Sur de la Florida

¿Qué impulsa un movimiento juvenil en las iglesias de Miami? No solo la oración, sino la acción

Voluntarios trabajan preparando cajas de alimentos para los necesitados en la Iglesia de San Agustín en Coral Gables el 1 de abril de 2022.
Voluntarios trabajan preparando cajas de alimentos para los necesitados en la Iglesia de San Agustín en Coral Gables el 1 de abril de 2022. mmarchante@miamiherald.com

¿Qué puede hacer que los millennials y la generación Z se olviden por un momento de Netflix e Instagram?

Para algunos adolescentes y jóvenes adultos, es la llamada de Jesús.

Una niña de 13 años dice que encontró a Dios a través del baile. Un joven de 29 años que estaba “herido por la Iglesia” está usando la música para ayudar a dar la bienvenida a otros en su parroquia. Y un grupo de estudiantes universitarios dice que preparar comida para los necesitados es la mejor manera de pasar un viernes por la noche.

Estos jóvenes adultos se consideran a sí mismos parte de un movimiento juvenil cada vez mayor en Miami que busca crear y fortalecer una relación con Jesucristo.

En el cristianismo, los dos momentos más importantes del año son Navidad, el día cuando los creyentes celebran el nacimiento de Jesús, y la Semana Santa en abril, cuando los cristianos recuerdan los acontecimientos previos a la muerte de Cristo el Viernes Santo y a su resurrección el Domingo de Pascua.

Los líderes religiosos también tienen en mente a los jóvenes cuando tienen lluvias de ideas para atraer a los feligreses más jóvenes.

“En otra época, la fe formaba parte del aire que se respiraba y ahora eso ya no es necesariamente así”, dijo el arzobispo Thomas Wenski, que supervisa la Arquidiócesis de Miami, en una entrevista con el Miami Herald.

Una encuesta del Pew Research Center publicada en diciembre concluyó que tres de cada 10 adultos estadounidenses, o alrededor del 29%, se autoidentifican sin afiliación religiosa, seis puntos porcentuales más que en 2016. Pew sugiere que la tendencia es impulsada en gran medida por los adultos jóvenes, que son menos propensos que generaciones mayores a “identificarse con un grupo religioso o participar en prácticas religiosas tradicionales”.

Pero los líderes religiosos ven una forma de volver a conectarse con los jóvenes. Aunque los grupos de jóvenes y los movimientos populares como Encuentros Juveniles existen desde hace años, las parroquias están más centradas que nunca en llegar a las generaciones más jóvenes, dijo Wenski.

La tecnología, en cierto modo, facilita a los jóvenes cristianos la práctica de su fe y la construcción de relaciones basadas en la fe. Hay aplicaciones bíblicas y servicios de transmisión en vivo. Aplicaciones de citas cristianas. Chats grupales de WhatsApp. Redes sociales. Y ministerios en línea.

Pero la tecnología también trajo nuevos retos, como convencer a la gente de que deje sus tabletas y vaya al culto en persona, dicen los pastores. El COVID-19 tampoco ayudó, ya que los líderes cristianos notaron un aumento de la ansiedad social entre los jóvenes.

Aunque no pronuncian sermones con memes e emojis, algunos líderes parroquiales han encontrado formas de atraer a los más jóvenes a sus puertas, a través de noches de culto, estudios bíblicos y actividades sociales para adultos jóvenes que incluyen juegos deportivos y clases de salsa.

Estos son algunos lugares que encontraron formas de conectar a los jóvenes con Cristo:

‘Fe en acción’

Krista Alles, de 22 años, miembro del ministerio de jóvenes adultos de San Agustín y Mia, de 50 años, ayudan a preparar paquetes de alimentos como parte de un evento en la Iglesia Católica de San Agustín en Coral Gables el viernes 1º de abril de 2022.
Krista Alles, de 22 años, miembro del ministerio de jóvenes adultos de San Agustín y Mia, de 50 años, ayudan a preparar paquetes de alimentos como parte de un evento en la Iglesia Católica de San Agustín en Coral Gables el viernes 1º de abril de 2022. Michelle Marchante mmarchante@miamiherald.com

La Iglesia San Agustín y el Centro de Estudiantes Católicos de la Universidad de Miami (UM) en Coral Gables se centran en enseñar y ayudar a los jóvenes adultos a forjar una relación con Cristo.

