignorada por las autoridades hasta 2014, cuando el Miami Herald escribió al respecto como parte de una investigación de tres años sobre el abuso y las muertes sospechosas de reclusos en el sistema penitenciario de Florida.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de febrero de 2022 a las 9:49 a. m..