Sur de la Florida

Alza del nivel del mar eleva las aguas subterráneas y el peligro de inundaciones en el sur de la Florida

Mapa de Miami-Dade muestra hasta dónde habría que cavar para alcanzar el nivel medio de las aguas subterráneas en octubre, cuando suelen ser más altas. En la mayor parte del condado, es de alrededor de cinco pies, pero en la costa, a lo largo de los ríos y en las zonas occidentales, el nivel desciende a tres pies o menos. Los científicos dicen que Miami-Dade probablemente experimentará alrededor de dos pies de aumento en el nivel del mar para el año 2060, y la investigación muestra que el agua subterránea en Miami-Dade se eleva con el nivel del mar.
Mapa de Miami-Dade muestra hasta dónde habría que cavar para alcanzar el nivel medio de las aguas subterráneas en octubre, cuando suelen ser más altas. En la mayor parte del condado, es de alrededor de cinco pies, pero en la costa, a lo largo de los ríos y en las zonas occidentales, el nivel desciende a tres pies o menos. Los científicos dicen que Miami-Dade probablemente experimentará alrededor de dos pies de aumento en el nivel del mar para el año 2060, y la investigación muestra que el agua subterránea en Miami-Dade se eleva con el nivel del mar. Miami-Dade County

En el sur de la Florida no hay que cavar mucho para dar con agua. En algunos lugares de Miami-Dade, apenas uno o dos pies es todo lo que se interpone entre el suelo seco y el agua que corre por la roca porosa que hay debajo.

A medida que el calentamiento global hace ascender el nivel del mar, las aguas subterráneas también suben. Pero, a diferencia de las amenazas de las mareas, la lluvia y las tormentas provocadas por el cambio climático, las aguas subterráneas han sido un enemigo a menudo ignorado y poco comprendido.

Eso está cambiando rápidamente. Los científicos afirman que ahora hay suficientes datos que demuestran que la elevación del nivel de las aguas subterráneas aumentará el riesgo de inundaciones en el sur de la Florida, sobre todo en las zonas bajas o costeras que ya sufren problemas repetidos durante las lluvias fuertes, como Little River y North Miami.

Además, nuevos estudios, como uno que registra un fuerte ascenso del nivel del nivel del mar en el terreno de Champlain Towers South, señalan posibles problemas más allá de las inundaciones. El análisis de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) reveló que el número de veces al año que el nivel del mar se elevó por encima del suelo del estacionamiento subterráneo de lo que era el edificio del condominio de Surfside casi se ha triplicado en los últimos 30 años.

Esta nueva investigación plantea interrogantes sobre el impacto de la elevación del nivel del mar y de las aguas subterráneas en la construcción costera, especialmente en el caso de los viejos rascacielos, cuya estabilidad depende de la colocación de gigantescos cilindros de concreto y acero a cientos de pies bajo la superficie.

Por ahora, no hay respuestas claras, pero Randall Parkinson, el profesor de FIU que está detrás del estudio de Champlain Towers, cree que el sur de la Florida ha estado ignorando un problema que está justo debajo de sus pies.

“La falta de información anecdótica no se debe a que no haya evidencia, sino a que nadie lo ha estudiado”, dijo Parkinson. “Sospecho que cuanto más lo hagamos, más encontraremos”.

La tragedia de Surfside fue un momento clave en muchos sentidos porque hizo aumentas las preocupaciones y las preguntas sobre el cambio climático entre los responsables políticos, el público y los investigadores.

Aunque el ascenso del nivel del mar no ha sido identificado como un factor potencial en el efecto dominó que condujo al impactante colapso del edificio de 12 pisos, la ingeniería básica y la ciencia dictan que el agua (especialmente el agua salada) en interacción con el concreto y el acero que sostiene un edificio no es algo bueno.

Tras el derrumbe, un equipo de investigadores, entre los que se encontraban los de FIU y la Universidad de Miami, solicitó una subvención de la National Science Foundation para estudiar el impacto del ascenso de las aguas subterráneas en los antiguos edificios costeros. No hay investigadores, agencias o gobiernos que exploren el tema, y si se financia, esta colaboración sería la primera.

Mike Sukop, hidrogeólogo de FIU, es uno de los expertos en aguas subterráneas de la propuesta de investigación. Su investigación anterior en el norte de Miami descubrió que las aguas subterráneas están elevándose casi al mismo ritmo que el nivel del mar en las zonas bajas del condado, lo que supone una amenaza potencial para muchas zonas del condado.

“Me parece muy importante”, dijo. “Los riesgos que conlleva parecen importantes”.