“Es mucha fe en acción”, dijo el reverendo Richard Vigoa, el párroco de la iglesia. “Cuando una persona viene aquí a San Agustín, no es una fe de tipo espectador, sino una fe que se compromete y sirve al otro”.

A principios de este mes, más de 300 personas —padres, niños, estudiantes universitarios, personas mayores— se reunieron en la sala parroquial de San Agustín para con el objetivo de empaquetar 40,000 cajas de alimentos. Parecía el taller del Conejo de Pascua, pero en lugar de pintar huevos, la gente estaba embolsando, pesando y empaquetando soya, arroz, verduras y frijoles.

“Estamos renunciando a nuestro tiempo, a nuestra energía —hay muchas otras cosas que hacer en Miami un viernes por la noche— y, sin embargo, estamos aquí, empaquetando comida”, dijo Marcel van Hemert, de 19 años, vicepresidente de UCatholic, el ministerio católico de UM. “Estamos ayudando a nuestros hermanos y hermanas menos afortunados”.

Es ese tipo de espíritu el que llevó a Juliana Warsaw a llevar a sus hijas a ayudar.

Juliana Warsaw y sus hijas Grace, de ocho años, y Gabrielle, de cinco años, trabajan juntas para colocar paquetes de arroz y frijoles en cajas durante un evento de empaquetado de alimentos en la iglesia de San Agustín en Coral Gables el viernes 1º de abril de 2022.
Juliana Warsaw y sus hijas Grace, de ocho años, y Gabrielle, de cinco años, trabajan juntas para colocar paquetes de arroz y frijoles en cajas durante un evento de empaquetado de alimentos en la iglesia de San Agustín en Coral Gables el viernes 1º de abril de 2022. Michelle Marchante mmarchante@miamiherald.com

Su objetivo, dice, es enseñar a Grace, de 8 años, y a Gabrielle, de 5, la importancia de ayudar a los necesitados. Para Warsaw, también es una oportunidad de volver a conectar con su fe.

Antes del pasado agosto, no había ido a la iglesia en 20 años. Entonces, en medio de la pandemia del COVID-19, algo cambió.

“Pasas por el sufrimiento y por momentos de dificultad, y entonces te das cuenta de que Dios te llama”, dijo Warsaw. “Y sabes que, en los momentos de sufrimiento, puedes tomar una decisión. O te acercas a Dios o te alejas de él. Afortunadamente, con la ayuda de Dios... sentí esa llamada para volver a la iglesia”.

Ahora espera inculcar la tradición de ir a misa también a sus hijas.

“La iglesia, y todas las cosas que aprendes aquí, es casi como un manual para ayudarte a criar a tus hijos”, dijo Warsaw. “Siento que ahora puedo criar bien a mis hijas enseñándoles estos valores”.

Las cuatro horas empaquetado alimentos fueron posibles gracias a un subsidio de $13,200 que Cross Catholic Outreach obtuvo de Coca-Cola Consolidated, y superó su objetivo de 40,000, empaquetando 40,608 comidas. El evento reunió a familias y estudiantes de diferentes escuelas. Estudiantes con los uniformes de la secundaria Christopher Columbus llevaron las cajas. Alumnos de la escuela primaria ayudaron a sus madres. Y estudiantes universitarios y recién graduados estaban allí, como Giselle De La Rúa, encargada de las redecillas, guantes y delantales.

