‘Hice mi mejor esfuerzo’: Andrew Young reflexiona sobre su lucha por los derechos civiles con MLK
Andrew Young creció rodeado de gente blanca en una Nueva Orleans racialmente segregada.
A pocas manzanas de su casa en Canal Street había bares italianos, tiendas irlandesas de comestibles e incluso un edificio con una esvástica en la fachada. Allí tenía que tomar el autobús para ir a la escuela.
Mientras se desplazaba, Young recordaba los consejos de su padre, a los que se aferró décadas más tarde cuando luchó por los derechos civiles:
“Tú lo entiendes porque sabes que Dios creó [a partir de] una sola sangre a todas las naciones del mundo”, recordaba que le dijo su padre. “Ellos no quieren creerlo, pero ese es su problema con Dios. Ese no es tu problema y no tienes que intentar educarlos. Solo mostrarles respeto”.
El líder de los derechos civiles habló de la obra de su vida —así como de “The Many Lives of Andrew Young”, un libro sobre él— en una conversación con Jacqueline Charles, del Miami Herald, en la histórica Hampton House de Brownsville el domingo por la tarde. Levantándose de sus asientos, el público aplaudió mientras rendía homenaje al anciano de 90 años al que ayudaban a subir al escenario.
Al inicio del movimiento por los derechos civiles, el nativo de Nueva Orleans era pastor y confidente de Martin Luther King Jr. A lo largo de la década de 1960, Young reivindicó los derechos civiles, organizando marchas en Birmingham, San Agustín, Selma y Atlanta. A pesar de haber sido encarcelado varias veces por protestar, sus esfuerzos contribuyeron a impulsar la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de Derechos Electorales de 1965.
Young, entonces representante federal, fue nombrado embajador ante la ONU en 1977 por el presidente Jimmy Carter y se convirtió en el primer afroamericano en ocupar ese cargo. Fue elegido alcalde de Atlanta dos mandatos en la década de 1980. Desde que dejó la política, ha centrado sus esfuerzos en la Andrew Young Foundation, dedicada a la educación, la salud, el liderazgo y los derechos humanos en todo el mundo.
“No sé cuál es mi propósito, y me importa un bledo”, bromeó al reflexionar sobre su carrera. “Pero voy a hacer lo que el espíritu dice que haga un día a la vez”.
Young relató cómo él y King establecieron relaciones en el Talladega College en 1957. Su relación floreció a lo largo de los años, y al principio solo hablaban de sus hijos, pero más tarde se convirtieron en aliados de confianza y Young llegó incluso a responder cartas por King.
“Me preguntaba continuamente cómo yo sabía lo que él quería decir [en las cartas]”, dijo Young. “Le dije: ‘Te he escuchado. Cuando hablas, oigo lo que dices y sé lo que intentas hacer...’”.
Young también recordó las protestas y boicots que organizaron durante el movimiento por los derechos civiles; la violencia, las golpizas y los estallidos de bombas que enfrentaba la comunidad a diario, y cómo lo sobrellevaron todo.
“[King] decía todo lo vergonzoso que podía pensar de ti”, dijo Young. “Antes que te dieras cuenta, todos estábamos riendo. Y todos nos reíamos de nuestra propia muerte”.
La comunidad negra de Estados Unidos ha enfrentado una omnipresente historia de injusticia gracias a su resistencia y perseverancia en medio de todo. Young dijo que ahora ve pasos hacia la justicia en una era en la que los asesinatos de afroamericanos desarmados a manos de policía están expuestos a todo el mundo a través de las redes sociales.
“Había un montón de gente negra haciendo un montón de cosas para hacer justicia de los que no sabíamos los nombres”, dijo Young sobre las personas asesinadas y golpeadas en los años 60.
Sin embargo, Young no hace hincapié en su legado. A pesar de los esfuerzos de toda su vida, ni siquiera le importa. Se conforma con saber que hizo el mundo un poco más equitativo que cuando llegó a él.
“Hice mi mejor esfuerzo con lo que tenía”.