Vista de un pozo de muestreo de aguas subterráneas poco profundas en la intersección de Southwest 192nd Avenue y 240th Street en Homestead, el 28 de febrero de 2022.
Vista de un pozo de muestreo de aguas subterráneas poco profundas en la intersección de Southwest 192nd Avenue y 240th Street en Homestead, el 28 de febrero de 2022. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

El nivel de agua subterránea está subiendo

En la mayor parte de Miami-Dade hay un promedio de cinco pies entre el suelo y el agua subterránea durante la época más húmeda del año, octubre. Pero en las zonas costeras, ribereñas y del extremo oeste del condado, esa cifra desciende a menos de tres pies.

La mejor manera de ver el nivel de las aguas subterráneas es observar los canales que atraviesan el condado. Es una apuesta segura asumir que el agua allí tiene la misma altura que bajo tierra.

Un cormorán y un manatí nadan en un canal mientras se da a conocer la estrategia contra el ascenso del nivel del mar del Condado Miami-Dade en una conferencia de prensa celebrada en El Portal Village, el viernes 26 de febrero de 2021.
Un cormorán y un manatí nadan en un canal mientras se da a conocer la estrategia contra el ascenso del nivel del mar del Condado Miami-Dade en una conferencia de prensa celebrada en El Portal Village, el viernes 26 de febrero de 2021. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

“Cuando se observa cualquier canal y tiene agua, eso es la capa freática. Se sabe que las aguas subterráneas están más elevadas que el nivel del mar, pero no tanto”, explica Parkinson, profesor adjunto de Investigación del Instituto de Medio Ambiente de FIU. “En los días de lluvia, cuando se encharca hacia el interior, se está encharcando por encima del nivel del mar”.

El efecto de las aguas subterráneas elevadas en las inundaciones es evidente en cada temporada de lluvias en el sur de la Florida. Después de que las lluvias fuertes y repetidas saturan una zona, gran parte de lo que no escurre hacia los canales de drenaje se filtra hacia la roca caliza porosa que subyace en gran parte del sur de la Florida. Recarga el suministro de agua potable en el acuífero poco profundo de Biscayne, pero cada pulgada de tierra que se empapa por el aumento de las aguas subterráneas y el nivel del mar deja menos espacio para absorber los aguaceros torrenciales del verano.

Por eso Miami-Dade y Broward sufrieron tremendas inundaciones tras la tormenta tropical Eta en 2020; el suelo ya estaba saturado con días de lluvia y no podía aguantar mucho más. La elevación de las aguas subterráneas puede tener el mismo efecto.

Vista de un pozo de muestreo de aguas subterráneas poco profundas situado en Black Creek Trail, cerca de la U.S. 1 y Southwest 117th Avenue en Miami, el 28 de febrero de 2022.
Vista de un pozo de muestreo de aguas subterráneas poco profundas situado en Black Creek Trail, cerca de la U.S. 1 y Southwest 117th Avenue en Miami, el 28 de febrero de 2022. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

Los pronósticos actuales muestran que en Miami-Dade el nivel del mar pudiera subir alrededor de dos pies para 2060. Y una investigación realizada por científicos de FIU en North Miami, una de las zonas donde el nivel de las aguas subterráneas ya es alto, muestra que se están elevando al mismo ritmo que el mar. El estudio proyecta que algunas zonas de North Miami podrían pasar de experimentar unos tres meses de inundaciones por lluvia al año en la actualidad a seis meses al año en 2060. Y eso se consideró una estimación conservadora.

Young Gu Her, investigador e la Universidad de la Florida, está trabajando en un proyecto a largo plazo que modela cómo la elevación del mar y el cambio climático están afectando las aguas subterráneas del sur de la Florida. Sus primeros resultados muestran un ascenso “bastante evidente” del nivel de las aguas subterráneas a lo largo de la costa, donde el nivel del mar ha subido unos cinco pulgadas en los últimos 30 años.

Dijo que, aunque otros factores como el desarrollo, el bombeo de agua potable y los cambios en las precipitaciones debidos al cambio climático pueden complicar el panorama en el interior, “el ascenso del nivel del mar es el factor más influyente que puede elevar el nivel de las aguas subterráneas en el sur de la Florida”.

Proyección del nivel de agua subterránea para 2040

En el sur de la Florida, que depende de la gravedad y de los canales para drenar el agua hacia las salidas costeras, el ascenso del nivel de agua subterránea agrava los problemas de inundación, dijo Tara Root, hidróloga en el Servicio Geológico de Estados Unidos, que monitorea el agua subterránea.

