Sur de la Florida

Toque de queda evoca la historia de Miami Beach con los visitantes afroamericanos

Una multitud llena el paseo marítimo a lo largo de Ocean Drive durante las vacaciones de primavera en Miami Beach, Florida, el sábado 19 de marzo de 2022.
Una multitud llena el paseo marítimo a lo largo de Ocean Drive durante las vacaciones de primavera en Miami Beach, Florida, el sábado 19 de marzo de 2022. dvarela@miamiherald.com

Pierre Rutledge nunca olvidará la tarjeta de identificación de su abuela en Miami Beach.

Una ordenanza de 1936 obligaba a los visitantes afroamericanos, muchos de ellos trabajadores de la industria hotelera, a llevar una tarjeta en todo momento en Miami Beach o arriesgarse a ser arrestados. Por ello, Rutledge y su familia, salvo su abuela que era empleada doméstica de familias blancas, nunca frecuentaron Miami Beach durante su infancia.

Ahora, como presidente de la Junta Consultiva Afroamericana de Miami-Dade, Rutledge ve una conexión entre el trato de la ciudad a los afroamericanos en el pasado y en el presente, después que se declarara el estado de emergencia esta semana tras dos tiroteos durante el pasado fin de semana.

“Hay un viejo refrán que dice ‘Si no conoces tu historia, estás destinado a repetirla’”, dijo Rutledge. “Y parece que hacia allá nos dirigimos”.

Miami Beach decretó el estado de emergencia debido al “claro y presente peligro de disturbios u otros desórdenes públicos generales” e impuso un toque de queda diario de medianoche a 6 a.m. en la zona de South Beach que comienza el jueves por la noche y termina el lunes por la mañana. Los críticos dicen que esas medidas arrojan una luz negativa sobre una ciudad que tiene un historial de maltrato a los visitantes afroamericanos.

La Corte Suprema declaró inconstitucional la ley de la credencial de identificación en diciembre de 1964, pero los críticos afirman que la ciudad sigue teniendo problemas para gestionar las multitudes de visitantes afroamericanos. Los ejemplos incluyen los comentarios de “ciudad del tercer mundo” del ex administrador de la ciudad José García-Pedrosa después de una convención de hip-hop en 1996; la actitud hacia la Urban Beach Week; el asesinato de Raymond Herisse durante el fin de semana del Memorial Day en 2011; el correo electrónico filtrado de un ex ejecutivo de Ocean Drive llamando a los turistas afroamericanos sin clase, indecorosos, incultos, e ignorantes” en 2019; y un vehículo militar estacionado en Ocean Drive durante las vacaciones de primavera del año pasado.

“No quieren al público afroamericano en Miami Beach, pero esto no es 1965 ni 1975”, dijo Peter Thomas, propietario de BarOne en Miami Beach. Thomas organizó la convención de hip-hop How Can I Be Down en la ciudad durante cuatro años en la década de 1990. Después de que García-Pedrosa comparara las condiciones de las calles con las de una “ciudad del tercer mundo” en 1996, la conferencia nunca volvió. El comentario del administrador de la ciudad sigue irritando a Thomas hasta el día de hoy, y dijo que muchos de los funcionarios electos son “racistas” y “no pueden impedir que alguien venga a Miami y se divierta en South Beach”.

El alcalde de Miami Beach, Dan Gelber, negó la afirmación de que el estado de emergencia tuviera una motivación racial. Gelber dijo que entendía porqué alguien podría formular ese argumento, pero añadió que “no puede preocuparse por la óptica cuando se está baleando a la gente”.

“No puedo pensar, en la historia de mi ciudad, en dos días en los que se haya baleado a cinco personas”, dijo Gelber. Al preguntarle por el incidente de hace una década en el que la policía mató a Herisse e hirió a cuatro transeúntes tras disparar 116 balas en Collins Avenue, Gelber dijo que ambos incidentes tenían una “diferencia obvia”.

“No se puede comparar eso con el hecho de que otros transeúntes reciban disparos hechos por otras personas de las que estamos tratando de protegerlos”, dijo Gelber.

En Ocean Drive, turistas afroamericanos dijeron que South Beach, en su mayor parte, estaba relativamente tranquila en comparación con años anteriores, salvo algunos incidentes aislados. El ambiente habitual del spring break –desde la ropa especialmente escasa hasta el olor penetrante a marihuana y la música a todo volumen– era evidente junto con la fuerte presencia policial.

Se produjeron encuentros con la policía, incluido uno en el que una mujer fue arrestada por bailar encima de un coche, según Keara Brown, de Long Island, Nueva York.

“La policía hace demasiado aquí”, dijo Brown, que voló a Miami la semana pasada. “Todos quieren divertirse. Estamos en spring break”.

Brown y su amiga, Amyah Smith, dijeron que el pasado fin de semana fue un poco caótico, especialmente después de los tiroteos, pero imploraron a la policía y a los funcionarios electos que sean más empáticos con los vacacionistas.

“Imagine que ese fuera su hijo”, dijo Smith. “Imagine que ve a su hijo o hija siendo golpeado por un policía, ¿qué haría?”.

Otros visitantes, como el estudiante de la Universidad de Drexel Ayo Fala, sintieron la tensión en el momento en que él y sus cuatro amigos aterrizaron. Entre las historias de terror de los conductores de Uber y la noticia del toque de queda, Fala se sintió un poco “inquieto” a pesar del ambiente relajado que conlleva una tarde de miércoles en Ocean Drive.

“El toque de queda hace que parezca que nosotros somos el problema”, dijo Fala.

Los habitantes de Miami-Dade representan más de la mitad de los arrestos policíacos en Miami Beach desde que comenzó la temporada de las vacaciones de primavera el 18 de febrero.

A pesar de esas estadísticas, la narrativa sigue siendo que los spring breakers –específicamente los vacacionistas afroamericanos– son los culpables, algo que hace retroceder a la ciudad en conjunto, dice Rutledge.

“Volvimos al punto de partida”, añadió Rutledge. “Tenemos que ser equitativos, diversos e inclusivos cuando empecemos a buscar soluciones”.

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