Giselle De La Rua, de 22 años, ex alumna de la Universidad de Miami y miembro del grupo de jóvenes adultos de San Agustín ayuda a preparar cajas de comida en la Iglesia de San Agustín el viernes 1º de abril de 2022.
Giselle De La Rua, de 22 años, ex alumna de la Universidad de Miami y miembro del grupo de jóvenes adultos de San Agustín ayuda a preparar cajas de comida en la Iglesia de San Agustín el viernes 1º de abril de 2022. Michelle Marchante mmarchante@miamiherald.com

La ex alumna de la UM, de 22 años, se involucró en la parroquia de San Agustín mientras era estudiante de la UM y ahora forma parte del grupo de jóvenes adultos de la iglesia, que está separado del ministerio católico del campus de UM. Augustine incluso “pesó” en su decisión de quedarse en Miami para estudiar medicina o volver a su casa en West Palm Beach.

¿Cómo es que San Agustín atrae a tantos jóvenes adultos católicos de Miami?

Aunque su proximidad a la UM ciertamente ayuda –la iglesia está al lado–, Vigoa dice que se reduce a “su ministerio presencial” tanto en el campus de la UM como en la comunidad. Otro factor importante es la variedad de actividades centradas en los jóvenes adultos que ofrece, incluyendo estudios bíblicos y actividades sociales populares como Theology on Tap, donde la gente puede hablar de la fe mientras se toma una cerveza fría. Además, está el viejo recurso del boca a boca.

“Lo que más éxito tiene es el ministerio entre contemporáneos, el reunirse, el rezar juntos, el adorar juntos”, dice.

La invitación de un amigo es la forma en que el estudiante de la Universidad Internacional de Florida y feligrés de la Iglesia Católica de San Luis , Adam Kurz, de 19 años, se encontró empacando cajas en San Agustín.

El baterista dice que cree que hay un movimiento entre los jóvenes de Miami para encontrar a Cristo, y sí, a menudo lleva a los miembros de los grupos de jóvenes de diferentes parroquias a entremezclarse, un panorama que Vigoa dice que es común en los eventos de San Agustín.

“Creo que nos estamos globalizando, por así decirlo, para formar un grupo de jóvenes más grande, no solo estamos aquí en la iglesia de San Agustín, o en el Buen Pastor, o en San Luis, o algo así”, dijo Kurz. “Básicamente nos estamos uniendo como una comunidad más grande, lo que creo que es probablemente lo más hermoso que podría suceder con la iglesia”.

Van Hemert, vicepresidente de UCatholic, dijo que incluso nota que viejas tradiciones comienzan “regresar” en la Iglesia Católica, como arrodillarse para recibir la comunión y que algunas mujeres usen velos de capilla durante la misa.

“El movimiento de los jóvenes está realmente impulsando eso... Siento que hay algo especial en nosotros que realmente es como si Jesús nos hablara”, dijo. “Hay algo ahí que creo que está creando una generación de santos”.

Marcel van Hemert, vicepresidente de UCatholic, el ministerio católico de la UM, y su grupo empaquetaron 11 cajas de alimentos, dos más de las que se esperaba que cada grupo completara durante la primera sesión del evento de empaquetado de alimentos en la Iglesia de San Agustín en Coral Gables. El evento superó su objetivo de 40,000 comidas.
Marcel van Hemert, vicepresidente de UCatholic, el ministerio católico de la UM, y su grupo empaquetaron 11 cajas de alimentos, dos más de las que se esperaba que cada grupo completara durante la primera sesión del evento de empaquetado de alimentos en la Iglesia de San Agustín en Coral Gables. El evento superó su objetivo de 40,000 comidas. Michelle Marchante mmarchante@miamiherald.com

‘Reunir las piezas rotas’ que dejó el COVID

Steven Anderson, de 29 años, es un músico ambulante. Él toca su guitarra con la banda en Christ Fellowship en Palmetto Bay, luego se dirigen a su campus hermano en Doral. Tal vez toque la batería en el campus de Redland o el bajo en el campus de Coral Gables.

El director de música de Christ Fellowship está siempre en movimiento, usando la música para ayudar a que la comunidad se anime a orar. Y pensar que el año pasado no quería tener nada que ver con Fellowship.