“A medida que el nivel de agua cerca del mar se elevan, la diferencia del ascenso del nivel del agua con respecto a la costa disminuye, lo que significa que es más difícil que el agua fluya”, dijo. “Una de las grandes influencias que va a tener la elevación del nivel del mar es esa reducción de la capacidad de drenaje”.

El 9 de noviembre de 2021 no hubo niños jugando en los juegos de dinosaurios y ponis en el Little River Pocket Mini Park, después de que el parque se inundara con las aguas de la marea real. El parque y las calles vecinas estaban bajo el agua y los empleados de Obras Públicas y Resiliencia de la Ciudad de Miami estaban bombeando a mano el agua de las vialidades y el parque y en el cercano Little River.
El 9 de noviembre de 2021 no hubo niños jugando en los juegos de dinosaurios y ponis en el Little River Pocket Mini Park, después de que el parque se inundara con las aguas de la marea real. El parque y las calles vecinas estaban bajo el agua y los empleados de Obras Públicas y Resiliencia de la Ciudad de Miami estaban bombeando a mano el agua de las vialidades y el parque y en el cercano Little River. Emily MIchot emichot@miamiherald.com

Eso ya está ocurriendo en lugares como Little River, donde el Condado Miami-Dade ha gastado decenas de miles de dólares y más de un año en analizar el impacto del ascenso del nivel del mar en esta comunidad de baja altitud y frente al mar.

“Llueve y el agua no tiene adónde ir”, explica Katie Hagemann, subdirectora de Resiliencia del condado. “En un puñado de reductos, estamos en ese punto en el que las aguas subterráneas están tan cerca que tenemos que pensar en algo más para hacer frente a esos problemas de inundación. O bien elevar las casas y luego las vialidades o en algún tipo de esfuerzo conjunto allí”.

En esos reductos, las aguas subterráneas altas no solo significan más inundaciones. También pueden hacer que las fosas sépticas se atasquen y arrojen residuos en los patios y las casas porque no tienen dónde desaguar.

Un problema no observado

La elevación de las aguas subterráneas hace casi inevitable que se produzcan más inundaciones. Los efectos sobre los cimientos de los edificios, tanto antiguos como nuevos, están menos claros.

Pero las aguas subterráneas han sido durante mucho tiempo un reto para la construcción en el sur de la Florida, y una de las razones, junto con el drenaje de las tormentas, por las cuales algunos estacionamientos subterráneos necesitan un bombeo periódico.

A finales del año pasado, los contratistas que excavaban el estacionamiento subterráneo más profundo de Miami se encontraron con aguas subterráneas. La gigantesca fosa que algún día se convertirá en UNA Residences, un lujoso condominio de 47 pisos frente a la bahía, se llenó rápidamente de agua turbia.

Los vecinos, desesperados, suplicaron a la ciudad que detuviera la construcción hasta estar seguros de que los condominios de al lado no corrían peligro, y la ciudad lo hizo. Esa notable respuesta se debió probablemente a la tragedia ocurrida en Surfside unos meses antes, que provocó una reinspección masiva de los condominios altos y antiguos en todo el sur de la Florida.

Los registros estatales muestran que 60% de los 1.5 millones de edificios de condominios en la Florida tienen más de 30 años, y muchos están agrupados a lo largo de la costa. Cuando se construyeron, los constructores y planificadores no tuvieron en cuenta que el nivel del mar podría ascender.

A medida que suben las mareas, el acero y el concreto utilizados en los cimientos de los edificios pasan de estar siempre secos a empaparse de vez en cuando. Entonces, las inundaciones ocasionales se vuelven más comunes. El agua, especialmente el agua salada, corroe el concreto y expone al oxígeno el acero que contiene, un proceso conocido como corrosión.

Dawn Lehman, profesor de la Universidad de Washington e ingeniero estructural contratado por el Herald para investigar el derrumbe de Surfside, dijo que con el tiempo esto podría degradar el acero y el concreto, pero nadie lo sabe con certeza.

“No creo que tengamos suficiente investigación sobre esto para poder decir definitivamente qué tipo de impacto está teniendo”, dijo. “Se trata de un problema crítico, crítico en las regiones costeras que realmente tenemos que empezar a abordar”.

