Sur de la Florida

¿Manglares vs. diques? Pudiera ser ‘lo mejor de dos mundos’ para enfrentar el alza del nivel de mar

A lo largo de la mayor parte de la costa del sur de la Florida, los manglares eran la forma que tenía la naturaleza de proteger la costa de las olas y los huracanes. A medida que la urbanización se acercaba al agua, los diques se convirtieron en el método elegido para separar la tierra del mar.

Con dos pies de ascenso del nivel del mar en el horizonte pronosticado para 2060, ¿cuál es la opción correcta para prolongar la vida de ciudades como Miami?

La ciencia —al menos en materia de control de las inundaciones— sugiere que la respuesta del hombre se impone a la solución de la naturaleza, con algunas limitaciones.

Peter Sheng, investigador de la Universidad de la Florida que ha estudiado el valor protector de los manglares en la Florida, afirma que son una herramienta increíble cuando se usan correctamente. En lugares como Cutler Bay, enormes porciones de manglares constituyen una barrera entre las olas de más de 10 pies de los huracanes y las zonas pobladas.

“Si hay una plantación de manglares urbanos angosta, no sirve”, dijo. “Tres metros de manglar no hacen nada. Para disipar las olas hacen falta al menos 100 metros”.

Eso se puso de manifiesto en la decisión del gobierno federal de que el mejor método para proteger la costa de Miami-Dade de los huracanes era un muro de 20 pies que se extendiera a lo largo de varias millas de la costa, y no la combinación de densos manglares y un corto dique de contención que muchos vecinos plantearon en reuniones públicas.

Al final, el condado y sus habitantes rechazaron el muro, enviando al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de vuelta a la mesa de dibujo para encontrar una nueva solución que sea del agrado de los habitantes de Miami-Dade, y que los proteja varios decenios.

Una vista aérea de las condiciones actuales del Brittany Bay Park, en el que Miami Beach tiene previsto gastar $1.8 millones en renovar el parque y crear un litoral vivo con manglares.
Una vista aérea de las condiciones actuales del Brittany Bay Park, en el que Miami Beach tiene previsto gastar $1.8 millones en renovar el parque y crear un litoral vivo con manglares. City of Miami Beach

¿Cómo se acumulan los manglares?

No es que los diques de contención sean mejores que los manglares, afirma Rik Gijsman, ingeniero e investigador de la Universidad de Twente, en Holanda. En un artículo de 2021, él y otros autores analizaron una década de investigaciones sobre la eficacia de los manglares para reducir las inundaciones en comparación con los diques.

“No es una cuestión de uno o el otro. Son sistemas diferentes y ambos pueden ser útiles dependiendo de las condiciones locales”, dijo. “Creo que necesitamos los dos y depende de las condiciones locales, cómo integrarlos”.

Rod Braun, director de Estrategia Climática de The Nature Conservancy, dijo que los manglares tienen una larga lista de beneficios, como el control de la erosión, la provisión de un hábitat para los peces y otros organismos que habitan la bahía, la mejora de la calidad del agua y el almacenamiento de dióxido de carbono, un gas de de efecto invernadero que causa el calentamiento global. Y a diferencia de un muro de concreto, con el tiempo forman una barrera más fuerte y más alta.

“Creo que hace que sea un lugar más agradable para vivir”, dijo.

Y los muros de contención tienen problemas. Cuando las olas chocan contra el duro concreto, desgasta la arena y se convierte en un lugar menos agradable para las criaturas marinas o las plantas.

El 26 de enero de 2022, científicos del Departamento de Gestión de Recursos Medioambientales (DERM) navegaron por Crescent Island B, parte de los antiguos proyectos de litoral vivo del condado en la Bahía de Biscayne. Los proyectos de costas vivas usan diversos materiales, como plantas de humedales, conchas de ostras, troncos de fibra de coco, arena, madera y rocas autóctonas.
El 26 de enero de 2022, científicos del Departamento de Gestión de Recursos Medioambientales (DERM) navegaron por Crescent Island B, parte de los antiguos proyectos de litoral vivo del condado en la Bahía de Biscayne. Los proyectos de costas vivas usan diversos materiales, como plantas de humedales, conchas de ostras, troncos de fibra de coco, arena, madera y rocas autóctonas. Pedro Portal

La combinación de ambos, conocida como enfoque híbrido, resuelve muchos de esos problemas. Es lo que sugirió la ciudad de Miami para la nueva línea de costa de Morningside Park, un dique de 6 pies en combinación con manglares y otros jardines. Entonces, algunos residentes se quejaron de que los manglares arruinarían su vista y fueron eliminados del proyecto.

