Familia escapa de la violencia en Honduras y ahora necesitan la ayuda de la comunidad
En Honduras, cuando Karenina Antúnez estaba embarazada de tres meses de su segundo hijo, uno de sus hermanos, Neptaly, desapareció de repente. Tras preguntar a los vecinos y buscar durante horas, Antunez decidió visitar un depósito de cadáveres. Allí descubrió que lo habían matado a tiros.
Unos siete meses después, y apenas 40 días después de dar a luz a Ronald, otro de sus hermanos, Julio, fue víctima de la violencia armada.
Casi cuatro años después, en 2015, Antúnez casi había vuelto a la normalidad cuando su esposo, Ronald padre, también fue asesinado. Para entonces ella tenía dos hijos y un tercero en camino. Se quedaron sin padre.
Finalmente, en 2017, llegó la noticia de que un tercer hermano, Óscar, había sido atropellado intencionalmente. Antúnez se vino abajo.
“Pasaba miedo constantemente y sabíamos quién había matado a mi esposo”, cuenta Antúnez. “No podíamos hacer nada. Me cansé de ser fuerte. Me derrumbé”.
Así que reunió a sus tres hijos, Keyrin, de 10 años, Ronald, de seis, y Peyton, de dos, metió lo poco que pudo en bolsas y cargó todo y a todos en un autobús. Pasaron los tres días y las tres noches siguientes viajando hacia un lugar seguro, pidiendo ayuda por el camino antes de llegar al sur de la Florida, donde vivía la cuñada de Antúnez.
En los últimos años, ha dado a luz a otros dos niños —Kensy y Leonardo— y ha encontrado un hogar en Hollywood. Se sienten a salvo de los peligros pasados, pero les faltan recursos que pudieran ayudarles a prosperar en un nuevo lugar.
La vida en un mundo completamente nuevo ha sido especialmente difícil para los dos mayores, que han recibido asesoramiento psicológico.
“Nunca me había dado cuenta de lo mucho que estaba afectando a mis hijos”, dijo Antúnez. “En nuestros países de origen no prestamos atención a la terapia ni a la salud mental. No sabía cuánto de todo eso estaban cargando”.
Septiembre de 2021 lo hizo aún más real. Su hija mayor, Keyrin, estuvo cinco días en observación en el hospital tras un intento de suicidio.
El hospital puso a Antúnez en contacto con Sergio Villada, miembro del equipo de desarrollo de habilidades familiares de Gulf Coast Jewish Family & Community Services. Villada propuso a la familia para recibir ayuda del programa Wish Book (Libro de los Deseos) del Miami Herald/el Nuevo Herald.
“La señora Antúnez dejó Honduras para empezar de cero”, dijo Fabiola Gutiérrez, quien también trabajó con ella en Family Skill Builders. “Se dio cuenta de que no podía seguir viviendo en ese ambiente inseguro y decidió mudarse a Estados Unidos por la seguridad de sus hijos”.
Ronald espera que Wish Book le regale su propia computadora para hacer sus trabajos escolares. Ahora que se acerca su cumpleaños en febrero, ha estado rogando por una que le facilite el aprendizaje.
Las notas de Ronald, junto con las de sus hermanos, también se han visto afectadas por la falta de una laptop.
“No puedo prestarle el teléfono siempre”, dice Antúnez. “Me enviaron un aviso de notas bajas y cuando pregunté por ello, mi hija Keyrin me contestó que era porque las tareas había que hacerlas por internet. Estoy segura de que el maestro lo entendería, pero ellos son tímidos y se avergüenzan fácilmente”.
Antúnez ha trabajado duro para garantizar la unidad y el éxito de su familia.
“Es tan difícil conseguir un empleo porque simplemente no tengo tiempo”, exclamó. “Si no es la cita de un niño, es la del otro”.
Tuvo un trabajo como cajera en Honduras durante 10 años, pero aquí ha estado desempleada.
No poder sostener el aprendizaje de sus hijos le ha roto el corazón, dijo Antúnez. “Mis hijos son tan humildes y fuertes, pero lo guardan todo y no piden ayuda”.
La pandemia, que golpeó dos años después de la llegada de la familia a Miami, sacudió las cosas para todos. Antúnez culpa a la cuarentena, al menos en parte, del aumento de los problemas de salud mental.
“La señora Antúnez es una madre muy trabajadora, una defensora implacable del bienestar de su familia, una madre muy dedicada y práctica, y ha sido muy perspicaz a lo largo de este proceso, redescubriéndose a sí misma y superando traumas del pasado”, dijo Villada, del equipo de desarrollo de habilidades de la familia. “Está ansiosa por ser mejor, siempre aprendiendo, haciendo preguntas y prosperando”.
Cómo ayudar
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Este artículo fue redactado para la Red de Medios de Comunicación del Sur de la Florida de la Universidad Internacional de Florida (FIU).
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de diciembre de 2022, 2:07 p. m..