Su anterior iglesia había cerrado y necesitaba una nueva casa de culto. Pero estaba “herido por la Iglesia”, dijo. Había sido “defraudado muchas veces por la Iglesia”, hasta el punto de que se alejó de la Iglesia durante un año, dijo. El pasado mes de abril fue con un grupo a visitar Christ Fellowship como parte de una “gira eclesiástica”. Cuando se enteró de que era un templo multicampus, como su anterior iglesia, pensó que no sería el lugar adecuado para él.

Entonces vio la producción. Cómo los pastores de Fellowship se tomaron tiempo después del servicio para sentarse y hablar con su grupo. Se sintió acogido, una experiencia que espera crear para otros, ya sea siendo una cara amigable o proporcionando buena música.

El pastor estudiantil Luis Miguel Valentín habla a los adolescentes durante un servicio de adoración de los estudiantes de CF en la iglesia Christ Fellowship en Palmetto Bay, Florida, el viernes 8 de abril de 2022.
El pastor estudiantil Luis Miguel Valentín habla a los adolescentes durante un servicio de adoración de los estudiantes de CF en la iglesia Christ Fellowship en Palmetto Bay, Florida, el viernes 8 de abril de 2022. Daniel A. Varela dvarela@miamiherald.com

Una atmósfera acogedora es uno de los puntos fuertes de la iglesia y es especialmente importante cuando se trata de relacionarse con los miembros más jóvenes del templo, especialmente durante los grupos pequeños, según el pastor de estudiantes Luis Miguel Valentín, de 24 años. En los grupos pequeños, los estudiantes se agrupan con chicas o chicos de su mismo grado. Cada grupo, dirigido por un líder de Fellowship, tendrá una discusión guiada por la fe. Es un espacio seguro para hablar de la vida, de cualquier problema que los estudiantes puedan tener e, idealmente, hacer amigos en el camino, dijo Valentín.

“Muchos de ellos no tienen padre. Muchos de ellos son criados por madres solteras, así que para ellos tener un líder que es un hombre casado de 35 años de edad con hijos que es capaz de hablar con ellos durante toda la semana, ir a sus partidos de basquetbol, y hacerles saber, ‘Oye hermano, estoy rezando por ti en este momento. Oye, pensé en ti esta mañana, hermano. Espero que todo esté bien. Oye, ¿está todo bien? Como si eso significara el mundo entero. ... No crecí con eso”, dijo Valentín.

Christ Fellowship, que está “alineada doctrinal y cooperativamente en misiones con la Convención Bautista del Sur”, según su portal digital, organiza una variedad de actividades en sus seis campus en Miami-Dade, incluyendo noches de jóvenes adultos. A veces, los grupos pequeños se celebran en el campus. Otras veces se organizan en otros lugares, como en Starbucks, Buffalo Wild Wings o Top Golf, dijo Valentín.

Tres veces al año, organizan un “Rally”, es un evento que reúne a los estudiantes de todos sus campus para una noche de adoración. Recientemente, su campus de Doral celebró una noche de jóvenes adultos, que una vez terminado el servicio, se convirtió en una clase de salsa.

Jessica Fung, de 16 años, Kaylee Aleu, de 16 años, y Genesis Pinales, de 16 años, miran sus huevos de Pascua de un lanzamiento de huevos desde un helicóptero después de un servicio de adoración de los estudiantes de CF en la iglesia Christ Fellowship en Palmetto Bay, Florida, el viernes 8 de abril de 2022.
Jessica Fung, de 16 años, Kaylee Aleu, de 16 años, y Genesis Pinales, de 16 años, miran sus huevos de Pascua de un lanzamiento de huevos desde un helicóptero después de un servicio de adoración de los estudiantes de CF en la iglesia Christ Fellowship en Palmetto Bay, Florida, el viernes 8 de abril de 2022. Daniel A. Varela dvarela@miamiherald.com

Y aunque el culto presencial regresó, ya no es como antes. Las iglesias, y no solo Fellowship, tienen un gran reto por delante y necesitan ayuda, dijo Valentín.

