Tras años de abuso doméstico esta madre dice ‘¡basta!’. Se está recuperando en un refugio
Tras 11 largos años de tormento, Jeniffer Santiago estaba destrozada. De alguna manera, sin embargo, vendió la mayor parte de lo que poseía y reunió lo que le quedaba, así como a sus tres hijos menores. Luego metió todo y a todos en su auto y condujo de Las Vegas a Miami.
Eso fue hace ocho meses.
“Hubo cinco tipos diferentes de abuso por los que pasé: financiero, mental, físico, verbal y espiritual”, recordó Santiago recientemente. “Llegó un punto en el que derrumbaron mi espíritu y quise quitarme la vida. Todas las mujeres de mi familia han sufrido abusos domésticos, pero el ciclo tiene que acabar conmigo”.
Santiago y sus hijos permanecen ahora en un refugio en Miami. Los niños tienen dificultades para hacer sus tareas escolares porque no tienen computadora. Como dos de los niños cumplen años en diciembre, le preocupa comprarles juguetes y no tener un hogar de verdad.
Santiago ha tenido una vida caótica. Nació en Puerto Rico y tuvo una adolescencia difícil después de quedarse sola a los 14 años por la adicción a las drogas de sus padres. Más tarde, personas en las que confiaba le robaron su dinero, dice. Sus hijos a veces no tenían qué comer porque su padre se negaba a asumir responsabilidades.
A partir de los 20 años Santiago se vio inmersa en una relación violenta. Su ex novio, al que no quiere nombrar, le robaba dinero, la amenazaba a menudo y a veces la agredía físicamente. Iban de un sitio a otro en Miami y luego se mudaron a Las Vegas en 2020. Allí tuvo problemas con la madre de su entonces novio. “Recuerdo que un día agarré a mis hijos para salir de la casa y la madre [de él] agarró su pistola e intentó dispararme”, recordó Santiago. “Si el diablo existe en una persona, es la madre del padre de mis hijos”.
Estaba atrapada en un ciclo tóxico. “Vivía en una vida en la que no existía la paz”, dijo Santiago.
Sabía que quería una vida diferente para sus hijos, y que vivieran en un lugar donde pudieran recuperarse y sentirse seguros.
A principios de este año, Santiago huyó de sus abusadores. Un día, cuando llegó al límite de lo que podía soportar, se puso de rodillas a rezar. “Dios, por favor, ayúdame”, recuerda haber dicho. “No puedo más”.
Después de tres días de oración, una voz le dijo: “Levántate, tu tren se va”. Santiago se subió a su auto y emprendió el viaje de vuelta a Miami desde Las Vegas con solo $500, sus tres hijos menores y su fe. La mayor se quedó en Miami con su padre —el ex marido de Santiago— y su familia.
El pasado mes de abril, Santiago encontró un centro de acogida en Miami que podía aceptarlos a ella y a sus hijos. La supervisora del centro, Carla Stowe, ha influido en la recuperación de Santiago y sus hijos.
“Cuando mujeres como Jeniffer vienen a nosotros, les proporcionamos un espacio seguro, clases basadas en la fe y una habitación para su familia”, dice Stowe. “Tenemos varios programas de apoyo como Girlfriend 4 Girlfriend, donde después de que se gradúan, seguimos apoyando a la mujer y ayudamos a la familia a encontrar una vivienda asequible”.
El refugio ha proporcionado a Santiago y a sus hijos un entorno positivo. Los cuatro niños —Jayda, de 12 años; los gemelos Josiah y Jeremiah, de siete; y Barbie, de dos— tienen sus necesidades y son capaces de aplicarse en la escuela.
Santiago se ha comprometido con su proceso de recuperación. Está trabajando como guardia de cruce en una escuela pública local, es voluntaria en una iglesia de Miami Gardens y pasa su tiempo libre llevando a sus hijos al parque. Dice que se siente libre de una manera que nunca antes se había sentido.
Para las fiestas, Santiago quiere iPads para sus cuatro hijos, para que puedan hacer sus tareas y jugar. Su hija mayor quiere una batería. A Jeniffer le gustaría encontrar un nuevo empleo bien remunerado en el que pueda ayudar a mujeres en situaciones como la suya.
En todo este caos, una persona ha inspirado a Santiago: su íntima amiga Inez Camacho. “Jeniffer cambió su vida”, dice Camacho. “Dejó atrás todo el sufrimiento, siempre le digo: ‘No dejes que nadie te quite la fe. Sigue adelante por ti y por tus hijos’”.
Cómo ayudar
Para ayudar a esta nominada del Wish Book y a los más de 100 nominados que lo necesitan este año:
▪ Para donar, use el cupón que está en el periódico o pague de forma segura en línea a través de www.MiamiHerald.com/wishbook
▪ Para más información llame al 305-376-2906 o a email wishbook@miamiherald.com
▪ Los artículos más solicitados suelen ser computadoras portátiles y tabletas para la escuela, muebles y vagonetas accesibles
▪ Lea todas las historias del Wish Book en www.MiamiHerald.com/wishbook
Este artículo fue escrito para la Red de Medios de Comunicación del Sur de la Florida de la Universidad Internacional de la Florida.