Sur de la Florida

Gemelas honran a su padre manteniendo la pastelería Vito’s Bakery


Las gemelas Tiffany (izq.) y Eileen Gómez jamás considerarían como opción vender la pastelería que su difunto padre, Vito Gómez, levantara con tanto esfuerzo.
Las gemelas Tiffany (izq.) y Eileen Gómez jamás considerarían como opción vender la pastelería que su difunto padre, Vito Gómez, levantara con tanto esfuerzo. Gazette Photo

Desde el día que nacieron, hace poco más de 25 años, la única vida que han conocido las gemelas Tiffany y Eileen Gómez es su vida en Vito’s Bakery en Virginia Gardens.

Vito Gómez, quien abrió la repostería en el Virginia Gardens Shopping Plaza, 3934 Curtiss Pkwy., hace 25 años este mes, estaba ayudando a criar a sus dos gemelas recién nacidas, que habían nacido apenas tres meses antes.

Cuando su madre falleció, las niñas sólo tenían 4 años, de modo que su vida al crecer fue literalmente con su padre en la repostería todos los días. Desde jugar al escondite en la trastienda cuando eran chiquitinas, hasta pasar a ayudar en la tienda cuando se hicieron adolescentes, Vito’s Bakery era su vida.

De modo que cuando su padre, Vito Gómez, murió en enero a los 83 años, vender el negocio y dárselo a cualquier otra persona no fue nunca una opción que ellas habían considerado.

No, incluso a la edad bastante temprana de 25 años, Eileen y Tiffany Gómez, conjuntamente con la veterana gerente de la tienda Susanna Manjarres, a quien ellas llaman “su hermana”, decidieron que lo que su padre había trabajado tan duro para crear no podía ser vendido simplemente a extraños.

“No, nunca jamás”, dijo Tiffany al preguntársele si ella y su hermana se sintieron tentadas a vender la tienda después de la muerte de él. “Nuestro padre trabajó muy duro en esta repostería para convertirla en un éxito e invirtió en ella gran parte de su vida, sentimos que no era posible renunciar a algo que él se esforzó tanto por mantener. Decidimos conservar la tienda, llevarla y queremos de verdad continuar el nombre familiar y que él pueda enorgullecerse de nosotras. Ojalá él nos esté mirando y se sienta orgulloso”.

Por supuesto, una cosa es decirlo, pero hacerlo realmente y aprender a lidiar con los detalles cotidianos de llevar un negocio y tomar decisiones ha sido el mayor de sus retos.

“Como crecimos en el negocio, sabíamos más o menos las cosas generales”, dijo Tiffany. “Pero aprendernos todas las reglas, los permisos, las cosas legales, básicamente el aspecto de negocios de las cosas, eso ha sido un poco difícil, pero estamos mejorando y aprendiendo al vuelo. He tomado algunas clases en FIU sobre el negocio de la hospitalidad, y si mezclamos lo que estamos aprendiendo en la escuela con lo que papá nos enseñó, todo va a ir bien”.

“Lo difícil ha sido prácticamente todo”, dijo Eileen. “No sólo en el aspecto de los negocios, sino también en el del trabajo. Estar aquí todas estas horas es mucho esfuerzo, pero no lo cambiaríamos por nada. Es mucho trabajo, pero estoy orgullosa del hecho de que mi padre era un hombre muy laborioso, y que mi hermana y yo hemos podido continuar su nombre y su memoria”.

Tiffany dijo que, aunque pasar tanto tiempo en el negocio de su padre no era ni con mucho una infancia normal, ella y Eileen no la hubieran cambiado por nada.

“Para mi hermana y para mí, cuando crecimos, era más un lugar para jugar que otra cosa”, dijo Tiffany. “Eramos pequeñas, y luego que nuestra madre falleció cuando éramos chiquitas, él nos traía a la repostería y allí jugábamos todo el día mientras él trabajaba. Cuando nos hicimos mayores, empezamos a ayudar preparando sándwiches y otras cosas en la trastienda.

Cuando cumplieron los 16, era hora de ponerlas al frente, y las niñas empezaron a atender el mostrador y ayudar a servir a los clientes, y poco a poco recibieron más y más responsabilidad. Junto a ellas estaba Manjarres, quien llegó a la tienda cuando ellas tenían 13 años, y les enseñó cómo trabajar.

“Ellas son como hermanas para mí”, dijo Manjarres. “Ellas tenían 13 años cuando yo llegué aquí, así que básicamente las he visto crecer, y sé lo orgulloso que estaría su papá de verlas hacer esto”.

Y, al crecer, ellas aprendieron a apreciar lo duro que trabajaba su padre.

“Yo aprendí a enamorarme de este trabajo. Me di cuenta de por qué mi padre disfrutaba estar aquí, porque yo disfruto de ver aquí a los clientes todos los días”, dijo Tiffany. “Me doy cuenta de por qué a mi padre le encantaba estar aquí. Hacer felices a todos, y alimentarlos, eso era lo que lo hacía feliz”.

“Nuestro papá trabajaba muy duro, y había momentos en que él estaba muy cansado, y le decíamos que por qué no lo vendía y ya”, dijo Eileen. “Disfruta de tu tiempo. Pero él no quería hacerlo. El no quería que nosotras trabajáramos. Aunque lo ayudábamos, él siempre nos decía, ustedes dos tienen que estudiar, hacerse de una carrera, y yo trabajaré aquí hasta que no pueda seguirlo haciendo. El fue un hombre maravilloso”.

Y así mismo fue. Prácticamente hasta el momento en que murió en enero, Vito Gómez estuvo allí. Abriendo las puertas a las 4 a.m. y sacando otra horneada de pastelitos y flautas de pan cubano.

“Nuestra idea es mejorar el menú y hacer un poco de remodelación para hacer las cosas bien agradables para nuestros clientes, muchos de los cuales son como familia para nosotras”, dijo Tiffany. “Pero, al mismo tiempo, conservaremos muchas cosas iguales porque queremos asegurarnos de que esto siga siendo Vito’s Bakery”.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de octubre de 2014, 6:15 p. m. with the headline "Gemelas honran a su padre manteniendo la pastelería Vito’s Bakery."

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