“Todavía estamos tratando de reunir las piezas rotas que dejó el COVID”, dijo Valentín. “No solo es la ansiedad social, es como si la salud mental se hubiera vuelto loca”.

“Si uno mira atrás en la historia —si uno recuerda la época en que Jesús caminó en esta tierra desde donde subió al cielo— la Iglesia siempre prospera en tiempos como este, siempre. En tiempos de adversidad, en tiempos de dolor, en tiempos en que la comunidad está, ya sabes, no fracasando, sino simplemente soportando el peso del mundo”, dijo Valentín. “Y cuando digo: ‘Oye, necesitamos, necesitamos ayuda’. Creo que tenemos que unirnos todos, como pueblo de Dios, y servir a la ciudad en mucho más. Y estamos tratando de hacerlo y hacer algo mejor”.

La presentadora Elena Watkins se dirige a los congregantes durante un servicio de adoración de los estudiantes de CF en la iglesia Christ Fellowship en Palmetto Bay, Florida, el viernes 8 de abril de 2022.
La presentadora Elena Watkins se dirige a los congregantes durante un servicio de adoración de los estudiantes de CF en la iglesia Christ Fellowship en Palmetto Bay, Florida, el viernes 8 de abril de 2022. Daniel A. Varela dvarela@miamiherald.com

‘Escapar de la realidad de ser adolescente’

Mientras crecía, Camila Halaby-Bravo, de 13 años, tuvo una relación intermitente con Dios. Luego su madre tuvo cáncer de tiroides y fue hospitalizada.

“Recuerdo que tomé mi Biblia y la leí”, dijo Camila. “Había estado a punto de querer acabar con mi vida y a punto de convertirme en atea porque no creía que el Señor existiera, me había abandonado”.

Entonces encontró Catalyst, un programa extraescolar en la escuela intermedia Miami Springs, que ofrece a los adolescentes un lugar para disfrutar del hip-hop y el break-dance. ¿La novedad? También tenían estudios bíblicos.

“Y me enganché”, dijo Halaby-Bravo. “Esta es mi familia y mi gente”.

(IZQUIERDA) Camila Halaby-Bravo, de 13 años, forma parte de Catalyst de Youth for Christ Miami, un programa extraescolar en la escuela intermedia Miami Springs, que ofrece a los adolescentes un lugar para disfrutar del hip-hop y el break-dance. (DERECHA) Amanda Paulas, de 16 años, forma parte del programa Campus Life de YFC Miami. Ambas adolescentes compartieron su experiencia con los programas en el banquete de la organización sin fines de lucro
(IZQUIERDA) Camila Halaby-Bravo, de 13 años, forma parte de Catalyst de Youth for Christ Miami, un programa extraescolar en la escuela intermedia Miami Springs, que ofrece a los adolescentes un lugar para disfrutar del hip-hop y el break-dance. (DERECHA) Amanda Paulas, de 16 años, forma parte del programa Campus Life de YFC Miami. Ambas adolescentes compartieron su experiencia con los programas en el banquete de la organización sin fines de lucro Michelle Marchante mmarchante@miamiherald.com

Es “un lugar donde puedes escapar de la realidad de ser un adolescente”, dijo la amante de la música.

Catalyst es uno de los cuatro programas de divulgación dirigidos por Youth for Christ Miami, una organización cristiana sin fines de lucro que atiende a niños de 11 a 19 años en Miami-Dade desde 1948. Tiene una sección hermana en Broward. Su organización matriz, Youth for Christ (YFC), existe desde hace casi 80 años. Su primer empleado a tiempo completo fue el reverendo Billy Graham.

“Nuestra esperanza es que los niños puedan tener la oportunidad de tomar una decisión informada sobre su fe y, por lo menos, ya sabes, escuchar acerca de Jesús antes de que se gradúen, para que tengan esa oportunidad”, dijo April Lovins, directora de Youth for Christ Miami en la escuela secundaria Campus Life.