Pero en el caso del plan del Cuerpo de Ejército, que se diseñó para proteger al condado de las olas terriblemente altas asociadas a los huracanes y no solo de las inundaciones ocasionales, los datos muestran que incluso un enfoque híbrido podría no ser suficiente.

Gijsman dijo que los estudios demuestran sistemáticamente que para reducir el tamaño de las olas enormes se necesitan muchos manglares, una cantidad de manglares del tamaño de los Everglades.

“Los manglares nunca proporcionarán una seguridad total para las verdaderas mareas de tempestad”, dijo. “Para atenuar realmente las olas se necesitan kilómetros de ellos”.

La información no está clara

Yuepeng Li, un investigador de la Universidad Internacional de la Florida que ha publicado varios artículos en los que intenta cuantificar exactamente el grado de protección que ofrecen los manglares, dijo que hay muchos factores a la hora de calcularla. Importa de qué especie de manglar se habla, e incluso la proporción de raíces y ramas marca la diferencia.

Teniendo en cuenta estas variables, dijo, se necesita alrededor de media milla de manglares para reducir incluso un pie de marea de tormenta.

“No creo que una milla de manglares reduzca significativamente el oleaje”, dijo Li.

Una de las razones por las que los constructores prefieren los diques de contención a los manglares, según Gijsman, es que se puede construir una estructura de concreto exactamente igual cada vez y garantizar el mismo rendimiento.

“Hace tiempo que nos dimos cuenta de que la zona natural contribuye a la protección contra las inundaciones, pero no es tan sencillo trabajar con ella porque la naturaleza es imprevisible y, como ingeniero, quieres ir a lo seguro”, dijo.

Por ejemplo, los ingenieros pueden calcular lo que haría falta para que un dique se agriete y falle. Cuando se trata de manglares, no están tan seguros. Eso dificulta la obtención de las cifras de “rentabilidad de la inversión” en las que se basan organismos como el Cuerpo de Ingenieros para tomar decisiones.

Y a medida que el mundo se vuelve más caliente, húmedo y salado, los manglares podrían tener un peor rendimiento.

Lo mejor de ambos mundos

A la hora de blindar las costas, los diques y los manglares no son soluciones mutuamente excluyentes. Cada vez más, los planificadores buscan combinar ambas estrategias.

Landolf Rhode-Barbarigos, profesor adjunto de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Miami, se declara partidario de la combinación de ambas: un dique para proteger de las inundaciones y plantas como los manglares para obtener beneficios medioambientales.

Una representación de lo que serían los muros de 10 pies de altura propuestos por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército para proteger downtown Miami de las inundaciones provocadas por las tormentas en el río Miami, junto con algunas soluciones basadas en la naturaleza, como una línea de costa viva.
Una representación de lo que serían los muros de 10 pies de altura propuestos por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército para proteger downtown Miami de las inundaciones provocadas por las tormentas en el río Miami, junto con algunas soluciones basadas en la naturaleza, como una línea de costa viva. Curtis + Rogers Design Studio and the Miami DDA

Pero calcular esos beneficios ecológicos es mucho más difícil que simplemente ver cuántos daños por inundación sufre una ciudad con o sin un dique. No todo el mundo está de acuerdo en el valor de tener unas cuantas docenas de peces alrededor o unos cuantos kilos de dióxido de carbono aspirados de la atmósfera.

Rhode-Barbarigos dijo que si los planificadores cambian la pregunta que se hacen al principio de “¿qué ofrece la mejor protección contra las inundaciones?” a “¿qué hace el mayor bien para este espacio?”, entonces una solución híbrida es la clara ganadora.

“Lo que se consigue con el enfoque híbrido, quiero creer, es lo mejor de dos mundos y no lo contrario”, dijo.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de abril de 2022 a las 11:34 a. m..

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