Barras de refuerzo y concreto expuestos en el exterior del Laboratorio de Estructuras durante un experimento para medir el deterioro de los metales, conocido como corrosión, junto a un concreto de ultra alto rendimiento, en la Facultad de Ingeniería y Computación en Miami, el 10 de agosto de 2021. El UHPC, como lo llaman los investigadores, es mucho más resistente que el concreto normal, pero la verdadera ventaja es su flexibilidad. El concreto que puede doblarse sin romperse hace que los puentes y condominios sean más fuertes y seguros.
Barras de refuerzo y concreto expuestos en el exterior del Laboratorio de Estructuras durante un experimento para medir el deterioro de los metales, conocido como corrosión, junto a un concreto de ultra alto rendimiento, en la Facultad de Ingeniería y Computación en Miami, el 10 de agosto de 2021. El UHPC, como lo llaman los investigadores, es mucho más resistente que el concreto normal, pero la verdadera ventaja es su flexibilidad. El concreto que puede doblarse sin romperse hace que los puentes y condominios sean más fuertes y seguros. Daniel A. Varela dvarela@miamiherald.com

Lehman, junto con Sukop, de FIU, está entre los investigadores que buscan una subvención de la Fundación Nacional de las Ciencias para estudiar esas consecuencias desconocidas en los edificios costeros.

Si Sukop y su equipo de FIU obtuvieran la subvención, usarían parte para instalar más pozos de control de las aguas subterráneas y herramientas para medir su grado de salinidad.

Solo en Miami-Dade hay casi 200 pozos excavados por el condado, el distrito de gestión del agua y el Servicio Geológico federal.

Eso es estupendo para saber exactamente hasta dónde ha llegado el agua salada empujada hacia el interior por la elevación del nivel del mar, pero no lo es para medir la situación de las aguas subterráneas poco profundas. Las islas de barrera, en particular, no tienen muchos pozos. Miami Beach es una rara excepción, y esos pozos se instalaron específicamente para ayudar a los científicos y a la ciudad a monitorear los efectos de las aguas subterráneas en su infraestructura.

Posibles soluciones

Tras el derrumbe de Surfside, una serie de organismos oficiales, como el Condado Miami-Dade, el Jurado de Instrucción de Miami-Dade, el Colegio de Abogados de la Florida, grupos activistas de asociaciones de propietarios sin fines de lucro y organizaciones profesionales de ingeniería, han presionado para que se realicen más inspecciones de los edificios de condominios de gran altura.

Las asociaciones de ingenieros del estado también han recomendado que se inspeccionen con más frecuencia los edificios situados a una distancia menor de tres millas del agua salada y que se realicen pruebas en todos los edificios para detectar problemas, en lugar de limitarse a inspeccionarlos visualmente, como exige la ley actual. Algunos incluso sugirieron que las pruebas se realicen bajo tierra con técnicas como el radar de penetración en el suelo.

Vista de un pozo de muestreo de aguas subterráneas poco profundas situado en Black Creek Trail, cerca de la U.S. 1 y Southwest 117th Avenue en Miami, Florida, el lunes 28 de febrero de 2022.
Vista de un pozo de muestreo de aguas subterráneas poco profundas situado en Black Creek Trail, cerca de la U.S. 1 y Southwest 117th Avenue en Miami, Florida, el lunes 28 de febrero de 2022. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

Un cambio en las inspecciones es probablemente el primer paso para que los nuevos edificios se construyan de forma que resistan mejor la elevación de las aguas subterráneas. Una vez que un número suficiente de inspecciones identifique problemas comunes, los investigadores podrán utilizar esa información para sugerir soluciones. Cualquier cambio en el código de construcción requiere muchos datos, dijo Parkinson, y eso falta en la Florida.

“Tenemos excelentes datos sobre el ascenso del mar y datos incompletos sobre las aguas subterráneas, y nadie los está enlazando”, dijo. “Muchas de estas cosas se están pensando por primera vez”.

La Comisión de Construcción de la Florida, la agencia encargada de sugerir cambios en el código de construcción que hacen que los edificios sean más fuertes y seguros, examinó recientemente el impacto de las aguas subterráneas en 2019, cuando encargó un estudio a FIU sobre cómo el ascenso del mar podría provocar cambios en el código de construcción.

La investigación demostró que el nivel de las aguas subterráneas probablemente aumentará junto con el nivel del mar y sugirió una serie de cambios, incluyendo la elevación de todos los edificios un pie más, pero la comisión de construcción aún no ha adoptado ninguna de las sugerencias. Al año siguiente, la comisión de construcción decidió, a partir de entonces, financiar únicamente la investigación sobre el impacto de los huracanes.

Parkinson dijo que le preocupa que, incluso cuando las futuras inspecciones identifiquen los problemas, pasen años antes de que la comunidad de constructores se adapte a ellos, lo que provocará que, mientras tanto, se construyan cientos o miles de nuevos edificios sin protección.

“El ritmo del cambio que estamos experimentando con estos efectos es mucho, mucho más rápido que el ritmo de la actividad humana normal”, dijo.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de marzo de 2022, 3:56 p. m..

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