El plan para el estadio de fútbol en Miami Freedom Park está en marcha. Pero, ¿qué opinan los vecinos?
Mindy Andrade señaló el campo de golf Melreese, una cuadra al oeste, una gran extensión de terreno verde ubicada entre el Aeropuerto Internacional de Miami y el vecindario en el que ha vivido toda su vida, Grapeland Heights.
Levantando la voz para que se le oyera por encima del sonido de un avión, dijo que lleva años escuchando hablar de los planes para construir un estadio de fútbol y un complejo comercial al lado. Espera que pronto se ponga la primera piedra.
“Estoy emocionada”, dijo. “Estoy de verdad preparada para algo diferente en esta zona”.
Aunque Andrade está emocionada, a algunos de sus vecinos les preocupa que el proyecto pueda provocar atascos, una de las principales preocupaciones de aquellos que viven justo enfrente.
Si la ciudad aprueba la propuesta del complejo, el campo de golf Melreese podría ser sustituido por Miami Freedom Park, un extenso campus que incluiría un estadio para albergar los partidos de la franquicia de la Major League Soccer, Inter Miami, tiendas, un hotel, oficinas y un parque de 58 acres.
La estrella de fútbol ya retirada David Beckham y sus copropietarios locales de Inter Miami, Jorge y José Mas, buscan la aprobación de la Comisión de Miami para arrendar el terreno durante 99 años para construir el complejo. Está previsto que los comisionados estudien el acuerdo el 1ro. de abril.
Tal re-urbanización podría transformar radicalmente el vecindario de clase trabajadora que está lleno de casas construidas alrededor de la década de 1950, donde las gallinas deambulan, múltiples generaciones viven bajo un mismo techo y la gente fluye entre el español y el inglés sin problemas.
Andrade, de 35 años, dijo que recibiría con agrado el cambio de ritmo aunque viniera acompañado de algunos dolores de cabeza los días de partidos. Algunos de sus vecinos comparten su deseo de ver por fin algo que sustituya al campo de golf, y apoyan los planes de urbanizar un lugar donde puedan reunirse para comprar, asistir a un partido o disfrutar del parque.
A una calle adelante, Denise Estopinales dijo que a ella y a otros vecinos les preocupa que haya aficionados que intenten estacionarse en sus caminos y entradas. Ya tienen problemas con los conductores que atraviesan sus calles, por lo demás tranquilas, a gran velocidad en una zona donde los niños juegan al aire libre.
“Este es un vecindario tranquilo”, dijo Estopinales, de 53 años, que ha vivido en la zona durante décadas. “No creo que sea una buena ubicación para el estadio. Va a ser una versión más grande de Bayside”.
Varios vecinos que hablaron con el Miami Herald citaron el tráfico como una de las principales preocupaciones. Luis Vélez, residente desde hace cinco años en una casa alquilada en Grapeland Heights, dijo que le encanta el fútbol y que quiere que el Inter Miami tenga éxito. Pero no a costa de la paz que él y su familia disfrutan en el vecindario.
“Es mi deporte favorito”, dijo. “Pero con la congestión que traería, es demasiado”.
Pablo León ha visto cómo ha cambiado Miami desde 1955, y no le gustan muchas cosas. Dijo que Miami era un pueblo cuando llegó de Cuba. No le gustó ver el horizonte de Brickell levantarse a orillas de la Bahía de Biscayne, y no le agrada la perspectiva de una mega urbanización que surja a pocas cuadras de distancia.
Dueño de una casa en Grapeland Heights desde hace más de dos décadas, León dice que el proyecto beneficiará más a los propietarios que al vecindario.
“Lo hacen porque quieren ganar dinero”, dijo León, de 82 años. “No por la bondad de sus corazones”.
Por otro lado, John Taylor, que vive en una casa histórica en la misma cuadra, dijo que cree que la re-urbanización supondrá una ganancia económica para la ciudad y el vecindario.
“Significaría dinero para la ciudad”, dijo. “Me gustaría que Beckham lo ganara. Espero lo consiga”.
Andrade ve una inyección de energía que animaría la zona. Para ella, el plan de construir el Miami Freedom Park es un cambio de ritmo bienvenido. Se imagina caminando hasta el parque y asistiendo a los partidos con su familia. También le gusta la idea de tener tiendas y restaurantes a poca distancia.
“No me importa que esté ahí mismo”, dijo. “Yo digo que lo hagan”.