La organización sin fines de lucro tiene programas extracurriculares enfocados en la fe en 10 escuelas de Miami-Dade y tiene asociaciones con iglesias en el condado, según Lovins y Dwayne Eslick, director de la escuela intermedia Campus Life de la organización sin fines de lucro.

Además de Catalyst, la organización sin fines de lucro cuenta con Campus Life, un club extraescolar para estudiantes de escuela intermedia y secundaria que les ayuda a encontrar una “vida equilibrada” a través de juegos, debates y oraciones; City Life KIX, que enseña a los niños de North Miami, Goulds y West Homestead la fe cristiana, así como habilidades para la vida, como la educación financiera; y Juvenile Justice, que ofrece programas basados en la Biblia y tutoría cristiana a jóvenes en riesgo en centros de detención para menores.

Antonio Brooks, un estudiante de séptimo grado, explica porqué le gusta ser parte de City Life KIX en el banquete anual  de Youth for Christ Miami
Antonio Brooks, un estudiante de séptimo grado, explica porqué le gusta ser parte de City Life KIX en el banquete anual de Youth for Christ Miami Michelle Marchante mmarchante@miamiherald.com

Aunque todos sus programas enseñan a los niños a través de la “perspectiva cristiana”, acogen a todos los niños, independientemente de su afiliación religiosa, o de la falta de ella, dijo Eslick. A fin de cuentas, la organización sin fines de lucro solo quiere ayudar a los niños a tener una vida mejor, dijo.

Y aunque YFC Miami trata de hacer que el aprendizaje de la fe sea divertido, averiguar la mejor manera de conectar con los estudiantes puede ser un reto. Eslick dice que los niños asisten ahora en línea y Lovins nota más ansiedad social entre los niños desde que golpeó la pandemia.

Aunque los cristianos siguen siendo la mayoría de la población estadounidense, Eslick señala que también hay un aumento del secularismo en Estados Unidos.

Un análisis del Pew Research Center de 2016 sugiere que la tendencia se debe a una mezcla de razones: Es más aceptable socialmente no reivindicar una religión, hay un menor nivel de compromiso religioso entre los estadounidenses, y el cambio generacional, con los millennials que se sienten más cómodos describiéndose como ateos, agnósticos o “nada en particular” en comparación con las generaciones mayores.

“Es un mundo difícil, a veces hay mucha presión a la que se enfrentan en la escuela o en casa. Y la vida no es sencilla. Es más complicada para los niños”, dijo Eslick, quien dijo que él mismo fue arrestado dos veces cuando estaba en sexto grado. Un grupo cristiano le ayudó a darle un giro a su vida.

Daika Cesar habla de su experiencia en Youth for Chris Miami durante el banquete "Be The Story" de la organización sin fines de lucro en el Hilton Miami Airport Blue Lagoon el sábado 2 de abril de 2022.
Daika Cesar habla de su experiencia en Youth for Chris Miami durante el banquete "Be The Story" de la organización sin fines de lucro en el Hilton Miami Airport Blue Lagoon el sábado 2 de abril de 2022. Michelle Marchante mmarchante@miamiherald.com

El 2 de abril, Halaby-Bravo se unió a un grupo de estudiantes dentro de un salón de baile en el Hilton Miami Airport Blue Lagoon para hablar sobre cómo YFC Miami había cambiado sus vidas como parte del banquete anual de la organización sin fines de lucro “Be The Story”.

Allí anunció que llevaba tres meses libre de autolesiones y de un trastorno alimenticio.

Ella tiene un mensaje para las personas que están “cegadas” por las expectativas de la sociedad sobre cómo deben verse o actuar:

“El Señor nos hizo a su imagen y semejanza, y somos perfectos tal y como nos hizo. No hay otra forma en la que debamos intentar cambiar para la sociedad, sea cual sea”, dijo Camila Halaby-Bravo, de 13 años, tras su discurso. “El Señor cambió todas nuestras vidas y los que lo encuentran, tienen la gracia del Señor”.

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